Flores con pétalos perfumados de emoción

Zunilda Ceresole de Espinaco

Encontramos en “Florescencia poética” versos fluidos, suaves, sencillos, sutiles, que brotan espontáneos como agua de manantial, por la fuerza de la inspiración del autor que nos engalana con la belleza de imágenes poéticas originales, no contaminadas por la afectación.

“La lágrima es un ave que no canta

que anida en el dolor de los que lloran”

“Deja este otoño de corolas grises

y llena tus ojos de alborada”

“¿Cómo alcanzar el confín de las distancias,

para con las manos destruir sus lejanías?”

“Fruta jugosa ¿qué duende

apuró tu madurar?”

Podríamos decir que este poemario de Hugo Lorena, es un breviario sentimental. Un ramillete de flores con pétalos perfumados de emoción.

Emoción tenue que penetra secretamente en el fondo del alma y como un dardo se clava en ella y se mantiene vibrante.

Encontramos en sus páginas un amplio aspecto poético. Desde poesías monóstrofes hasta relatos poetizados desde galantes requiebros hasta poemas profundos que invitan a la reflexión.

También el autor ha incluido en las primeras páginas consejos para los jóvenes que sientan el llamado de Erato, la musa de la poesía lírica, en un intento generoso de allanarles el camino que pretenden transitar y estimularles la decisión de hacerlo, terminando los mismos con estas palabras que son un proverbio:

“La pluma no tiene dueños ni fronteras. Tiene alas, y puede echar a volar libremente en el universo de la imaginación. La altura dependerá de su fortaleza”.

Este gran creador desborda en riquezas de ideas y expresión, a la manera de un sembrador que rico en semillas, las arroja por doquier, por resultarle estrecho el surco. A su vez, siembra con versos de distinta estructura pero de igual calidad, el blanco campo de las páginas que contiene este libro, que he tenido el privilegio de prologar.

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