La inseguridad sigue siendo un desafío

Las palabras del gobernador Hermes Binner sobre la “sensación de inseguridad” reabrieron una vieja polémica. Casi al mismo tiempo en que el primer mandatario hablaba del tema, un chico de apenas 15 años asesinaba en Santa Fe con su pistola 9 milímetros, a un efectivo de la policía de la provincia que regresaba del trabajo, vestido de civil.

Como viene ocurriendo desde hace ya varios años, todo indica que la economía y la inseguridad se mantienen al tope de las preocupaciones ciudadanas. Y no es para menos.

En lo económico, el gobierno advierte que 2010 será complicado e impulsa una reforma tributaria que apenas alcanzaría para cubrir la mitad del déficit previsto. En materia de seguridad, distintos factores sociales y políticos confluyen para mantener viva una problemática que no es nueva y para la cual ninguno de los recientes gobiernos halló soluciones.

Desde lo social, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos acaba de informar que el conglomerado Santa Fe encabeza el ranking de desocupación en el país, con un tasa del 13 por ciento. Inevitablemente, estos niveles de desempleo repercuten en mayores índices de violencia. A mayor desocupación, mayor pobreza. A más pobreza, menos alternativas de inclusión para amplísimos sectores que desde hace décadas se encuentran marginados del sistema.

Desde lo político, la situación no es más sencilla. El primer recambio en los equipos ministeriales del gobierno socialista vino acompañado de algunas desprolijidades cuyos efectos potenciales podrían representar un desgaste para la actual administración.

Todavía existe un halo de incertidumbre sobre cómo repercutirá en las filas policiales el fallido intento del gobierno de nombrar a un ex policía como nuevo secretario de Seguridad de la provincia.

Pero ésta no es la única duda. El nuevo ministro del área deberá demostrar que está capacitado para ejercer tamaña responsabilidad, aun sin ser un experto en la materia.

Además, las próximas semanas develarán si quedó alguna herida abierta en el radicalismo, socio del gobierno en el Frente Progresista Cívico y Social, porque un hombre de sus filas y oriundo de Santa Fe, fue reemplazado en la Secretaría de Seguridad por un dirigente del socialismo, proveniente de la ciudad de Rosario. Se sabe que las alianzas políticas están siempre sustentadas en delicados equilibrios que deben ser celosamente preservados.

El gobernador no miente cuando dice que a la inseguridad se le suma la “sensación de inseguridad”. De hecho, algunos medios periodísticos de alcance nacional muestran en vivo y en directo durante las 24 horas hechos de violencia generalmente ocurridos en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires.

Sin embargo, con esa explicación no alcanza. Desde su llegada, el gobierno planteó la necesidad de iniciar un trabajo social de mediano y largo plazo en los sectores más postergados. Pasaron dos años. Si bien es temprano para exigir resultados globales, ya pasó el tiempo suficiente como para reclamar que estos programas estén en marcha.

EDITORIAL