AL MARGEN DE LA CRÓNICA

Tandas de ficción

Mujeres jefas de hogar; jornadas de trabajo que se reparten en varios empleos, a los que se suma el cuidado de los hijos y, en no pocos casos, de los propios padres; espacios laborales y profesionales que se conquistan -no sin esfuerzo-; altísima incidencia en la matrícula universitaria; participación política y social en casi todos los órdenes; una presidenta aquí y varias primeras mandatarias en el mundo... Y, sin embargo, la representación de la figura femenina parece no haber evolucionado entre algunos creativos de estas tierras.

En la pantalla chica, es la mamá la que ofrece el jabón que limpia de bacterias, el derivado lácteo que protege de los cambios de temperaturas y habilita el juego al aire libre aun con lluvia y frío; la comida envasada o la mejor leche, al bebé, luego de haberlo llevado -ella, obvio- al pediatra. Es también la que limpia los pisos y baños con obsesiva preocupación, pero siempre con una sonrisa; la que tararea mientras saca manchas a la ropa del hombre de la casa, y se relaja cuando las remeras de sus párvulos vuelven cubiertas de barro y demás sustancias porque tiene por aliado, no el apoyo de otro ser humano, sino un producto de limpieza infalible, aunque sigue siendo ella quien pone la ropa a lavar.

Es una mujer la que supera los desafíos que supone el agua fría, y su pericia -aunque le arrojen platos sucios por la cabeza- le permite a su hombre ganarle la apuesta a un amigo. Es quien acerca a sus niños la golosina que los hará crecer fuertes y felices, pero también quien sabe cómo disfrutar y aprender de las habilidades de cada hijo. Los ejemplos no se agotan en estas pocas líneas, pero alcanzan para perfilar un esbozo de realidad bastante desdibujado.

Habría que preguntarse qué modelo es el que se intenta reproducir por estos tiempos en los medios o en qué esquema y sobre qué creencias quedaron ancladas las figuras de la mujer y del hombre. Más todavía si se tiene en cuenta que estas imágenes pueblan buena parte de la pantalla, en medio de la programación destinada a chicos y chicas, para quienes el esfuerzo por discernir entre realidad y ficción -a la luz de estos mensajes- supera ampliamente el campo de los dibujos animados.