Empezó a despedirse de la lucha por el título y le queda entrar en la Copa...

Colón fue una sombra justo el día en que debía brillar

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Ni siquiera el Chino Garcé, que en la imagen espera ante el salto de Santiago Salcedo, se salvó de las críticas. El capitán rojinegro recibió un llamado de Astrada para ir a River pero decidió seguir en Colón.

Foto: Agencia Télam

Fue, por lejos, el peor partido del torneo y hasta de la era Mohamed. No se salvó nada ni nadie.

 

Enrique Cruz (h)

Buenos Aires (Enviado especial)

Es fácil y difícil, a la vez, explicar lo que pasó con Colón. Fácil, porque basta con afirmar que el equipo jugó muy mal para que se entienda el porqué del resultado. Y difícil, porque jamás se hubiese pensado que Colón podía abandonar drásticamente la figura de equipo sólido y capaz que había sabido construir en todo este tiempo.

Colón podía tener partidos buenos, aceptables o, a lo sumo, regulares, pero siempre había algún aspecto destacable. Por ejemplo, en el 0-0 con Boca en la Bombonera, el equipo había atacado muy mal, pero, en contrapartida, se había defendido muy bien. Y ante Argentinos, sin descollar, la victoria había sido incuestionable. Y ante Huracán, en el 3-0, también había dejado como virtud de victoria la contundencia de la gran noche de Federico Nieto. En fin, siempre hubo algo para destacar y para argumentar el porqué de un resultado. Y hasta la derrota con Independiente, en una noche de pocas luces, había dejado algún aspecto valorable para señalar.

Sin embargo, lo de anoche en la siempre difícil -para Colón- cancha de Lanús, fue el fiel reflejo de un equipo perdido, confundido, sin reacción, sin firmeza y hasta sin ese plus que lo había distinguido en otras tardes o noches de desventura futbolística.

Lento, inexpresivo, superado en lo táctico, colectivo e individual, ajeno a cualquier esbozo de reacción, la actuación de Colón estuvo absolutamente alejada a la de un equipo con pretensiones. Ni siquiera la defensa, casi siempre una fortaleza o, al menos, un punto de equilibrio en la evaluación colectiva, tuvo momentos de solidez. Todo lo contrario, desbordada, irresoluta y casi siempre superada, sólo encontró en algunas atajadas de Pozo (como la del penal), alguna respuesta cercana a la que su potencial reclama.

Lanús mostró argumentos inteligentes en todo momento: 1) fue más rápido en el manejo de la pelota, sabiendo en qué lugar de la cancha debía esperar y cómo tenía que cambiar el ritmo a partir de la recuperación de la pelota; 2) supo de qué manera entrarle a Colón, abriendo la cancha y planteando duelos individuales que ganaron siempre, como el de Aguirre contra Nicolás Torres. Lanús jugó el partido que más le dolió a Colón, el de la apertura permanente por los costados y el de la reducción de espacios en su propio terreno para achicarle el margen de maniobra al rival.

Fue muy bueno lo del Turco Mohamed después del partido, cuando no sólo reconoció legitimidades sino que admitió las groseras equivocaciones de su equipo. Más allá de contar los problemas de salud de algunos jugadores, Mohamed fue gráfico y dijo que había sido la peor actuación en este torneo y casi se animó a expresar que efectivamente lo fue, tomando en cuenta toda su era como técnico.

No estuvo errado el Turco. Es que jamás se le pudo encontrar la vuelta al partido. Y tampoco se estacionó Mohamed en algún detalle específico, como el error de Furchi, por indicación de uno de sus asistentes, en señalar que hubo mano en una muy buena definición de Fuertes, marcando un gol invalidado con el partido empatado. Cualquiera pudo haber dicho que esa falla arbitral había condicionado el desarrollo y el resultado. Sin embargo, la mencionó al paso pero sin prestarle mucha importancia ni mucho menos deteniéndose a instalarlo como excusa.

El Turco arrancó con 3, siguió con 4 pero nunca le encontró la vuelta al sistema defensivo. Aguirre se ubicó atrás de Ricky Gómez y por delante de Torres. Desde allí, fue el encargado de manejar el partido. Y casi lo mismo pasaba por el otro lado, donde Blanco mantenía un duelo personal con Quilez. El otro jugador que no pasaba desapercibido era Menéndez, este juvenil que otra vez se empeñó en amargarle la vida a Colón y lo consiguió.

