Saccomano ganó el premio

Biblioteca Breve en Barcelona

José Oliva

El escritor Guillermo Saccomano ganó el Premio Biblioteca Breve con su novela “El oficinista”, que había presentado al galardón que convoca la editorial española Seix Barral bajo el seudónimo de Calemo.

El jurado estuvo formado por José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer, Ricardo Menéndez Salmón, Rosa Montero y Elena Ramírez. El galardonado, que recibirá los 30.000 euros con que está dotado el premio, nació en Buenos Aires en 1948 y es autor de novelas y libros de cuentos como “Situación de peligro”, “Roberto y Eva”, “El buen dolor”, “El pibe” y la trilogía que forman “La lengua del malón”, “Un amor argentino” y “77”.

Saccomano, explicó la editora Elena Ramírez, no ha podido venir a Barcelona a recoger el premio, “pues por motivos de salud hace dos días los médicos le desaconsejaron el viaje desde la Argentina”.

“El oficinista” cuenta la historia de un hombre gris, un funcionario dispuesto a soportar cualquier humillación con tal de mantener su puesto de trabajo, hasta que se enamora de una secretaria y ese día siente que es otra persona.

El contexto en el que se produce la historia es “una ciudad asediada militarmente con helicópteros, lo que confiere a la novela un componente de ciencia ficción, aunque no transcurra en el futuro, sino que puede pasar en cualquier ciudad de hoy día de cualquier parte del mundo”.

Precisamente ese “mundo infernal” es, en opinión de Rosa Montero, “el trasunto de un libro muy atmosférico, en el que esa sociedad infernal convierte a las personas en seres miserables, en asesinos incluso”.

A su juicio, se podría considerar “El oficinista” como “una novela de ciencia ficción antiutopista, aunque también es una novela política, moralizante, ética”. Según Caballero Bonald, el protagonista es un “antihéroe” que aparece como “extraviado por la vida, que no sabe dónde va a acabar y por eso agarra al lector desde el principio”. El estilo, argumenta, es “deliberadamente severo, escueto, de frases casi telegráficas, muy en consonancia con el ritmo de este personaje”.

En ausencia de su persona, la editorial ha remitido un texto de Saccomano en el que el propio escritor explica que la zona del Bajo, en Buenos Aires, “concentra el humus de esta novela”, y recuerda que en ese espacio se encuentran las torres empresariales, la Bolsa, los bancos extranjeros, las multinacionales y los ministerios.

Por la noche, continúa, cuando la City se apaga, en los umbrales de esas catedrales del dinero empieza a verse a los sin techo, “aquellos desgraciados pestilentes expulsados de un sistema en el que creyeron”.

Mientras observaba este contrapunto, más de una vez Saccomano pensó en esos personajes, “no muy diferentes en su degradación del Akaki Akjákievich de “El capote’ de Gógol, o del hombre del subsuelo de Dostoievski”, confiesa el autor argentino.

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Su novela “El oficinista” ganó el Premio Biblioteca Breve.

Foto: Archivo El Litoral