Apertura hacia el ámbito del gran artista
El taller del escultor Miroslav Bardonek
La minuciosa tarea de recopilación de diversos materiales permite acercarse al universo creativo de uno de los grandes artistas plásticos santafesinos.
De la redacción de El Litoral
Con motivo de celebrarse este año el centenario del nacimiento del renombrado escultor Miroslav Bardonek, recientemente sus familiares abrieron a invitados especiales el taller del artista, lugar que conservan celosamente.
A lo largo del año, varias instituciones y empresas relacionadas con el quehacer artístico y con la trayectoria de Bardonek han recordado esta fecha. La Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos organizó en su sede una muestra de homenaje con obras de su autoría y de escultores jóvenes. El diario El Litoral publicó en las páginas centrales una nota sobre las obras del artista observables en lugares públicos (investigación de la profesora Lidia Ferré de Peña), documentos fotográficos y datos biográficos, propiciada por la Asociación de Amigos del Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas.
Dicha asociación organizó juntamente con el área de Turismo Municipal un recorrido para la observación de parte de las obras del artista en diversos sitios de la ciudad. La Escuela Provincial de Artes Visuales -de la que el maestro Bardonek fue docente muchos años- lo ha homenajeado a través de su publicación institucional, recientemente presentada.
De manera privada, la familia Bardonek ha puesto en valor el taller del escultor, tarea iniciada el año pasado por su hija Lilian -fallecida en enero pasado-, con el arreglo y acondicionamiento del espacio físico y continuada este año -por otra de sus hijas, Graciela, y los nietos del artista- con el ordenamiento de dibujos, documentación familiar relativa a sus orígenes moravos, fotografías, diplomas obtenidos en concursos, artículos periodísticos, catálogos de muestras, etc., con la limpieza mecánica de piezas y con la organización espacial del taller y su entorno; con el rescate de herramientas, mobiliario, objetos y detalles que particularizan el sitio. Tarea ímproba, recién iniciada, que demandará largo tiempo de trabajo en tan importante reservorio particular de obras artísticas (no sólo del escultor, sino de sus muchos amigos) y documentación relacionada.
Una apertura entrañable
La apertura, a la que asistieron artistas, directivos de museos y de la Escuela Provincial de Artes Visuales, ex alumnos, amigos y familiares, contó con palabras de la hija del artista y con una breve reseña sobre lo actuado y sobre los valores del espacio a recorrer, pues el objetivo fue no transformarlo en galería de arte o museo, sino mantener el “espíritu de taller”.
La familia requirió los servicios de expertas en restauración y preservación de obras, especialmente de documentos sobre soporte papel y contó con la desinteresada colaboración de la profesora Lidia Ferré de Peña en cuanto a sugerencias para la organización del espacio y de las circulaciones y para lograr el destaque visual de las obras, documentos y objetos del taller.
Se proyectó un video sobre el artista, con testimonios de algunos de los que fueron sus alumnos y se recorrió de manera informal el lugar, signado por recuerdos y por un aura de profundo y constante trabajo. Pues si sus obras parecían al artista criaturas que le hablaban, hoy el taller habla con la voz de quien produjo allí su importante legado artístico.
Graciela Bardonek, entre otras consideraciones, remarcó cómo su padre pudo equilibrar, con la misma pasión y optimismo, su vida familiar, su trabajo en el campo artístico y su afición por el deporte, haciendo además un culto a la amistad. Dijo además que esta apertura pudo concretarse gracias al empuje inicial y al trabajo tesonero de su hermana Lili. Y que el taller estará abierto en horarios a convenir para aquellos estudiantes, artistas, diletantes, interesados en el arte.