A todo esto, Colón tenía enormes limitaciones para el manejo de la pelota. Los motivos eran varios: 1) la lentitud de los hombres del medio; 2) las tremendas imprecisiones; 3) la exagerada sucesión de pases que se hacían necesarios para progresar en el terreno. Sólo una vez Colón mostró rapidez y decisión para atacar. Y fue en otra

/// SÍNTESIS

Lanús 3

Colón 0

Cancha: Lanús.

Árbitro: Rafael Furchi.

Lanús: Marchesín; Grana, Hoyos, Viera y Velásquez; Aguirre, Pelletieri, Pizarro y Blanco; Menéndez y Salcedo. A.S.: Andrada. Estuvieron en el banco: Quintana, Arce y Aparicio. D.T.: Luis Zubeldía.

Colón: Pozo; Ferrero, Garcé y Torres; Quilez, Pellerano, Capurro, Rivarola y Gómez; Nieto y Fuertes. A.S.: Díaz. Estuvieron en el banco: Goux, Candia, Bauman. D.T.: Antonio Mohamed.

Goles: en el primer tiempo, a los 41 m Menéndez (L); en el segundo tiempo, a los 5 m Blanco (L) y a los 9 m Salcedo (L) de penal.

Cambios: en el primer tiempo, a los 27 m Bertoglio (C) por Gómez; en el complemento, al comenzar, Barinaga (C) por Quilez, a los 22 m Ramírez (C) por Capurro; a los 27 m Peralta (L) por Aguirre; a los 34 m Biglieri (L) por Menéndez; a los 41 m Zaninovich (L) por Pelletieri.

Incidencias: en el segundo tiempo, a los 47 m Pozo (C) le atajó un penal a Salcedo (L).

Amonestados: en Colón, Torres y Barinaga.

9

Sin ganar

Son los partidos que lleva jugados Colón en el estadio granate. La última victoria sabalera de visitante en la cancha de Guidi y Arias fue en el 2000, cuando venció 2-0 con las conquistas de Graf. Con la de ayer, hay 6 victorias consecutivas de Lanús sobre Colón como local.

99

Goles

Son los que tiene Colón desde que Mohamed es el entrenador. Ayer se pudo llegar a los 100 y no se dio. Debió ser del Bichi, pero un error del árbitro lo impidió.

67

Partidos

Son los que jugaron Colón y Lanús en el historial general, con 24 victorias granates, 21 sabaleras y 22 empates.

En la A jugaron 45 partidos, con 16 triunfos de Lanús, 14 de Colón y 15 empates.

jugada clara en el primer tiempo, cuando en un contragolpe, Nieto cacheteó ante la salida de Marchesín y Aguirre pudo salvar casi sobre la línea. Fue otra jugada que pudo cambiar la historia, ya que el partido estaba 0-0.

Esta vez, los cambios no le dieron ningún resultado a Mohamed. Entró Bertoglio por Ricky Gómez e hizo poco moviéndose por las bandas. Luego lo hizo Barinaga por Quilez, cuando la idea del Turco fue armar un 4-4-2 en el segundo tiempo. Y por último entró Alfredo Ramírez, pero ya con el partido casi definido.

Lanús, a medida que llegaron los goles, fue encontrando un placentero refugio cerca de su arquero, a sabiendas de que Colón no lo iba a inquietar. Y así defendió sin sobresaltos la victoria, que pudo ampliarse en la diferencia final si no fuese por el penal que brillantemente le atajó Pozo a Salcedo.

Muchos pensarán que el equipo no estuvo a la altura de las circunstancias, que le faltó la “pasta” o el “fuego sagrado” de los que están predestinados a luchar por algo. Es una realidad que se hace evidente en base a lo acontecido en los 90 minutos y al resultado del partido. En la intimidad, Mohamed y los jugadores tendrán que sacar conclusiones más profundas para determinar por qué pasó lo que pasó. Por lo pronto, lo que queda es hablar mucho y trabajar para que se revierta esta imagen y se puedan encontrar los niveles de rendimiento que lo llevaron a Colón a ostentar una posición casi de privilegio al comienzo de esta fecha.

