Al margen de la crónica

Una apuesta válida

En el extremo noroeste del parque Juan de Garay, a pocos metros de la transformación de bulevar Pellegrini en avenida Mosconi, hay varios playones deportivos utilizados durante años por las escuelas de la zona, para las clases de educación física. En todo ese tiempo los profesores se quejaron del estado de abandono del lugar y de la falta de agua potable para que los chicos puedan refrescarse en medio de la clase, especialmente en días de calor. Los vestuarios se habían convertido en taperas y en los playones quedaban restos de lo que habían sido tableros de básquetbol.

Hace pocas semanas y después de una intervención del municipio y de la Federación de Cooperadoras Escolares del departamento La Capital la situación cambió y para mejor. Los playones fueron rodeados por un tejido perimetral que si bien parecen romper el concepto de parque apuntan a resguardar el espacio. Los vestuarios fueron rehabilitados y ahora hay agua potable. La intervención significó mejorar el estado de los pisos de los playones, marcar las líneas para determinados deportes, reponer los tableros en las canchas de básquet, el sistema de redes en las de tenis criollo y colocar arcos para el fútbol cinco.

En pocas semanas, el sector cambió no sólo en lo físico, sino que también posibilitó el acercamiento de jóvenes de la zona, que fuera de horario escolar, se juntan a practicar fútbol, básquet, vóleibol e incluso tenis criollo. El dato no es menor porque la apertura de esa área durante feriados y fines de semana les permite a los adolescentes reunirse durante largas horas haciendo deportes, compartiendo espacios y alejándose de otros espacios públicos.

Resta esperar la permanencia en el tiempo de la experiencia y para ello será necesario el respeto al lugar por parte de los adolescentes y el cuidado de parte de las autoridades, para el bien de todos.