Cómo prepararse para otra seca

Contra La Niña, un turno en el albergue

En los encierres de Tostado y San Cristóbal se pueden destetar terneros anticipadamente o, ante una urgencia, agregar kilos a la hacienda para no malvender. Dos estrategias posibles para sortear una nueva crisis en el norte.

 

Contra La Niña, un turno en el albergue
 

Juan Manuel Fernández

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Se viene La Niña. Es la información que manejan tanto asesores privados como funcionarios públicos. Y mientras aún se padecen los daños de la última sequía, la proximidad de este fenómeno climático —que se caracteriza por la falta de lluvias— obliga a todos a prepararse para sobrellevar una nueva crisis. Particularmente en el norte, donde ya empiezan a notarse signos de estrés hídrico en algunas zonas.

Las estimaciones prevén lluvias normales hasta octubre y, de algún modo, esa es una buena noticia. La mala es que escasearán durante la época más cálida y seca del año, en pleno verano. ¿Como ponerse a cubierto? Particularmente en el noroeste ganadero los albergues bovinos construidos por el gobierno provincial, uno en Tostado y otro en San Cristóbal, podrían tener su prueba de fuego.

Algunos tiran, otros no

Por el momento el estado de los campos no es del todo malo. En San Cristóbal llovió un promedio de 20mm esta semana y los potreros “están bien”, aseguró el vicepresidente de la Sociedad Rural, Diego Stiefel, aunque aclaró que “falta agua igual, porque los bañados están secos y las vertientes todavía están entre 8 y 10 metros de profundidad”. Para aprovechar la humedad disponible ya se están laboreando algunos lotes para la siembra de pasturas. Según el dirigente los productores aprovecharon la humedad del último verano y todavía cuentan con reservas para el ganado.

En 9 de Julio, distrito con unas 528.000 cabezas bovinas, la situación no es muy diferente. Luego de 127 días sin precipitaciones hubo un par de lluvias que beneficiaron en mayor medida al sur del departamento, por lo que Gato Colorado, El Nochero, Santa Margarita, San Bernardo y Villa Minetti están en “alarma roja”, según el titular de la delegación local del INTA, Sixto Periche, aunque el agotamiento de las aguadas y los problemas en la calidad de pasturas y pastizales naturales son generales en el distrito. Esta situación “está poniendo en riesgo el estado nutricional de los rodeos”, por lo que se atrasarán las fechas de los servicios estacionados. “Los índices de procreo en la cría bovina serán bajos, estimándose que el próximo destete (marzo/abril 2011) podría estar en el orden del 48%”.

Dos estructuras, un sistema

En ambas cabeceras departamentales, el gobierno santafesino impulsó, conjuntamente con las sociedades rurales, la construcción de albergues temporarios para recuperar hacienda en mal estado hacia fines de 2009, cuando el impacto de la sequía ya era irreversible. Ahora, ya instalados y funcionando en forma autónoma, tendrán la oportunidad de ponerse a prueba si el clima vuelve a conspirar contra la actividad.

En San Cristóbal las instalaciones constan de 14 corrales con capacidad para recibir entre 3.000 y 5.000 cabezas —según las categorías remitidas— y cuatro perforaciones en condiciones de proveer agua apta para el consumo animal. Cuenta con un veterinario responsable que se encarga de hacer cumplir el protocolo sanitario de ingreso, según las normas del Senasa, y el posterior seguimiento de los animales. “A fines de 2009, con el precio de la hacienda todavía planchado no le daba el número al productor; empezamos a recibir animales cuando subió el precio”, comentó Stiefel. Allí trabajan con un arancel de $0.30 centavos por animal al día (“que seguramente subirá a 0.50”, aclaró el directivo, por el incremento de costos) más el valor del alimento balanceado, que depende del tamaño del vacuno y se calcula entre 2.5 y 3% de su peso vivo. Para poner un ejemplo: a un ternero de 200 kilos le corresponde una ración de 5 kilos, con lo cual el precio final de estadía diaria se aproxima a $4.50.

En Tostado el sistema es el mismo, con capacidad para 6.000 terneros o 3.500 categorías mayores. Pero allí tuvieron más actividad durante la última crisis. “Llegamos a estar a full con 2.400 animales; hubo casi dos ciclos completos de 90 días”, recuerda el médico veterinario Gustavo Germain, responsable de planificación y asesoramiento nutricional del albergue. “El productor llegaba con el animal arruinado, lo recomponía y podía venderlo un poco mejor”, mientras otros habían tenido que malvender la hacienda flaca y a precio vil.

En ambos alojamientos la estrategia frente a La Niña es similar: en primera instancia recriar terneros para un destete anticipado que le permita al productor liberar la vaca a tiempo, recomponerla y tratar de preñarla antes que se terminen los recursos en su campo. “Tiene que verlo (el productor) como una herramienta para preñar más animales y es preferible que la vaca esté sola si llega la sequía”, asegura Stiefel.

La otra opción es que, llegado el caso, si alguien se ve obligado a tener que vender que lo haga con animales en buen estado y con kilaje suficiente para no perder dinero.

Si bien estos albergues se administran de manera autónoma, tienen un contrato con el Ministerio de la Producción con una cláusula gatillo que los obliga a asistir a productores afectados si se declara la emergencia por sequía. En ese caso será el gobierno quien provea el alimento.

Cuestión de dieta

“Tenemos un mixer y un tractor y si juntamos suficiente cantidad de animales vamos a fabricar el balanceado nosotros para bajarle el costo al productor”, anticipa el vice presidente de la Rural de San Cristóbal. “Todo depende de cómo venga La Niña”, aclara.

