llegan

cartas

A Mónica Carranza

Alejandro Reiner

DNI. 9.349.5091

Señores directores: Nunca he sentido hambre y jamás cuando niño me han faltado los dos abrigos, el de vestir y el del amor que calienta el alma, ese amor que cura el raspón en la rodilla, la caída del triciclo y abrazo que ahuyenta las pesadillas.

Mi profundo respeto, señora Mónica Carranza. Cuánto dolor habrá sufrido por la falta de ese abrazo y ese olor que emanaba de nuestra madre que todo curaba.

Cuánto habrá sabido del dolor que causa el hambre, el mismo que le dio la fuerza, el empuje, la decisión y el valor de no importar cómo y con qué, pero usted, al hambre de los niños (sus caras sucias), lo aplacó.

La “Señora” se ha ido, pero dejó un ejemplo, un legado de solidaridad que los gobiernos no tienen ni tendrán jamás, por la sencilla razón de que les falta lo que a usted le ha sobrado: “corazón”.

Soy un simple ciudadano que ha admirado su obra y su fallecimiento me ha dolido profundamente. Éste es mi pequeño homenaje a su titánica labor.

Agradecimiento

Alicia Puntillo y Flia.

DNI. 5.699.192.

Señores directores: Nuestra madre, Amelia Dora Fernández viuda de Puntillo, partió hacia la casa del Padre en la noche de Navidad. No lo hizo sola, sino acompañada por sus hijos, nietos y bisnietos, desde la Sala de Terapia Intensiva del Sanatorio Garay. Dios quiso que estuviésemos presentes en ese momento. Pero de no haber sido así, ella hubiese partido rodeada del cariño y de la más noble dedicación de todo el equipo de médicos y enfermeros de terapia, quienes desde el primer momento en que ella ingresó, la trataron con tanto cariño y profesionalidad, por lo que ella misma, dos horas después de haber salido de la operación, nos expresó la felicidad que tenía por cómo la habían tratado. Es por eso que a pesar del dolor de no tenerla más junto a nosotros, y frente a estos tiempos en que todo lo que uno escucha son ingratitudes y actos deshonrosos de nuestros hermanos, nuestra familia quiere agradecer a todos los profesionales que la acompañaron en sus últimos días: al Dr. Locatelli, quien la operó, y a los médicos de terapia: Dres. López, Pérez, Carullo, Fava, Cordini, Torales, Del Matto, Pogliani, Leila, Pross y Zavalla, así como al equipo de enfermeros: María Rosa, Norma, María Elena, Viviana, Bruno, Alicia, Norma, Liliana, Olga, Norma, Mirta, Cristina, Elizabet, Elena y Laura. A todos ellos: gracias por ser profesionales de vocación y llenos de amor, por acompañar a los enfermeros y a sus familiares en esos momentos límite de la vida de las personas.