Matrimonio homosexual
Jorge Mántaras Cullen
DNI 6.214.031
Señores directores: Como lo hago siempre, leí en El Litoral del día 17 de julio la opinión del periodista Alaniz sobre la carta del cardenal Bergoglio acerca del matrimonio homosexual y me sorprendió por los valores que siempre reconocí a Alaniz.
No creo que el obispo se haya equivocado al hablar sobre la guerra en la cual se compromete al mismo Dios.
Como católico, recuerdo que Dios entregó a Moisés las tablas de los diez mandamientos y a partir de entonces no sólo la Iglesia sino todos los cristianos debemos luchar por su aplicación. La Iglesia luchó por el “No matarás” y el hombre mató en forma colectiva y en forma personal, “no robarás” y hoy vivimos rodeados de ladrones, “no desearás la mujer de tu prójimo” y la infidelidad gobierna el mundo, “amarás a tu prójimo como a ti mismo” y hoy nos maneja el egocentrismo y el desprecio por el prójimo.
Hago referencia a estos mandamientos porque por ellos la Iglesia, en nombre de Dios, ha librado una guerra y lamentablemente a todas y a cada una de esas guerras las perdió y la consecuencia de esto es que hoy vivimos aceptando la corrupción y la indignidad como algo normal. Creo que no por eso tiene que bajar los brazos y callar.
No quiero ofender a nadie, respeto el derecho de los homosexuales y es posible que, sin perder el sentido común se encuentre la solución pero también acepto la opinión del vicepresidente de la Corporación de Abogados Católicos, sobre la violación de tratados internacionales con jerarquía constitucional, que interpretan el matrimonio como la relación de un hombre y una mujer.