La cuestión es recuperarse ante Olimpo de la derrota en San Juan...

Una campaña que va más

allá de lo que se pensaba

Sólo ganando los partidos de local hasta fin de año Unión tendrá una cosecha de ascenso en la primera rueda.

Una campaña que va más allá de lo que se pensaba

El uruguayo Correa, un referente del equipo, querido por la gente y una sorpresa por rendimiento. Ha sido un gran mérito haberlo traído.

Foto: Pablo Aguirre

 

Enrique Cruz (h)

Ya se ha escrito bastante respecto de la importancia que tienen Pumpido y Alí en este presente de Unión. En realidad, las mejores campañas en los últimos tiempos se hicieron siempre con la gente del club, con quienes conocen planteles, gente, instalaciones y saben manejar presiones. Y también cuentan con espalda para soportar malos momentos. Hasta al mismo Gugnali, que culminó aquella campaña que inició Trullet y terminó con la Promoción, se lo puede incluir dentro de este grupo. Gugnali, en definitiva, llevaba casi dos años trabajando en el club y ya sabía de qué se trataba.

Esto de Pumpido-Alí es diferente. Tienen pasado importante en el club como jugadores, fueron luego entrenadores y retornan en un momento en el que podrían estar dirigiendo, cuanto menos, un club de Primera en la Argentina y ni qué hablar de las varias ofertas que recibieron, tentadoras al máximo en lo económico, desde el exterior.

Hace 3 décadas, a esta altura del año, Pumpido era el arquero y Alí, el goleador de un equipo que ingresó definitivamente en la historia. Nunca se estuvo tan cerca de ser campeón. Y la final “perdida” fue así, “perdida”, entre comillas, porque los dos partidos con River terminaron empatados y sólo una reglamentación (valía doble el gol de visitante y fue 1-1 acá y 0-0 allá) dejó a Unión con el título de subcampeón del Nacional de 1979.

Es cierto que Pumpido y Alí tienen mucho para ganar y posiblemente no demasiado que perder. No se van a manchar ni a mancillar su nombre si la campaña no termina con el ascenso. Y aquí está el principal punto de análisis de este Unión que anda muy bien y que, según mi entender, está yendo más allá de lo que se pensaba.

El análisis matemático

Chacarita fue segundo en el torneo pasado con 72 puntos, diez más que Atlético de Rafaela, que clasificó para jugar la Promoción con 62. Fue, el de la temporada 2008-2009, un torneo de mejor puntaje que el anterior, porque vale la pena recordar que Unión llegó a la Promoción con 56 puntos.

En la primera rueda del torneo pasado, Chacarita había sumado 37 puntos. Para eso, a Unión le estarían haciendo falta 12 más. Pero el dato de los diez puntos de diferencia entre el segundo y el tercero es significativo. ¿Qué quiere decir? Que no es necesario hacer una campaña de 72 puntos, sino que con algunas unidades menos también alcanzará para conseguir el objetivo.

Como consecuencia de ello y aspirando a hacer un torneo de 65 a 70 puntos, aproximadamente, el análisis matemático sería el siguiente: hay que tratar de llegar a 35 unidades en la primera rueda. Quedan tres partidos como local y dos de visitante, con el aliciente de que Unión arrancará la segunda rueda con dos encuentros consecutivos como local. En consecuencia, ganando como local ya se estaría al filo de esos 35 puntos que le permitirían a Unión empezar con buenas perspectivas la senda final a partir de enero de 2010.

El análisis futbolístico

El Turco lo paró bien al equipo, le dio identidad, se sirvió de algunas individualidades de buen rendimiento, potenció otras, pero la sensación es que le dio un orden al plantel basándose en una estructura que permaneció inalterable.

El acierto en los refuerzos fue clave. Correa era un desconocido total; Saucedo, un jugador que estaba absolutamente relegado en Estudiantes porque ni suplente era; a Calgaro se le había perdido el rastro; Cólzera, más sereno, es un jugador desequilibrante, y Cardozo aporta lo suyo. Falta que se sume Matías Donnet con su capacidad desestabilizante aún en ciernes. Potenció a Vera y les dio chances a chicos que demostraron estar a la altura de los acontecimientos, como Alexis Fernández, el mismo Ricardo Acosta, Pedro Suárez hasta la lesión, Mauro Maidana y, en menor medida, el pibe Zurbriggen.

Si bien se había producido la llegada de una nueva dirigencia, la atención de los problemas económicos hizo que no existiera un presupuesto tan amplio para la venida de refuerzos. Pero está Pumpido de mánager. Y acertaron con todos los refuerzos. Sin embargo, fue una jugada brava en la que muchos no creían. O no pensaban que la campaña iba a ser tan buena.

Hay mano del técnico y respuesta de los jugadores. Se exprimió todo y la conjunción dio como resultado esta muy buena campaña que entusiasma a la gente. Sin nombres, con un plantel corto en calidad, con varios chicos que tuvieron que rendir a cancha llena y con las presiones lógicas de un equipo que va puntero o segundo.

Unión la está peleando. Es posible que se salga a buscar algún refuerzo para mejorar la capacidad del equipo, pero seguramente serán de la misma tónica de los que vinieron. Muchos no creían en que se podía llegar a lo que se llegó. Recién se está a menos de la mitad del camino, pero las perspectivas son buenas. Unión lo hizo; no muchos le creyeron.


A esperar.

La evolución de Derlis Cardozo y Diego Calgaro son algunas de las cuestiones a esperar por Alí para definir el equipo para el lunes. Luego, está confirmada la vuelta de Gonzalo Saucedo, ausente ante los sanjuaninos por haber llegado al límite de amonestaciones. En las próximas horas, integrantes del cuerpo técnico (posiblemente los preparadores físicos), se trasladarán a La Falda para observar el posible lugar de la pretemporada.

/// EL DATO