Newell’s Old Boys

El resurgimiento de un club popular

La realidad deportiva del club de barrio Roma fue cambiando en los últimos años. Después de la dura realidad de la inundación en 2003, marcó un camino pleno en crecimiento y hoy es un ejemplo a seguir.

El resurgimiento de un club popular

La frutilla del postre. Newell’s consiguió su primera estrella. Después de la vuelta olímpica en San Cristóbal, los jugadores festejaron en barrio Roma.

Foto: Luis Cetraro

 

Julián Monzón

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Sin dudas que Newell’s anduvo con vaivenes en la última década. En 1998, llegó el descenso. Luego de un arduo recorrido por el torneo de ascenso de la mano de Nicolás Tucci al frente del equipo, el conjunto de barrio Roma se coronó subcampeón del Clausura 1999, lo que le dio la clasificación para jugar la final con Atlético Floresta, que se llevó el ascenso con holgura (6-0 y 0-1). En la liguilla, el escollo no superado fue Banco Provincial y entonces hubo que asumir una nueva frustración.

Un año después, no pudo con el bicampeonato de Loyola de Santo Tomé, que se alzó con el ascenso directo. En la liguilla, quedó eliminado en semifinales por Deportivo Nobleza de Recreo, que sería el otro ascendido.

En el 2001, nuevamente con Nicolás Tucci al frente del equipo, conseguiría su objetivo. En la liguilla, en la final contra Nuevo Horizonte no dejó ningún tipo de dudas y ganó ambos partidos (3-1 y 5-1), con lo cual volvió al círculo máximo de la Liga Santafesina.

Pero su paso por la primera duraría muy poco, ya que al año siguiente no pudo sostenerse y volvió a descender.

La reconstrucción

En el 2003, el club ya estaba en camino de reestructuración: nuevos vestuarios, buffet y la inauguración del museo en su galería anexa; con Oscar Aguirre al frente del equipo y Mario Comín como preparador físico, dos importantes personalidades que fortificaron el aspecto deportivo.

Pero fue un año en el cual la catástrofe hídrica castigó duramente al club que lleva la V negra en su pecho. Varios elementos de ese museo desaparecieron, otros quedaron inservibles. Por su parte, los jugadores se dispersaron por toda la ciudad en uno u otro lugar. Allí, la paternal vocación del “Patón” reunió nuevamente a todos los elementos y, aunque no pudo con el invencible Ciclón Racing en el torneo, se alzó con el segundo ascenso, al vencer en una final de antología a Ateneo.

El conjunto colegial se había impuesto en el primer duelo en cancha de San Cristóbal por 2 a 0. En el duelo decisivo en cancha de Gimnasia, Newell’s supo sobrellevar las adversidades, y un recordado 8 de diciembre quedará en el imborrable recuerdo de sus hinchas. Calor, tormenta, lluvia, barro y frío, todo junto en 90 minutos, para lograr ganar el partido 3 a 1 y forzar los penales. Glorioso ascenso, que fue el puntapié inicial de un crecimiento deportivo e institucional sin precedentes.

Todavía con Aguirre al mando, se consiguió la permanencia en Primera, aunque con mucho sufrimiento. Luego, quien hasta entonces era su preparador físico tomó las riendas del equipo y Newell’s logró transponer las fronteras de la Liga Santafesina. Primero, consolidando el equipo en la tabla de promedios en el 2005; luego, con la participación en la Copa Confederación 2006-2007, como premio consuelo a haber quedado apenas por un punto afuera del Torneo del Interior.

Pero en el 2007, el crecimiento deportivo no se detuvo. Ahora sí, con la acumulación de 57 puntos, el ingreso al Torneo del Interior fue un hecho. Con eso llegaron reformas estructurales al estadio, la inauguración de las tribunas de cemento, mejoras en los vestuarios, que se sumaron al comedor y patio cervecero. Y se vio un muy buen papel en la primera participación de Newell’s en el certamen de ascenso organizado por el Concejo Federal, ya que llegó hasta la tercera fase, donde un arbitraje que favoreció ampliamente a su rival, dejó a Newell’s afuera contra Sportivo Las Parejas, club que lo eliminó y que luego lograría, por su ubicación final en el torneo, la invitación al Argentino B.

Llegó el tiempo de mayores desafíos y, en una campaña atípica, el rojinegro se coronó subcampeón. No atípica porque fuera un hecho aislado en su constante crecimiento, sino porque por esos reveses que suele tener el destino, 34 puntos no fueron suficientes para coronarse con la vuelta olímpica. Además, se logró por segundo año consecutivo la clasificación al Torneo del Interior. Y, por si faltaran obras de crecimiento, se inauguró el complejo natatorio, con una pileta para adultos y otra para niños, que fueron contención social para muchos y esparcimiento para otros.

Por decisiones dirigenciales, Mario Comín, quien había logrado la clasificación, dejó de ser el entrenador y Daniel Olivares se hizo cargo del plantel. El año comenzó con la clasificación a la segunda fase del Torneo del Interior, pero el destino puso enfrente a un peso pesado, Atlético San Jorge, que fue el verdugo del equipo de barrio Roma. En el ámbito local, los resultados no se dieron, se fue Olivares, se fueron dos hombres fuertes de la subcomisión de fútbol como lo eran Sebastián Vázquez y el vicepresidente Marcelo Piccinino, y parecía que el crecimiento se iba a truncar.

Lo cierto es que, ayudado por un torneo irregular, Newell’s llegó el pasado fin de semana a la cúspide de su historia deportivo. Por primera vez en sus 73 años de historia consiguió un título de campeón en la primera división. Ojalá éste no sea el techo, sino simplemente un logro que premie lo hecho hasta el momento, pero que a su vez incentive a seguir creciendo dentro de una zona de nuestra ciudad que necesita de esta institución ejemplar.

El resurgimiento de un club popular

La inundación. En el 2003 el club quedó bajo las aguas del Salado y ahí se perdió todo.

Foto: Archivo El Litoral

UltimosAñosDelCampeon.pdf

La voz de la dirigencia

Hernán Díaz (integrante de la subcomisión de fútbol) también habló del presente de la institución. “Demostramos que podemos jugar bien en cualquier cancha y hoy por suerte pudimos lograr el campeonato, el primero en los 73 años de historia de nuestro club. Con la renuncia de Marcelo Piccinino y Sebastián Vázquez tuvimos un cimbronazo, pero se reacomodaron las cosas y supimos navegar en el medio de la tormenta. No hubo un capitán sino que fuimos todos muy buenos marineros, si se puede usar esta metáfora. Hoy salimos a flote, llegamos a la costa y hay un día hermoso. No quiero hacerme el poeta porque no lo soy, pero es para que la gente entienda un poco que se fueron dos personas muy importantes que trabajaban en el fútbol y tuvimos que ver cómo nos arreglábamos. Cuando el “Mono” Olivares también decidió dar un paso al costado, tuvimos que rearmar las filas y salimos adelante una vez más. Hoy más de un barrio está festejando, ya que Newell’s tiene epicentro en barrio Roma pero involucra a muchos otros. Y este campeonato seguramente está siendo festejado por Miguel Angel Franconieri desde el cielo”.

“Siempre decimos que todo en la Liga es a pulmón, a pesar de que a Newell’s le cuesta un poco más del doble todo. Esto también es un reconocimiento al “Patón” Aguirre, que agrupó a los chicos cuando vino el problema de la inundación, porque fue él quien los volvió a juntar y de ese modo logramos el ascenso en el 2003”, concluyó el dirigente.