Apuntes de política provincial
Tensión política al máximo
Apuntes de política provincial
Tensión política al máximo
Teresa Pandolfo
El gobierno cerró el año, acusando recibo de la decisión legislativa de sancionar el proyecto de presupuesto, reforma impositiva y autorización para el financiamiento votado por el Senado. La discusión pudo haber sido económica pero el golpe fue político, especialmente para el socialismo.
El justicialismo logró mantener la unidad en contra del proyecto del Ejecutivo, que modificó en la Cámara de Diputados. Sin embargo, en la revisión final, el Frente Progresista no tuvo aliados para llegar a los dos tercios e imponer su criterio.
Si bien esa unidad había sido lograda en función de una gestión política llevada adelante por el senador Ricardo Spinozzi ante todas las líneas del peronismo y por el trabajo de propuesta alternativa producido por el Senado -en que participaron intensamente los senadores Juan Carlos Mercier, Alcides Calvo y Rubén Pirola y sus equipos de asesores técnicos-, en la jornada del miércoles no fueron pocos los rumores muy desagradables que involucraban a un grupito de legisladores reutemanistas, repentinamente inclinados a apoyar a la Casa Gris. La situación obligó a la diputada nacional Celia Arena a intervenir en procura de la unidad lograda. Se descuenta que Arena actuó con conocimiento del senador Carlos Reutemann.
Al final, sólo Alberto Cejas -del sector gremial- se abstuvo en la votación, en razón de que menores ingresos al fisco provincial eventualmente podrían alterar las aspiraciones salariales de los gremios vinculados con el Estado. A pesar de lo expresado, el dato saliente fue que todos los bloques peronistas de Diputados y la totalidad de los senadores del PJ mantuvieron una misma posición.
El otro aspecto también saliente provino del Frente. Aún votando dentro de él, algunos legisladores radicales compartían las propuestas respecto de los recursos realizadas por su pares del PJ.
El peronismo y, dentro del Frente, el socialismo en particular exhiben dos maneras diferentes de concebir los ingresos y egresos del Estado, aspecto que se suma a las diferencias ideológicas de base. El golpe político está dado en que por segunda vez en tres años, el peronismo marca la cancha respecto de la reforma impositiva que propone la Casa Gris. Sin embargo, en esta oportunidad no puede decirse que la Legislatura haya dejado sin ingresos al gobierno. Habrá importantes subas en los impuestos inmobiliarios, en la patente sobre vehículos, en algunas alícuotas de Ingresos Brutos y en Sellos, y se incluyó la moratoria impositiva, que como proyecto anterior había presentado el senador rafaelino Alcides Calvo y con la cual Mercier estuvo en desacuerdo. Por eso, puede asegurarse que la propuesta del Senado implicó un trabajo de conciliación de opiniones y de intereses, trabajoso y no menor como experiencia compartida.
El Ejecutivo, en principio, no tendrá todos los ingresos que preveía, básicamente, porque una parte de la industria y la construcción no quedaron gravadas con Ingreso Brutos. Pero, sobre un nivel de recursos superior a los 17.000 millones de pesos, como es el previsto en el presupuesto votado, el no ingreso de entre 500 y 600 millones como consecuencia de la poda tributaria, no es para desgarrarse las vestiduras.
Posiblemente, de darse una recaudación nacional superior a la actual por efecto de un mayor actividad económica y la cosecha, ese monto de 600 millones menos de ingresos será menor.
Lecturas internas
Queda para el Frente evaluar la eficacia de los pasos que dio y analizar qué vetos introducirá. Fundamentalmente, la lectura debe ser política: por un lado reconocer que comparte el poder en la provincia y, en segundo lugar, si fue procedente el envío de un mensaje ómnibus, con criterios impositivos que ya habían sido rechazados por el Senado, en el 2008.
Paradójicamente, cuando se estaba en una jornada clave para el presupuesto y la reforma, el ministro de la Producción, Juan José Bertero, en declaraciones radicales, decía que las pérdidas por sequía habían sumado $ 5.300 millones en la provincia. Ante un monto tan cuantioso con rebote en todos los sectores, ¿podía darse la presión fiscal que proponía el gobierno?
La misma lectura política debería hacer el justicialismo: perdió las elecciones hace tres años atrás, por lo que no cuenta con el mismo poder que en décadas anteriores. Que la unidad lograda para este proyecto en particular encierra la precariedad de provenir de líneas que están en distintos proyectos políticos nacionales, amén de resultar necesario que considere su margen de acción ante conductas legislativas que, por momentos, no tuvieron toda la claridad que la circunstancia demandaba.
El fin de año político cerró para unos con una victoria y para otros con un sabor amargo.
Lo grave de esta imposibilidad de entendimiento profundo entre las fuerzas políticas impide que Santa Fe tenga una consideración superior a nivel nacional. No es menor lo que se está diciendo: el centralismo impuesto por el gobierno nacional ha llevado a que la economía de la provincia siga dependiendo de sus decisiones de la Nación, sin que haya una única fuerza desde el territorio para exigirlas.
La comunidad política local nunca va junta ante la Nación. Se lo observó hasta en las presentaciones ante la Suprema Corte por temas de la coparticipación federal: fue firmada por los tres senadores santafesinos, pero no todos concurrieron a la audiencia con el doctor Ricardo Lorenzetti.
Siempre hay un elemento que divide, que obstaculiza caminar una cuadra juntos, sentarse a consensuar un presupuesto o compartir un café sin que se organice un escándalo. Triste es el destino de Santa Fe: sus enormes recursos han sufrido las peores inclemencias climáticas, y su desocupación sigue creciendo. Sin embargo, estos hechos no alcanzan para unir tampoco en las malas. ¿Qué más se necesita?
Ricardo Spinozzi, presidente del bloque PJ del Senado.
Foto: Archivo