Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
Separación de común acuerdo
La ecología trabaja desde hace años difundiendo los problemas que genera la basura que produce el hombre. Muchos gobiernos y ONGs de todo el planeta están convencidos de que, en un tiempo no muy lejano y de seguir produciéndose desperdicios en esta escala, la vida en la Tierra atravesará dificultades serias. Los ecologistas basan su campaña educativa en la llamada ley de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. En la práctica, se puede reducir la cantidad de desperdicios no comprando cosas innecesarias que luego terminan en el cesto; en lugar de tirar cosas, volver a usarlas dándoles otra función y, en vez de desechar envases o botellas, convertirlos en artículos nuevos.
El proyecto del municipio denominado Cambio Verde pretende que los santafesinos imiten conductas que son habituales en muchas ciudades modernas del mundo. Desde 2005, está vigente “Santa Fe Recicla”, pero la propuesta fue encarada tibiamente y el nivel de adhesión de los vecinos es prácticamente nulo.
La ciudad produce diariamente unos 300.000 kilos de desperdicios que van a parar al relleno sanitario y a los recolectores informales que la acopian en distintos lugares. Es difícil encontrar terrenos capaces de contener semejantes cantidades, muchos de los productos plásticos terminan en los desagües y otras cosas, por las lluvias y el calor, se descomponen contaminando las napas de agua.
La basura está configurada por materiales heterogéneos, casi la mitad se trata de los llamados inertes, conformados entre otros por papel, cartón, plásticos, chatarra y vidrios; la mayoría de ellos, reciclable. El resto, la materia orgánica, proviene casi en su totalidad de comida, y también se puede recuperar como abono de alta calidad. Hay conductas simples que pueden adoptarse de inmediato como reutilizar las bolsas del supermercado o llevar para las compras una propia, usar envases retornables o volver a emplear el papel de envoltorios.
La campaña de concientización oficial debería alentar el compromiso de la gente de dejarles a hijos y nietos un planeta en el que puedan vivir. Por falta de información, por intereses económicos o por controles deficientes, la Tierra ha llegado a un punto en el que, de seguir con las conductas actuales y en no mucho tiempo, no habrá agua que no esté contaminada y el calor en el planeta hará imposible cualquier tipo de vida.
Cuidar los recursos naturales -que son limitados- es tarea de todos. Por eso son bienvenidas las ideas que permitan reunir voluntades y entusiasmar a los vecinos para sumarse a este proyecto. También será necesario que el municipio estudie la manera más efectiva de recoger los desperdicios que se descompongan con facilidad, para prevenir enfermedades y evitar que la gente no se sienta tentada a abandonarlos en plena calle.
La tarea no es simple y requiere del consenso de autoridades y ciudadanos. Separar los residuos es una buena medida que contribuye a mejorar la salud del planeta y nada más efectivo para un buen resultado que concertar voluntades.