Cuando empezó a funcionar, el albergue de Tostado trabajó con un costo por kilo de materia seca de $0.80 porque, ante la urgencia, debieron comprar el alimento afuera. Superada esa instancia, “nos pusimos a planificar qué hacer para el invierno siguiente”, recuerda Germain, y entonces aprovecharon un remanente de dinero y alquilaron un campo lindero al aeroclub donde sembraron sorgos azucarados que se usaron picados como “base propia de materia seca”. La dieta actual tiene 18% de proteína y 2.6 de energía y está compuesta por 30% de base seca de picado de sorgo, 50% de grano de sorgo, 17/18% pellets de soja y el resto son sales, urea, etc. “Hemos logrado bajar una dieta de la misma calidad que usamos el año pasado de $0.80 a $0.40, lo que nos baja muchísimo el costo por animal”, aseguró el técnico. Sumando a eso la recuperación del valor de la hacienda, “al productor le sale muy barato alojar hacienda y hacer su negocio”.

Para ponerle números más precisos a la experiencia, Germain detalló que “hoy una vaca debe estar más o menos final en $4.70/4.77 por día para ganar 1.3 kilo de carne, que lo estás vendiendo a $5. Hoy los números están cerrando hasta en esa categoría que es la más difícil de hacer cerrar”.

Nuevas ideas

Para Diego Siefel “si el productor lo piensa y se ve con problemas de alimentación, de acá a un mes será una herramienta muy útil” contar con el servicio del albergue.

Gustavo Germain, que trabajó más de 10 años como extensionista, asegura que “lo más difícil es hacer el cambio en la cabeza de la gente”, pero una vez que se comprueban los beneficios difícilmente se abandone la técnica. “El productor que viene haciendo destete en su campo se da cuenta que a estos valores lo puede traer al encierre, sacarse el problema de encima y que su personal pueda dedicar el tiempo en otra cosa”, asegura. Además, al tener el sistema funcionando, el costo está ajustado y “es más bajo que el de un productor que tiene que organizarse en el campo”. El secreto, como entre los pooles de siembra, es lograr escala para disminuir los gastos.

“Para la región esta inversión fue muy importante”, reflexionó además Germain. La prueba es que las instalaciones de remates feria de Tostado, “que estaban por dejar de funcionar porque no había ni agua para la hacienda”, se reactivaron gracias al acueducto que se construyó para el albergue. “Ahora el productor ya no tiene que irse a Ceres o San Cristóbal para comercializar sus animales”, agregó.


Ya se usa el acueducto

Con el fin de abastecer a las poblaciones y también acercar bebida a los animales, el gobierno santafesino proyectó y está construyendo un canal a cielo abierto para bombear agua unos 70 kilómetros desde el río Salado, en Tostado, hasta Villa Minetti.

Algunos contratiempos, como la dificultad de bombear contra pendiente o las pérdidas por filtración, mantienen la obra estancada a unos 12 kilómetros del destino final.

Sin embargo, los habitantes de Pozo Borrado ya se abastecen del canal y los molinos de los campos ubicados hasta 500 metros al Oeste de la obra experimentan una mejora en la calidad y cantidad del agua que extraen. “Serán más de 100 productores, entre tamberos, invernadores y de ciclo completo, con unas 10.000 cabezas en total, los que se están beneficiando”, estimó el titular del INTA Tostado, Sixto Periche, quien calculó en 30.000 hectáreas la franja favorecida.

Como contracara, muchos productores “desde hace rato están acarreando agua en camiones”. Según Periche, pueden hacerlo “porque la hacienda vale; si todavía tuviésemos los precios de antes ya hubiesen vendido el campo”. Este flete —detalló el profesional— se cobra $100 “el primer movimiento” hasta 50 kilómetros y luego alrededor de $0.60 por cada kilómetro extra.

/// el dato

Falta la firma nomás

Se espera que en las próximas horas el gobernador Hermes Binner rubrique el decreto que ponga en funcionamiento una línea crediticia para productores ganaderos con fondos del Plan Federal de Ganados y Carnes.

Se trata de unos $15 millones que se destinarán a productores de San Cristóbal, 9 de Julio y Vera, a una tasa del 6%, que se distribuirá en cinco líneas: implantación de pasturas (hasta 10 hectáreas por productor); destete anticipado (compra de alimento para un máximo de 100 terneros); aptitud reproductiva (control de hasta 12 toros); mejoramiento genético; y construcción de módulos de cosecha de agua. Los recursos se orientarán hacia las Asociaciones para el Desarrollo y tomarán la forma de Fondos Rotatorios para que, una vez devueltos por los beneficiarios, estén disponibles para nuevos créditos en la región.

“La plata ya está”, aseguró una alta fuente oficial, pero los tiempos burocráticos demoran la puesta en funcionamiento. La mayor urgencia es implantar pasturas que puedan aprovecharse como reserva si se produce una nueva crisis por sequía.

/// en relación

Un reclamo de 40 años

Ing. Agr. Sixto S. Periche, jefe Agencia de Extensión Rural Tostado del INTA

Una vez más, se vuelve a repetir la falta de agua para el consumo humano en las poblaciones rurales y urbanas debido a la escasez de lluvias en los últimos meses.

La solución a este problema es la construcción del acueducto tan solicitado desde hace muchas décadas. Desde que resido en Tostado, hace 40 años, la demanda es la misma.

El noroeste santafesino tendrá crecimiento económico y desarrollo con la instalación de agroindustrias cuando disponga del vital elemento: agua potable. Pero también de suficiente energía eléctrica, rutas secundarias pavimentadas, planes de vivienda y políticas de estado para la región.

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/// el análisis