Sebastián Porto (*)
Y vos... ¿en qué andás?
EN UN BMW 120 DIÉSEL
—¿Te lo compraste porque te gustó o fue un negocio?
—Me gustó. En general me gusta la línea BMW porque es muy cómoda. No soy partidario de los autos muy grandes y éste me calza justo por las dimensiones y características del motor, donde se combinan varias cosas.
—¿Qué fue lo mejor que te pasó con este auto?
—Lo bueno que tiene es el andar; es muy seguro y te permite viajar en la autopista a una velocidad alta y sin arriesgar. Frena bien, tiene buena caja, dirección. Eso es lo que más disfruto del auto, que es muy seguro.
—¿Tuviste alguna anécdota, como dejar las llaves adentro o quedarte en algún lugar inconveniente?
—Sí, me ha pasado de todo como a todo el mundo. En general, soy meticuloso con todo pero con los autos soy muy especial. Me gusta tenerlo siempre limpio; luego de cada viaje lo hago lavar o lo lavo yo. Disfruto mucho viéndolo limpio.
—¿Pensaste alguna vez por algún desperfecto que tuvo el vehículo decirle: ¡Qué auto de porquería!?
—Sí, hemos tenido algún auto que nos hizo renegar, pero la verdad es que no me acuerdo si alguno me dejó a pie. Me sucedió que cuando compré uno me imaginaba una cosa y cuando lo aprendí a conocer me arrepentí de haber hecho la operación. Pero ya está, fue hace mucho tiempo.
—¿Le sos fiel?
—Sí, totalmente. Cuando uno tiene un auto y lo siente interiormente, lo defiende a muerte; nadie puede hablar mal de él. Es como que pasa a ser un anexo más en tu vida.
—¿Lo maltratás?
—No, en absoluto. Soy muy cuidadoso, me gusta tenerlo limpio y prolijo. Es muy raro en mí que tenga un auto abandonado, me gusta tenerlo impecable. No soy un esclavo del auto, pero la moto o el auto tiene que estar impecable. Es una de mis manías: la limpieza del vehículo. Cuando pasan 4 ó 5 días y no lo lavo es como que sufro, no veo la hora de volver a casa y hacerlo. Parece que rejuvenece, es como que vuelve a ser el auto que siempre soñé tener.
—¿Si tuvieras que venderlo dirías: “llevalo tranquilo”?
—Sí, totalmente. No es por nada, pero la verdad es que con todos los autos que vendí no tuve problemas. Está bien, en algún momento los usé poco —unos dos años—, por estar fuera de Argentina. Están muy bien cuidados; es como que se llevan un 0 km. El auto para mí pasa a ser importante en la vida. Los vehículos deben ocupar entre las diez o doce cosas más importantes.
—¿Un consejo para los otros conductores?
—Que primero tomemos conciencia los argentinos en general acerca de dónde y a qué estamos subidos. A todos nos gusta ir rápido, la adrenalina que genera es única; pero se puede ir rápido respetando a los demás y no cometiendo infracciones. Hay que ser responsables en acatar todas las indicaciones de tránsito. El tema es ser responsables, tratar de estar atentos y evitar cualquier tipo de accidentes.
(*) Fue figura del Motociclismo Mundial y subcampeón en 2004. En el año 2010, correrá, posiblemente, en TC Pista y Top Race. Es instructor de Manejo de Motos en la Agencia Nacional de Seguridad Vial.





