Seguridad vial

Ford implementa un cinturón trasero inflable

El sistema se activará entre el torso y el hombro. En caso de impacto, el mismo cumplirá su ciclo completo en tan sólo cuarenta milisegundos.

Ford implementa un cinturón trasero inflable

Seguridad. El dispositivo puede usarse con sillones infantiles. Sirve para reducir, entre otras, a las temidas lesiones cervicales. Foto: Gentileza/Prensa Ford


 

M&T

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Una novedad de Ford: el cinturón trasero inflable; una mejor protección. La terminal del óvalo incluirá en sus vehículos comercializados en los Estados Unidos, arrancando por la nueva generación del Explorer que pondrá en el mercado el año próximo, el primer cinturón de seguridad inflable, que combina las virtudes de los cinturones tradicionales y la protección adicional que brindan las bolsas de aire, con lo cual se mejora la protección para los pasajeros de los asientos posteriores en caso de choque.

Lo que se logra con este dispositivo es ayudar a reducir las lesiones en la cabeza, el cuello y el pecho para quienes viajan atrás, por lo general chicos o personas de avanzada edad, que pueden ser más vulnerables a esas lesiones.

Tras el arranque en el próximo Explorer, esta solución técnica se difundirá globalmente. El dispositivo se activará entre el torso y el hombro, inflándose completamente en 40 milisegundos si se produce un choque. En el uso diario, los cinturones se comportan como cualquier otro, y resultan plenamente compatibles con asientos infantiles.

Niños y gente mayor

Las investigaciones realizadas por Ford concluyeron que más de un 90% de los que probaron el cinturón inflable lo hallaron similar o hasta más confortables que los cinturones comunes. Y esta condición contribuye a que se eleve el porcentaje de pasajeros que lo usen.

En cuanto al inflado de los cinturones, se lleva a cabo de acuerdo con la severidad del impacto. Cada bolsa de aire contenida en los cinturones se rellena con gas frío comprimido, que fluye a través de un broche especialmente diseñado desde un cilindro que se ubica debajo del asiento. Se prefirió el uso de gas comprimido a una reacción química que genera calor (como acontece con la mayoría de los airbags) para no trasladar temperatura al cuerpo de quienes usan el cinturón.

El uso del inflable permite distribuir la energía a un área cinco veces más grande que la de un cinturón común, lo que permite elevar el rango de protección y reducir los riesgos de lesión al propagar la energía en un área más vasta, al tiempo que da buen soporte al cuello y a la cabeza.

Tras el impacto, el cinturón permanece inflado algunos segundos antes de dispersar el gas de relleno por los orificios específicos. Una interesante iniciativa de Ford en el rubro seguridad, que irá enriqueciendo la dotación de sus próximos automóviles.

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