Gira latinoamericana del enviado del presidente Barack Obama
Brasil y EE.UU. minimizaron sus
diferencias respecto a Honduras
Ambos coinciden en que las elecciones pasadas no son suficientes para la normalización democrática del país.
Télam-EFE
Marco Aurelio García, asesor internacional del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, calificó de “pequeñas” las diferencias con Estados Unidos sobre Honduras tras reunirse con el subsecretario de Estado norteamericano, Arturo Valenzuela, pese a que Washington reconoció las elecciones en ese país que Brasilia desconoció.
“Naturalmente tenemos una pequeña diferencia respecto a los efectos de la elección (convocada por el gobierno de facto el 29 de noviembre), pero coincidimos en algo, tanto para Estados Unidos como para el gobierno brasileño la elección no es condición suficiente para la normalización democrática”, declaró García, citado por la agencia noticiosa italiana Ansa.
El asesor de Lula recibió a Valenzuela en lugar del canciller brasileño, Celso Amorim, en un gesto de Brasilia ante las declaraciones de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien recomendó a los países latinoamericanos no reunirse con el mandatario iraní, Mahmud Ahmadinejad, tal como hicieron recientemente Brasil, Bolivia y Venezuela.
García “exigió” la inmediata salida del poder del presidente de facto Roberto Micheletti y el otorgamiento de un salvoconducto para que el mandatario depuesto, Manuel Zelaya, pueda salir de su país, lo que le fue negado recientemente para encontrarse en Dominicana con el electo gobernante hondureño Porfirio Lobos.
García hizo la declaración tras una reunión de más de una hora con Valenzuela, que inició ayer en Brasilia una breve gira sudamericana que incluye a Argentina, Uruguay y Paraguay.
Brasil, que alojó como “huésped de honor” a Zelaya en su embajada hondureña, no reconoció los comicios organizados por el gobierno de facto de Micheletti y, en consecuencia, tampoco a Lobos como nuevo mandatario, como la mayor parte de los países latinoamericanos, mientras Washington los avaló.
García consideró “fundamental” que “el presidente (Zelaya, depuesto el 28 de junio por las Fuerzas Armadas) pueda salir (de Honduras), para que pueda tener los contactos políticos necesarios; hay que desbloquear la situación”.
Luego, el asesor de Lula mencionó las coincidencias entre Brasilia y Washington sobre las consecuencias regionales que podrá causar el derrocamiento de Zelaya.
“La preocupación tanto del profesor Valenzuela como del gobierno brasileño es que el episodio hondureño se constituya en un precedente que desestabilice la región, particularmente la región centroamericana”, comentó Marco Aurelio García.
El asesor e histórico dirigente del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), declinó suministrar más informaciones sobre los resultados de su reunión con Valenzuela: “Todo el resto fueron hipótesis de trabajo que discutimos y que, evidentemente, mantendremos bajo reserva”.
García, quien hace pocas semanas expresó “decepción” ante la política exterior de Obama, aseguró hoy que no existe tensión en las relaciones entre Brasilia y Washington.
“Las relaciones no estuvieron mal jamás. Al final de nuestra charla, coincidimos en que en determinados momentos tendremos opiniones distintas sobre algunos temas. Eso es normal, pero las relaciones entre Brasil y Estados Unidos son fundamentales y seguirán siendo preservadas”, enfatizó, citado por la agencia noticiosa alemana DPA.
La posición de EE.UU.
Por su parte, el responsable de la política exterior del presidente estadounidense, Barack Obama, para América latina, Arturo Valenzuela, afirmó que cualquier solución a la crisis hondureña debe incluir que “nada justifica un golpe de Estado” como el sufrido por el presidente Manuel Zelaya el 28 de junio, pero defendió las elecciones convocadas por el gobierno de facto en ese país.
En declaraciones a la prensa brasileña, Valenzuela defendió las elecciones que ganó el conservador Porfirio “Pepe” Lobo el 29 de noviembre, que no fueron reconocidas por Brasil y la mayor parte de los países latinoamericanos, por haber sido organizadas bajo un gobierno de facto.
El representante de Estados Unidos coincidió con García en que es necesario que Micheletti abandone el gobierno antes del 27 de enero, cuando asumirá la presidencia Lobo, pero el mandatario de facto dejó en claro que no piensa abandonar el poder hasta esa fecha.
“Mi estadía en la Presidencia es corta, apenas siete meses, que bajo la protección de Dios finaliza el 27 (de enero) de 2010”, manifestó Micheletti en una ceremonia de ascensos de la Guardia de Honor Presidencial, citado por el portal de internet del diario salvadoreño Colatino.
Los presidentes de Costa Rica, Oscar Arias, y Panamá, Ricardo Martinelli, pidieron a Lobo el martes pasado, en una reunión en San José, que busque la renuncia de Micheletti de modo de no recibir de manos de él la banda presidencial el 27 de enero, si desea lograr que la comunidad internacional lo reconozca.
Por su parte, Valenzuela dijo que las elecciones del 29 de noviembre en Honduras “no pueden ser descalificadas” porque fueron convocadas en noviembre de 2008 y estuvieron marcadas por la mayoría de los candidatos originales.
“La elección para Estados Unidos fue un paso necesario para la solución de la crisis”, dijo y agregó que “el próximo presidente será Pepe”, por Lobo.





