Señal de ajuste
Agrandaditos o la caída de los dioses
Roberto Maurer
La silla vacía de Ricardo Fort era tomada con insistencia por las cámaras durante las eliminatorias del lunes de “Bailando por un sueño”, y se estaba subrayando una ausencia con la misma fuerza dramática que, la misma noche, se propagaba la noticia de que Diego Maradona estaba casi afuera de la Selección, y que CV5 difundía con el acompañamiento de la música tenebrosa que se elige para reforzar emocionalmente las imágenes de una catástrofe ferroviaria.
Fue una noche de luto y caída de personalidades dadas a la megalomanía. El día había transcurrido con la incertidumbre provocada por la visita de Julio Grondona a Ezeiza, donde se definiría el destino de Diego, cuyo futuro era tan oscuro como el de un supermercadista chino que no pagó sus cuotas y llegan personas decididas a cobrarlas.
Maradona se había fugado a Caracas, resistiéndose a ofrecer una explicación por las humillaciones recibidas en Sudáfrica, y Fort buscó refugio en Miami, abandonando el programa de Tinelli. Las declaraciones previas de Cherquis Vialo, vocero de la AFA, habían causado escalofríos, ya que, en un lenguaje neutro, el más temible porque lo usan las personas sin corazón, ya anticipaban el peor desenlace.
Y si Maradona tuvo su Grondona, a Ricardo Fort se le cruzó La Mole Moli, aunque detrás del boxeador estaría el propio Tinelli, tanto como más allá de Grondona se puede ver la sombra de Kirchner, de cuya mano actualmente comen los clubes, y esposo de la mujer desairada por el número 10.
MEDIR LAS PALABRAS
¿Fue venganza de Tinelli? Fort había estado haciendo declaraciones inconvenientes, de aquellas que no facilitan las relaciones con los poderosos, insinuando peligrosamente que él sostenía el show de Tinelli. Cualquiera que haya visto “El Padrino” sabe que las palabras deben medirse cuando se habla de un jefe, y Fort se olvidó del respeto.
Así, el jefe envió a sus esbirros José María Listorti y Mariano Iudica, que a la siesta empezaron a maltratar a Fort en “Este es el show”, un subproducto de Tinelli desde donde se envían los avisos persuasivos .
Mientras estas líneas se escriben , en la AFA surgió el nombre de Sabella, en tanto que en Showmatch fue mencionado como reemplazante Marcelo Polino, quien ya se habría amigado con Carmen Barbieri.
Fort tiene sus aliados. Aníbal Pachano se expresó con elocuencia: “La verdad es que me parece una cagada si se va”, dijo el exigente jurado.
En los últimos tiempos, Ricardo Fort se sintió atacado y a la vez desprotegido en “Showmatch”. Aunque sufrió por el encumbramiento de su custodio Tito, tal vez manipulado por Tinelli, su pelea de fondo fue con La Mole Moli, de cuyas agresiones nadie lo defendió. Como se sabe, Fort acusó a su enemigo por hablar como un ignorante llegado de la provincia (*), en un acto de discriminación que llegó al Inadi. Luego, lo denunció como ñoqui del municipio cordobés, exigiéndole que devolviera los dos meses de sueldo que cobró sin trabajar mientras bailaba, y finalmente difundió el video de una pelea de hace unos diez años, donde La Mole aparece pateando a su rival en el piso, y pegando un rodillazo a la cara ensagrentada del rival, lo cual podría ser interpretado como un rasgo de sadismo de La Mole.
LA DESPEDIDA
El adagio no empezaba nunca, en medio de las discusiones y conjeturas, esa noche de eliminatorias. La Mole restó gravedad a “semejante quilombo, que se armó por una pelotudez”, una expresión que requiere tolerancia, ya que el Inadi nos vigila, y debe aceptarse como una forma provinciana de expresarse, según Fort.
La cámara seguía mostrando la silla vacía y el cartelito “Ricardo Fort”, mientras en el canal América se veía el último reportaje al millonario, en Ezeiza, con las valijas, afirmando que se iba ‘”cansado de los ataques”, mientras en la imagen se titulaba “Fort dio la cara”, y un cartel advertía “material sin editar”.
Fue un lunes aleccionador, por si alguien no sabía quiénes son los jefes.
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Hubo respuesta. “Vos sos un maricón, yo soy más hombre que vos. Tenés menos educación que yo, Ricardo, poné los huevos para hablar conmigo a mi mismo nivel sin tartamudear Para mí vos sos un pobre con plata”, contestó La Mole.




