¿Podemos perder un magistrado de vocación?
Dr. A. Domingo Jalit.
L.E. 6.274.406.
Señores directores: Me sorprendió el anuncio del pase a retiro del señor juez (de Instrucción) José María García Porta, dado que su accionar es vastamente conocido en todo el ámbito santafesino y entiendo que en buena parte de la provincia.
El periodismo ha reflejado y apreciado en numerosas oportunidades, el accionar de este magistrado. Por otra parte, debo aclarar que destacar los merecimientos del susodicho no debe interpretarse de manera alguna que es en desmedro del resto de los componentes de nuestra justicia santafesina, pero sí, me sorprendió. Estamos inmersos en un panorama de inseguridad, de dimensiones desmesuradas y, lo que es más lamentable, sin avizorar signos de que la Justicia logre desarticular actos que puedan desalentar a esta delincuencia desbordada, debido a una impunidad que se nutre, además del desprecio por sus semejantes, también, entre otras cosas, por el cóctel de la droga y el alcohol.
En momentos en los cuales la inseguridad reclama no mano dura sino mano firme, el Dr. García Porta fue protagonista de procedimientos de suma relevancia. Lo documentaron distintos medios de comunicación. Procedimientos realizados en el mismo teatro de los sucesos, sitios que implicaban directamente un alto riesgo para quien se atreviera a enfrentar actores que, lejos de medir las consecuencias de su accionar podrían haber alentado contra la seguridad de quien iba tras ellos para aplicar la ley que los condenara y que tanto viene reclamando la población en general.
Con una experiencia que sólo dan las vivencias, es para consultar si la sociedad puede permitirse el lujo de desaprovechar toda esa riqueza que ha acumulado y que puede seguir volcando en favor de una Justicia mejor. ¿Vamos a perder un valor, aceptando simplemente el dicho popular: “vaya a cuidar los nietos”? Creo, con mucho respeto y bajo mi humilde opinión, que la Justicia podría seguir contando entre sus ejecutores de la Ley al ex magistrado, por ejemplo como miembro de la Corte de Justicia de la Provincia. Con sus aquilatados méritos, sería ese destino más propicio que el campo de la política, si resultase éste una de las alternativas que el futuro le podría deparar.
¿Será posible que las autoridades competentes no puedan valorar si estas reflexiones tiene algo de cierto y obrar en consecuencia?
Debo aclarar que en la actualidad sólo me une al Dr. García Porta la relación que todo ciudadano tiene con un funcionario, elaborada a través de la imagen del accionar que muchos de sus pares, muchos de los ciudadanos y la prensa han logrado conformar de este magistrado.




