Vocación para seguir a Jesús

Pbro. J. Carlos Barría
El diácono Juan Carlos Barría fue ordenado presbítero el jueves pasado, día de la solemnidad de San Jerónimo, en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe.
Vocación para seguir a Jesús

Pbro. J. Carlos Barría
El diácono Juan Carlos Barría fue ordenado presbítero el jueves pasado, día de la solemnidad de San Jerónimo, en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe.
TEXTOS. REVISTA NOSOTROS. FOTO. AMANCIO ALEM.
UN LLAMADO “A los 33 años, después de trabajar en la parroquia San Roque durante más de 10 años, ingresé al Seminario Metropolitano Nuestra Señora, que funciona en nuestra ciudad. Toda vocación es un llamado de parte de Dios y una respuesta de uno. No es algo que uno quiera, que se le antoja, un deseo. Para el llamado trabajé con el sacerdote de mi parroquia para ver estos signos que Dios me estaba haciendo y trabajar mi respuesta. Ésta se fue dando y confirmando el llamado a lo largo de los 9 años de estudio en el Seminario. Pero esta respuesta se da en la ceremonia de la ordenación y después queda la vida para seguir respondiendo a este llamado. Es un comienzo a esta moción de seguirlo a Jesús, al Cordero, adonde quiera que vaya”.
SU VIDA “Estudiaba Periodismo en el Instituto 12, había tenido algunos trabajos como seguridad en una empresa telefónica y algunas experiencias en radio. Cuando ingresé al Seminario era lo que necesitaba. Había trabajado en grupos de parroquia, organizado retiros para jóvenes, para que tengan un encuentro con Cristo. Siempre hice retiros espirituales y en uno de ellos tuve una moción, un llamado a seguir a Cristo. A partir de ahí me tomé un año y medio para discernir esta cuestión”.
UNA GRAN FAMILIA “Toda mi familia tomó bien mi decisión, aunque al principio a mi mamá le costó bastante, quizás porque era el más grande de 12 hermanos y ella era viuda. En mi familia hubo algunos primos seminaristas, pero dejaron. En el Seminario estamos como en una gran familia: somos una especie de hijos de los demás padres y mi mamá se convirtió en una especie de madre de los chicos. Además, estar en contacto con los otros padres también la ayudó a entender mi decisión y a ir integrándose”.
EN LOURDES “Desde este año estoy haciendo una experiencia pastoral en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes. Celebro la palabra, casamientos y bautismos, atiendo los grupos de jóvenes, y estoy a disposición para cualquier cosa como atender a un enfermo, llevarle la comunión, entre otros. En la parroquia -que es muy familiera- tenemos muchos jóvenes y me dedico de lleno a ellos, aunque también voy a otros grupos. Vamos a Santa Bernardita, un centro de evangelización ubicado atrás del Cementerio. Ayudamos a nuestros hermanos que más necesitan; no sólo es promoción social sino en evangelización”.
EL SEMINARIO “Muchos piensan que cuando un hijo se va de sacerdote es lo más parecido a una prisión y no es así. El Seminario es vivir en una hermandad, una familia mucho más grande. Uno tiene que vivir lo mejor posible, ya que es el tiempo que tenés para confirmar si te va llenando. Si se te hace insoportable o si te sentís angustiado son signos naturales de que no va y hay que repensar la decisión. En diciembre, posiblemente, me confirmen el destino definitivo, siempre dentro de la arquidiócesis de Santa Fe. Sé que es seguir al Cordero donde quiera que vaya y ahí voy a estar bien”.
MÁS SACERDOTES “Seis diáconos fuimos ordenados el jueves pasado: José Milesi y Pablo Cerdán de San Justo; Matías Camussi y yo, de Santa Fe; Andrés González de Santo Tomé; y Carlos Magnano de María Susana. Fuimos compañeros desde el principio y yo era el más grande del Seminario. Mi encuentro fue a los 33 años, a diferencia de Carlos que ingresó a los 13 años. Después de la ordenación hacemos lo que se llama una luna de miel: vamos a las comunidades donde estuvimos estos 9 años de estudio, en misión o trabajo, y también celebramos una misa. En mi caso, será en San Genaro, Los Cardos, Sarmiento, Santo Domingo, entre otras poblaciones”.
CRISIS VOCACIONAL “Se habla de crisis de vocaciones y tal vez sea llamativo que fuimos seis los que nos ordenamos. Pero si hay crisis de vocaciones es que hay crisis de familias (divorcios, separaciones) y hasta problemas para saber qué se entiende por familia. Esto hace que el sacramento mismo tenga problemas. También creo que repercute en la vocación sacerdotal. Se necesitan vocaciones sacerdotales, religiosas (monásticas de trabajo en las comunidades), misioneras entre otras. Cualquier joven se tiene que plantear qué quiere Dios para cada uno. No tenemos que presionarlo para que sea cura sino buscar la voluntad de Dios y que sea lo mejor para esa persona, que lo haga pleno, que sea feliz”.
así soy yo
DATOS PERSONALES
“Soy nacido en Santa Fe, tengo 41 años y fui al preescolar a la Escuela Stephenson; la primaria la hice en la Escuela 38 del barrio de Guadalupe y la secundaria en la Escuela de Enseñanza Media República Argentina, en el mismo barrio. Fui bautizado en la Iglesia San Juan Bautista e hice la catequesis en Jesús Sacramentado, pero siempre estuve trabajando en grupos en la parroquia San Roque, en Legión de María, durante años junto al Padre Gunter”.
DIFÍCIL DECISIÓN
“Soy hijo de vascos; el más grande de 12 hermanos y mi mamá es viuda, y por eso me costaba un poco tomar la decisión. Mi hermano menor estaba estudiando en Buenos Aires y, como no era un pibe cuando decidí ingresar al Seminario, tenía que ver si ésto no era una locura, un capricho o algo pasajero. Me tomé un año y medio de discernimiento para ver qué quería Dios de mí, acompañado por el cura párroco de la San Roque, el Padre Adalberto Lobato. Después de haber visto lo que Dios me pedía ingresé el Seminario Metropolitano”.
+datos PRIMERA MISA
El padre Juan Carlos Barría rezará mañana, a las 19, su primera misa luego de haber sido ordenado presbítero. Será en la parroquia San Roque, ubicada en Lavalle 5248 de nuestra ciudad.