Tribunal de apelación de juicio oral
Tribunal de apelación de juicio oral
Confirmaron la condena a perpetua para Javier Díaz
El “Gordo” Díaz fue confinado a la máxima pena, que deberá cumplir en la Cárcel de Coronda. Durante las vacaciones de julio del año pasado violó y ahorcó a una nena de 12 años, hija de su pareja.
De la Redacción de El Litoral
“Está acreditado suficientemente que tuvo intención de abusar carnalmente de la menor. Para ello la golpeó, realizó acciones de estrangulamiento y la sometió”, dijeron los miembros del Tribunal de Apelación de Juicio Oral que revisó la condena a prisión perpetua dictada contra Javier el “Gordo” Díaz.
Los camaristas Eloy Suárez, Juan Carlos Gemignani y Julio César Rondina, pertenecientes a la Sala III, ratificaron la sentencia condenatoria del 21 de mayo pasado que le impusieron a Díaz los jueces Cristian Fiz, Dardo Rosciani y Norberto Nisnevich.
Para la Cámara de Apelaciones en lo Penal “la sentencia es justa y merece respaldo”, dijeron los vocales en su fallo del 14 de septiembre.
Díaz está condenado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado, por su calidad de guardador de la víctima y por el resultado de muerte”.
Único responsable
Según quedó expuesto en las audiencias de primera y segunda instancia, Díaz es el responsable de la violación y muerte por ahorcamiento de Agustina Facio, una nena de 12 años, hija de la concubina.
La pareja convivía en una casa del barrio Nuevo Horizonte, en el norte de la ciudad. Con ellos estaban Agustina y un pequeño de 3 años que era hijo de la pareja.
Fue durante las vacaciones de julio de 2009 cuando los chicos quedaron solos con Díaz, porque la mujer había salido a trabajar. Ni siquiera el propio imputado se puede explicar qué fue lo que lo llevó a actuar con semejante criminalidad; pero reconoció que era el único responsable de la muerte de Agustina.
En la audiencia realizada en día 31 de agosto, la abogada Emma Julia Piñeiro discrepó “con la calificación fijada en cuanto “al resultado de muerte’ que se le adjudica a su defendido”. “La niña Facio no falleció a causa del abuso, no estando probada la intención homicida del autor”, le dijo al tribunal.
Fiscal y querella
El fiscal de Cámaras, Miguel Ángel Molinari, replicó los agravios de la defensa, manifestando que “la resolución de primera instancia luce correcta, ajustada a derecho, suficientemente fundada, por lo que no corresponde el achaque de arbitrariedad” que hizo la defensa.
En representación de la parte querellante, los abogados Eduardo Jauchen y Mario Martín Barletta defendieron su postura acusatoria.
“Quien infringe las normas debe ser separado de la sociedad” dijo Jauchen a los jueces de Cámara. “Javier Díaz no fue condenado por una redacción deficiente de una norma, sino porque violó a una niña de doce años, indefensa, sin motivos, con toda su fuerza y agresividad, por vía vaginal y anal; a una víctima que era hija biológica de su pareja, con quien convivió por espacio de diez años”, argumentó.
Su par Barletta se refirió a “las circunstancias que rodean el hecho” y que “refieren a la edad de la menor, el carácter de guardador del autor, y la indefensión de la víctima, que en ese momento estaba sola en su casa, acompañada por un hermanito de tres años de edad, en tanto que su madre se encontraba trabajando fuera del hogar”.

Últimas palabras. Díaz le dijo al tribunal que “él también entiende que quien comete un delito quitando la vida a otro, merece pena de cadena perpetua”.
Foto: Mauricio Garín / Archivo
Pidió perdón.
Javier Díaz habló por última vez al Tribunal y ante los presentes en la sala de audiencias confesó que “desde al primer día dijo la verdad, que es culpable. Que solamente le debería dar explicaciones a la madre de la menor, a la que le pide perdón”. Además consideró que “él era un hombre fuerte, emprendedor, cabeza de familia, pero se fue apagando Javier y apareció ese gordo, que empezó a descuidarse a sí mismo, que descuidó a su familia, que sólo le importaba el dinero. Y llegó un momento en que de golpe y punto, se le acabó el mundo. Crecieron el odio, la ira y el enojo en su corazón y explotó”.