Leve reactivación de curtiembres
Cueros y carnes se reacomodan
La crisis internacional impactó en el negocio global del cuero y éste a su vez en el precio de carnes al consumo interno. Los frigoríficos vendían los cueros frescos a buen precio a las curtiembres; y los matarifes pagaban a los frigoríficos con el cuero del animal que llevaban a faenar.
Pero las curtiembres dejaron de exportar con la crisis y el cuero ya no fue negocio. Frigoríficos y matarifes abastecedores dejaron de percibir ese beneficio paralelo y compensaron costos incrementando el precio de la faena y de la carne al consumidor.
Algunos frigoríficos comenzaron a acumular cueros salados e incluso a exportarlos con ese incipiente procesamiento a pesar del alto arancel y el bajo precio. En mayo de 2008 un kilo de cuero salado de novillo de nuestra región cotizaba a $ 3,30, y en mayo de este año bajó hasta $ 0,50.
Ese producto sin embargo rebotó hasta $ 2,70 en noviembre, un claro indicador de reactivación del mercado del cuero, que sin embargo no contagia los beneficios al resto de la cadena de comercialización.
Voceros de curtiembres de la zona admitieron a El Litoral que la exportación se reactivó y con ella la compra de cueros frescos, pero aclararon que el repunte es “muy leve” y que “no está firme”.
Un informe que publica hoy El Cronista revela que las curtiembres locales están pagando alrededor de U$S 0,75 por kilo de cuero fresco. Si bien el valor está bastante retrasado respecto del U$S 1,10 a U$S 1,15 histórico, es mejor que los U$S 0,15 a U$S 0,20 que pagaban antes de la crisis.
En el sur provincial, algunos frigoríficos volvieron a recibir los cueros como pago de faena. Los matarifes en la zona de Santa Fe siguen pagando esa tarea además de dejar los cueros a los frigoríficos.
La recuperación del mercado que abastece a las industrias automotrices y a la mueblería para sus tapizados ofrece algunos síntomas dinámicos, pero no alcanzan para recuperar menores costos en la actividad interna y en el mercado de la carne de consumo.