La entrada en la Libertadores del año que viene es algo para lo que falta muy poco. Y es el principal objetivo que en todo momento se fijó el plantel. Todo lo demás llegaba de relleno, casi a la manera de un “bonus track”. La ilusión, en consecuencia, se había apoderado de los hinchas, que empezaron a soñar con el título, algo que, matemáticamente, todavía sigue estando al alcance de Colón. Sólo eso, matemáticamente. En la práctica, los hechos, indican que anoche se dio un paso atrás casi decisivo. Habrá que ganar todo lo que falta. Y aun así, nadie asegura que le alcance para ser campeón. Pero eso sí, sólo una leve recuperación después de esta derrota, le dará a Colón el espacio que busca para estar entre los mejores equipos de Sudamérica.

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De cal y de arena. Santiago Salcedo convirtió el tercer tanto de su equipo a través de un penal, pero luego falló otro, que atajó en gran forma Diego Pozo. Para marcarlo salta Nicolás Torres, una de las performances más bajas en Colón.

Foto: Agencia DyN

“La mano la cobró el árbitro y no el juez de línea. Esa jugada pudo cambiar la historia del partido. Igual, jugamos muy mal y Lanús nos superó durante todo el partido. Fue la peor derrota, por el resultado pero también por el rendimiento que tuvimos”.

Esteban Fuertes

Delantero de Colón

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Cristian Menéndez fue una de las principales figuras de la noche en Guidi y Arias. El jugador granate convirtió el primer gol de su equipo y además siempre complicó a la defensa sabalera.

Foto: Agencia Télam

BAJO LA LUPA

POZO (5).- El único que se salva de la crítica. Tapó dos mano a mano (uno a Menéndez y otro a Salcedo) y detuvo un penal. En los goles, poco y nada que hacer. Pudo evitar el segundo, que se metió en su primer palo. Pero no fue responsabilidad directa de Pozo sino mérito de Blanco.

FERRERO (4).- Empezó con problemas, luego se afirmó y después se deshilachó otra vez. Lejos de su nivel.

GARCÉ (4).- Una noche sorpresiva del Chino por los problemas que tuvo para marcar. Perdió seguido, algo poco habitual en un jugador siempre seguro.

TORRES (3).- El peor jugador de Colón. Aguirre lo enloqueció todo el partido. Nunca le encontró la vuelta a su marca.

QUILEZ (4).- Tuvo problemas con la movilidad permanente de Blanco. Escaso aporte en ataque porque lo taparon.

PELLERANO (4).- Más lento que el resto, trató siempre de darle buen destino a la pelota, pero sin escalar en la cancha.

CAPURRO (4).- Impreciso como el resto de sus compañeros, sin pesar en el trámite. Deslucida actuación.

RIVAROLA (4).- En la parte final, se dedicó a jugar un partido personal con Grana, con quien anduvo a los empujones y manotazos. Otro que estuvo muy por debajo de lo que está acostumbrado a brindar.

GÓMEZ (4).- Al igual que Quilez, lo taparon y no tuvo peso en el control de la pelota y menos en la llegada por sorpresa. Se fue desgarrado.

NIETO (4).- Cometió torpezas a la hora de intentar dominar la pelota. Muy lejos del arco rival y anulado por la marca de Hoyos y Viera. Le faltó fuerza para definir un contragolpe de gol. La pelota entraba mansamente, pero llegó Aguirre para sacarla.

FUERTES (4).- Flojo como el resto. De todos modos, le anularon mal un gol que era válido y que el árbitro no cobró por supuesta mano que no existió. En el segundo tiempo, Marchesín le tapó un remate que iba adentro.

BERTOGLIO (4).- Primero se paró como volante por derecha; en el complemento, jugó más libre. No pesó en ninguna de las funciones.

BARINAGA (4).- Embarullado e impreciso como el resto de sus compañeros, su aporte fue muy escaso.

RAMÍREZ.- Entró cuando el equipo era un desconcierto total y no había ninguna posibilidad de revertir la mala actuación.