Expertos debatieron con periodistas en Buenos Aires
Cómo cubrir las noticias de la Cumbre de Cambio Climático
Los próximos 10 años serán cruciales para tomar medidas contra el Cambio Climático. Para la próxima generación ya será tarde.
María Gabriela Ensinck
Red Argentina de Periodismo Científico
El viernes 4 de diciembre se realizó, en la sede Capital de la Universidad de San Martín, el primer Taller de Comunicación sobre el Cambio Climático, organizado por la Red Argentina de Periodismo Científico, con el apoyo del Banco Mundial.
Asistieron más de 35 periodistas y comunicadores de diferentes medios del país, y expertos en el tema, en vísperas de la realización de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que se lleva a cabo del 7 al 18 de diciembre en Copenhagen (Dinamarca), y cuyo objetivo principal es aggiornar el Protocolo de Kyoto.
En un primer panel disertaron Osvaldo Canziani, doctor en meteorología y ex presidente del Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC), galardonado con el Nobel de la Paz, quien brindó un panorama de los aspectos científicos de este fenómeno; Osvaldo Girardin, economista de la Fundación Bariloche, quien habló sobre el Impacto Económico del Cambio Climático en la Argentina y la región; y Raúl Estrada Oyuela, diplomático y actual presidente de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente, quien se refirió al pasado, presente y futuro de las negociaciones sobre Cambio Climático.
El segundo panel estuvo integrado por Marcelo Acerbi, geógrafo y especialista ambiental del Banco Mundial, quien presentó los programas de mitigación y adaptación que apoya este organismo en la Argentina; Cecilia Ugaz, economista, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, editora del Informe sobre Desarrollo Humano (mundial) del PNUD 2007/08 sobre cambio climático; y Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace Argentina.
Canziani se refirió en su disertación a los procesos atmosféricos que generan el cambio climático y cómo la actividad humana influye en ellos, y detalló las últimas evidencias científicas sobre este fenómeno. Destacó que hay un consenso científico irrebatible sobre la necesidad de evitar que la temperatura global planetaria aumente más de 2 grados (ya lleva aumentados 0,7º desde la era industrial).
“El calentamiento global se origina en las actividades humanas que modifican las propiedades físicas de la atmósfera terrestre”, dijo el científico. “La concentración de CO2 (dióxido de Carbono) ha pasado de unas 265 ppm -partes por millón-, al comienzo de la era industrial a unas 380 ppm, en la actualidad”.
El problema es que “las actividades humanas siguen aumentando las emisiones y reduciendo las capacidades de secuestro de este gas por los ecosistemas naturales, particularmente por la deforestación de las selvas tropicales y los bosques templados”.
Protocolos
Girardin, economista de la Fundación Bariloche, se refirió al impacto económico del Cambio Climático en la Argentina y la región. Explicó los distintos modelos predictivos que se utilizan y la problemática de tomar decisiones hoy sobre fenómenos que impactarán de aquí a 50 ó 100 años, y de los cuales no hay certezas.
Remarcó que la variabilidad climática (lejos de un aumento parejo de las temperaturas) puede ser devastador para la supervivencia de algunos cultivos tradicionales en la Argentina, pero beneficioso para extender la frontera sojera.
Estrada Oyuela, uno de los artífices del Protocolo de Kyoto, repasó el pasado, presente y futuro de las negociaciones sobre Cambio Climático. Destacó las diferentes posturas que se presentarán en la cumbre de Copenhagen (COP15), con grandes expectativas en la delegación de Estados Unidos, país que firmó pero no ratificó el protocolo de Kyoto, y el compromiso de reducción de emisiones anunciado por Barak Obama, luego de la era Bush (negacionista del problema).
Por otro lado está la postura de China, actualmente el principal emisor de gases de efecto invernadero, que proponen contar las emisiones per cápita, y de la India (dentro de los mayores emisores también), que propone el conteo en relación al PBI per cápita. También se mostraron la postura proactiva de Brasil en la región, y la falta de definición de la delegación argentina. En particular, Estrada Oyuela se mostró moderadamente optimista respecto a esta cumbre, señalando que se podrán alcanzar algunos compromisos que deberán ratificarse en 2010 en México.
El diplomático también se refirió al llamado “Climagate”, el escándalo destapado a partir de la difusión de e-mails privados entre investigadores, que dejaban traslucir que se manipularon datos para “hacer parecer la situación más grave de lo que es”. Estrada Oyuela lamentó que este caso de espionaje sobre “e-mails informales” tomara rápidamente las primeras planas de los diarios, restando lugar a las verdaderas deliberaciones que se llevarán a cabo durante la Cumbre de la ONU.
Visión económica
En el segundo panel, Marcelo Acerbi, geógrafo y especialista ambiental del Banco Mundial, ex director de Conservación y Desarrollo Sustentable de la Fundación Vida Silvestre, presentó los programas que lleva a cabo el Banco Mundial en la Argentina, centrados en el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza.
Se refirió a programas de Mitigación, como obras de prevención de las inundaciones, y de Adaptación, como el sistema de defensas hidráulicas implementado en Resistencia, Chaco, para evitar el anegamiento de la ciudad.
También se refirió al plan hidráulico de la ciudad de Buenos Aires (túnel derivador del arroyo Maldonado) y a otros programas en asociación con municipios y empresas. Destacó que el Cambio Climático es una perspectiva que atraviesa todos los programas del BM, y que antes de financiar cualquier obra o programa, el organismo exige un estudio de impacto ambiental.
En segundo lugar habló Cecilia Ugaz, economista, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, editora del Informe sobre Desarrollo Humano (mundial) del PNUD 2007/08 sobre cambio climático.
Ugaz tomó la perspectiva del Cambio Climático como una cuestión de derechos humanos. Y destacó la desigualdad con la que impacta este fenómeno (afectando en mayor medida a las poblaciones de menores recursos). Mencionó cinco efectos negativos del cambio climático en el desarrollo humano: la caída de la productividad agrícola (600 millones adicionales en peligro de malnutrición); la inseguridad del agua (1.800 millones de personas estarían en peligro de sufrir de estrés de agua); mayor frecuencia de eventos climáticos extremos (lluvias, sequía, inundaciones, etc. que significarían 332 millones de personas desplazadas de las zonas costeras); desaparición de algunos ecosistemas importantes para los medios de sustento de algunas de las poblaciones más vulnerables del planeta; y reaparición de algunas enfermedades que se creían controladas (400 millones de personas adicionales expuestas a la malaria).
El tema, en la gente
Por último, Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace, realizó un balance de las posturas de las ONGs que lucharon por instalar el tema en la agenda de los ciudadanos. Destacó que en la cumbre de Copenhagen se deben definir las metas de reducción de emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) de aquí a 2020, y luego generar un compromiso legal vinculante.
Habló de la “necesidad de cambiar la historia en 10 años. No es una tarea para las generaciones futuras, sino para esta generación”. Villalonga destacó que “es necesario hacer un cambio a nivel energético, que es el sector que mayor cantidad de emisiones tiene en todos los países y en la Argentina. Las tecnologías limpias ya están disponibles, pero hay demasiados intereses económicos y políticos en juego que impiden implementarlas”.
Destacó que según el informe Stern (por el apellido del economista inglés que determinó los costos económicos del Cambio Climático), los países deberían invertir el 1% del PBI en adaptación, mitigación y forestación, y que hay un fondo de 140 mil millones de dólares para colaborar con las naciones más pobres (Argentina no está incluida), que se encuentra frenado. Estados Unidos gastó 700 mil millones de dólares para salvar a un grupo de bancos durante el último crack financiero.








