AL MARGEN

Todo pasa...también Maradona

“Ya está viejo, no se va a andar peleando con Maradona ni se va a enfrentar a un tipo como Diego que puede decir barbaridades”; “No se va a tirar en contra del gobierno si es cierto que de arriba piden que Maradona siga”; “A esta altura, Julio no se va a tirar a la gente en contra y hará la más fácil: que siga”. Todas esas frases daban vueltas por calle Viamonte antes de la reunión de Ezeiza.

Incluso aquella frase ferretera de “Maradona es el único que puede hacer lo que quiera en este país” había preparado el terreno para una renovación casi automática: Maradona 2014. De viaje relámpago a Venezuela para estar con su amigo Chávez, preparando con un “A Fidel lo amo” otro viaje a Cuba como en los viejos tiempos y amenazando con un: “Si me tocan al utilero, me voy”, todos los caminos indicaban que el “10” tenía la pelota más atada que cuando jugaba. Encima, desde la tribuna presidencial, Cristina lanzaba un “Aguante Maradona”.

Discusiones más, discusiones menos, nada hacía prever el final de la novela. Grondona, el mismo que sobrevivió a militares, radicales, peronistas y alianzas en el sillón de calle Viamonte, lo puso a Maradona en un callejón sin salida. “Se van varios de tu lado y yo saco a varios de los míos”, fue la propuesta de Grondona. “No hay más nada que hablar”, escuchó como respuesta de parte del “10”.

Así, el hombre que no ocupa el número uno en la Fifa sólo porque se niega a esta altura de su vida a aprender inglés, ganó la pelea más pesada de los últimos tiempos. Primero tumbó a TyC Sports, ahora no le tembló el pulso para descabezar a Maradona.

“Viejo es el viento y sigue soplando”, inmortalizó Mano de Piedra Durán. Le viene como anillo al dedo la definición a Grondona. Como ese mismo anillo que lleva desde años y dice: “Todo Pasa”. También Maradona.