Lo que deja el Unión de Alí para el 2010...

Un esfuerzo y el ascenso

pasa del sueño al objetivo

Con dos o tres refuerzos de experiencia y temperamento, el equipo tendrá lo que está faltando.

Un esfuerzo y el ascenso pasa del sueño al objetivo

Titulares y suplentes, con Guerra en primer plano, mezclados en el gran festejo de la victoria ante Defensa y Justicia ante una multitud.

Foto: Pablo Aguirre

 

 

Enrique Cruz (h)

Si el Turco Alí hubiese jugado el partido del domingo con Defensa y Justicia con tres atrás, como se decía en la semana, posiblemente Unión hubiese tenido más problemas de los que tuvo. Y si no fue así, es porque Alí, conocedor de sus jugadores pero también del rival, supo que ante un equipo preparado para tirarle pelotazos cruzados a delanteros altos, necesitaba un buen soporte de marca por los costados. Y por eso apareció el pibe Zurbriggen otra vez desde el arranque, en una defensa netamente “local”, con Caprio en el arco y una línea de cuatro integrada por Zurbriggen, Yacob, Vera y Maidana.

Nery Pumpido, como jefe de equipo, fue el que tomó la decisión de hacerse cargo de Unión. Pero confió en el Turco Alí, le dio alas y lo dejó volar. Y el Turco voló como lo hacía en sus mejores tiempos de jugador (tiempos aún no olvidados cuando despunta el vicio), apoyado por un cuerpo técnico de buena gente y con fuerte raigambre tatengue: “Corcho” Lerman y el profe Guillermo Fernández.

Lo paró bien Alí al equipo. Estructurado, metódico pero ordenado. El Turco aprendió muy bien, por lo visto, aquella lección recibida como jugador hace 30 años, cuando era una de las grandes figuras del equipo de Unión que más alto llegó en Primera, el del subcampeonato. Si algo destacaba a ese equipo de Volken, era la sobriedad y el orden. No había un jugador brillante, sino un grupo que quería gloria y donde Pumpido y Alí se destacaban, pero también había otros como “Pomelo” Ribeca, la “Oveja” Telch o el “Flaco” Pitarch, que estaban en una misma sintonía, más la labor a destajo de ese par de jugadores con overol de obrero que son tan necesarios en un equipo, caso Mario Alberto o el “Choclo” Regenhardt.

El “milagro” Vera

Pumpido y Alí acertaron con la mayoría de los refuerzos que trajeron, pero se pusieron manos a la obra en cambiar la mentalidad de los jugadores del club. El “vamos, vamos, los pibes” fue una constante en Unión desde épocas históricas e inmemoriales. Receta interesante siempre que haya una respuesta sostenida en el tiempo. En el arranque de los procesos, los pibes siempre respondieron (basta con mirar lo que ocurrió con aquel equipo de Oyeras que jugó con la soga al cuello), pero luego, los rendimientos no tuvieron el mismo nivel y casi todos fueron cayendo en mesetas, varias de ellas tan bajas que provocaron hasta la literaria desaparición futbolística de estos jugadores.

Muchas veces hemos dicho, a través de estas columnas, que se hace complicado jugar en Unión estando en el ascenso. La gente empuja, ambiciona jugar en Primera, exige y se pone ansiosa, trasladando esa presión al campo de juego. Renzo Vera, como otros jugadores, sintió tanto ese estado de cosas, que debió emigrar a un club comprometido con el descenso, como Ferro, para volver a los seis meses y jugar el mejor pasaje de su vida en Unión.

No sólo contribuyó ese momentáneo cambio de aire cuando Trullet se lo llevó a Caballito, sino la mano de Alí —y su propio aporte, claro está— para modificar de plano su presente y cambiar silbidos y murmullos de desaprobación por estos aplausos que lo suben a la estatura de un jugador querido. Algo que un año atrás era totalmente impensado.

Un par de retoques

Se hizo mucho en Unión desde hace seis meses a esta parte. Y esto, que se dimensiona como un mérito, debe tomarse también como una plataforma ideal para intentar lo que Unión anhela desde hace siete años: la vuelta a Primera.

El equipo terminó segundo, se hizo muy fuerte como local, dio sobradas muestras de que la localía se hace sentir afuera y adentro de la cancha, se armó una base y los resultados son buenos.

