Al margen de la crónica

No sólo bicentenario

El 2010, sabemos, será el año en que los argentinos festejaremos el bicentenario de la gesta de Mayo y, para ello, se están llevando a cabo una serie de justificados preparativos de modo que la fecha alcance todo su valor histórico y su proyección en nuestra vida cotidiana. Pero el año próximo -tan próximo- será también aquel en que volveremos a saber cuántos somos y cómo vivimos los argentinos puesto que será el turno de realizar el censo tras haber transcurrido una década del último recuento.

El censo, se sabe, es el proceso de recolectar, compilar y publicar información demográfica, económica y social obtenida en un momento específico para todas las personas de un país o de un área delimitada del país. Así en la Argentina el último conteo tuvo lugar entre el sábado 17 y domingo 18 de noviembre de 2001 -un año más tarde de lo indicado legalmente- en lo que se llama encuesta “de hecho”, es decir, se vuelcan los datos de las personas que son encontradas en sus viviendas y quienes “hayan pernoctado en ellas”. Generalmente las entrevistas las llevan a cabo docentes de diversas modalidades y tras un procesamiento se logra la cifra definitiva de la población del país que marcará tasa de crecimiento; totales de población urbana y rural; niveles de educación; de salud; calidad de vida en los hogares; de los servicios recibidos, entre un sinnúmero de datos que son procesados durante meses.

Sin embargo este nuevo recuento nace con un interrogante abierto: ¿se podrá realizar en tiempo y forma? Según expresó el Consejo Académico de Estudio y Seguimiento del Indec (Caes) hasta el momento no se cuenta con datos ni con un cronograma de actividades del organismo con vistas al censo poblacional y le piden al gobierno el “cronograma ampliado y metodología de tareas del Censo Nacional de Población y Viviendas de 2010 comparándolas con las desarrolladas en el censo anterior de 2001”.

El representante de la Universidad de Tres de Febrero en el Caes, Jorge Fernández Bussy, dijo que “solicitamos el cronograma de actividades precensales, una enunciación de tareas y el grado de avance de las mismas y planteamos esta demanda en respuesta al primer informe del Indec. Estamos ratificando con urgencia saber el grado de avance de las tareas precensales”, señaló.

Indudablemente que la realización del censo implica no sólo la erogación del personal encargado de las encuestas sino, también, la paralización de las actividades para que tengan lugar las entrevistas, pero en ningún lugar del mundo se duda del valor de la información recogida. Solamente en este rincón del mundo, con tantas singularidades, aún no se tiene una confirmación sobre una actividad crítica a la hora de planificar el crecimiento y para optar por los caminos para el desarrollo.