Siguen los robos en Guadalupe

Violento asalto en una pilchería

Se trata del local Taurus, ubicado en Avda. Gral. Paz al 7400. Un delincuente se llevó dinero y mercaderías. Antes le causó heridas cortantes a la propietaria.

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Tanto comerciantes como vecinos reclamaron por una mayor presencia policial. Pidieron que se intensifiquen las recorridas.

Foto: Danilo Chiapello

 

Danilo Chiapello

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Un asaltante solitario concretó una violenta incursión en un comercio de Guadalupe donde logró hacerse de dinero y mercaderías, no sin antes amenazar y lastimar con un cuchillo a una mujer.

El grave episodio ocurrió durante la tarde del sábado, poco antes del cierre de la jornada comercial, después que sobre la ciudad se abatiera un fuerte temporal de lluvia y viento.

Eran cerca de las 19 cuando un individuo ingresó a la pilchería Taurus, de Avda. Gral. Paz al 7400. El supuesto “cliente” era un joven de unos 25 años, alto, de pelo corto negro tipo “cepillo”. Vestía un pantalón del tipo “pescador”, remera y llevaba una mochila.

“Jamás hubiese pensado que era un asaltante. Su aspecto era bueno y tenía muy buena presencia”, dijo hoy Marta Bohuier (50), la titular del negocio.

Curiosa alegría

Una vez adentro del local el sujeto dio inicio a un extraño acto. Se paró en medio del salón y comenzó a dar pasitos de baile. Escuchaba la música y sonreía. “Tamaña actitud me tomó de sorpresa”, narró Marta, quien agregó que “me llamó tanto la atención que le dije: “¡hey... pero qué contento estás!”.

“A partir de entonces algo le hizo click”, -prosiguió-. Se quedó totalmente serio y se quedó parado. Luego fue hasta la puerta y la cerró. Extrajo de entre sus ropas una faca (cuchillo de construcción casera que hacen los presos), me agarró del brazo y me ordenó que me tire debajo del mostrador.

“Lo que siguió fue una verdadera pesadilla. Se mostró nervioso y ofuscado. Pedía dinero y cualquier objeto de valor. Yo de los nervios no podía abrir la caja registradora. Entonces comenzó a amenazarme con matarme. Me empujó con el cuchillo hasta que me provocó varios cortes en los brazos.

De la caja sacó unos 2 mil pesos pero no se quedó conforme. Entonces ubicó donde estaba mi cartera y se la llevó también. Para terminar arrasó con las mercaderías de dos estanterías, las que embolsó en la mochila que tenía.

Antes de irse volvieron las amenazas. “No me mires ni te muevas. Mirá que si te movés, te quemo. Portate bien o te quemo”, repetía todo el tiempo”. Finalmente se retiró. Dejé pasar un rato y cuando ya no escuché ningún ruido comencé a llamar a mi esposo.

El después...

Más adelante sostuvo que “enseguida nos comunicamos con la policía pero, en fin, el ladrón ya estaba demasiado lejos. Para colmo de males todos los alrededores del negocio estaban inundados. Las calles estaban anegadas por el agua y los vehículos no podían pasar”. Entonces la fuga se le hizo demasiado fácil.

Por último la mujer reveló que el suceso le dejó una profunda amargura. “No puedo contar el estado anímico en el que uno queda tras un robo. Ahora sospecho de cualquier persona. Vivo tensionada. Cuando pienso en que todo pudo ser peor aun.

Esto también me provocó trastornos de otro orden. Al llevarse mi cartera perdí mis documentos. Tenía ya pagadas una vacaciones en Brasil que ahora las perdí. Se llevó también mi teléfono celular donde guardaba fotos personales. No sé... todo es de terror”, culminó resignada.

Es de hacer notar la osadía del malviviente por cuanto el negocio asaltado se ubica prácticamente frente a la seccional 8va. de policía.