Alí tiene que tomar un par de decisiones que son trascendentes para lo que se viene. Una de ellas tiene que ver con el arquero. Si Ojeda se va, el camino queda allanado para la venida de uno que se sume a Caprio. Pero si Ojeda se queda, ¿arranca con ellos dos o se busca alguien que aporte experiencia? “Si el Turco trae uno, será alguien que venga no sólo a atajar sino a enseñarles a los pibes, como alguna vez Perico Pérez, Irusta y Biasutto lo hicieron con Nery”, dicen por lo bajo los allegados a Alí. La decisión no es fácil porque el equipo necesita refuerzos en otros sectores de la cancha (la delantera y un volante que pueda jugar por izquierda) y las arcas de Unión no tienen fondos suficientes para traer demasiado.

La sensación que uno tiene desde afuera es que si se hace el esfuerzo con los refuerzos, Unión puede ser un candidato en serio a conseguir lo que se anhela. Un delantero con experiencia y gol, tipo Mariano Campodónico, por ejemplo, sería un valioso aporte. Lo propio con el volante. Y después está lo del arquero, que forma parte de una decisión futbolera complicada. Si se trae a alguien del nivel de Campagnuolo, por ejemplo, se achica considerablemente el margen de error. El tema es si se puede, si Unión está en condiciones económicas de salir al mercado a buscar a un arquero que, si bien está en la parte final de su carrera, tiene una merecida cotización.

Como se ha expresado, es cuestión de un “tire y afloje pacífico” entre el técnico, el mánager y los dirigentes. Si Unión estuviese en mitad de tabla, quizás el razonamiento sería diferente. Lo que ocurre es que está segundo y se supone que la segunda mitad será aún más competitiva que la primera, que San Martín sacó una ventaja apreciable que puede ser definitiva en breve, pero lo más importante, es que este Unión demostró que las cosas se hicieron bien hasta ahora y que con un poco más, con un esfuerzo ahora, el ascenso puede ser un objetivo claro y no un sueño.


Suben a 8 chicos y surgieron nombres

El entrenador de Unión, Fernando Alí, resolvió que a la pretemporada en Santa Fe se sumen ocho jugadores juveniles. Son ellos Pusetto, Antoniazzi, Ribas, Damián González, Moreno, Haquín y los chicos Moretto y Cavalaro, que tienen entre 15 y 16 años.

Además, el Turco admitió que Bastianini, el delantero de Boca Unidos de Corrientes, está en la carpeta de delanteros para reforzar el plantel. También mencionó a Castellón, el punta de Tiro Federal que jugó un buen partido ante Unión en la segunda fecha, “pero es caro”. Otro jugador del gusto del técnico es Mariano Campodónico, aunque en este último caso no figura en el listado de posibilidades, aunque podría sumarse.

El delantero y el volante por izquierda siguen siendo las prioridades, en tanto que si Ojeda es cedido a otra institución se va a buscar un arquero. “Lo ideal sería sumar a uno que tenga experiencia y que enseñe a los pibes y se convierta en un ejemplo para ellos, como alguna vez Nery tuvo que pelear la titularidad con monstruos como Perico Pérez, Irusta o Biasutto”, señaló el entrenador tatengue.

Por otra parte, la idea de Alí es jugar cuatro amistosos antes del reinicio de la actividad, prevista para el último fin de semana de enero. Está confirmado que el primer partido será ante Santa Fe Fútbol y que hay chances de jugar ante Boca Unidos, Cerro Porteño de Paraguay (que estará por la zona), Olimpia o Alianza Lima, que jugarán el cuadrangular de Rosario.

Guerra está en la pelea

Si bien los máximos artilleros tatengues del primer semestre son Nicolás Correa y Gonzalo Saucedo (cinco cada uno), cuando uno lo nombra a Claudio Guerra no deja de pensar en que es el goleador de Unión.

—Justo cuando te estás entendiendo con Rosales y Donnet, se termina la primera rueda...

—Sí, la verdad es que tanto Matías como Paulo son grandes jugadores, uno trata de hacer las cosas para el bien del equipo y por ahí faltó un poco más de trabajo, pero como son buenos jugadores, se adaptan más rápido a los cambios. Salió como salió, con algunos partidos buenos y otros no tanto, pero hoy en día estamos en una muy buena posición en la tabla y eso es importante.

—También es importante saber que la segunda rueda Unión empieza con dos partidos en casa, ¿no?

—Es cierto, jugaremos los dos primeros partidos de local, por eso queríamos ganar sí o sí contra Defensa, como así también queríamos traer algo de Córdoba contra Instituto, más allá de que perdimos cuatro partidos seguidos de visitante, terminamos segundos y para nosotros eso es muy bueno.