Una vorágine de pétalos de hierro
Por María Beatriz Bolsi de Pino (*)
“Resonancias del Universo”, de Gladys Frutos Faloni. Distinguido con el Premio a la producción literaria local, Municipalidad de la ciudad de Santa Fe, Año 2008. Editado en Santa Fe, 2010.
En la primera parte del poemario (“In memoriam”), se destaca que la materia trabajada con tesón y denuedo es el dolor. Prolongado lamento ante la pérdida irreparable de un ser querido. Por momentos, íntima, callada resignación y en otros instantes, rebeldía, clara sublevación, impotencia ante la injusticia que siempre supone la muerte temprana: “Mientras todos se debilitan y ruegan/ sola peleo y vocifero”. No es cualquier dolor, es dolor lacerante: “hueco negro y profundo como ala de pájaro maldito”, “vorágine de pétalos de hierro”. La palabra única de Gladys, sus imágenes intransferibles, conmueven.
¿Qué puede hacerse, entonces, qué destino le cabe al hombre en su fatal impotencia, qué camino elegir con lo poco que le ha quedado?: “Convertirme en guardiana de todo lo que amabas, perdurando”.
Acerca de la iteración del verbo “llover” es manifiesta su función conmovedora en el texto, como “honda metáfora del dolor”: “Amenaza con llover esa parte tuya que aún sigue en nosotros”; “Qué ciudad más extraña: llueve sobre las chapas y el cemento, y llueve sobre mí una lluvia marrón de barro contenido”. También se destaca la sustantivación del verbo (la lluvia, agua que cae): “Donde cae una lluvia que rompe los latidos” o “Deambulo entre las sombras/ busca tu nombre amado en lo que queda,/ pero la lluvia insiste, insiste y arremete sobre tu tumba amada”.
Síntesis, concisión, brevedad, y un juego de sonidos y silencios en poemas que dejan la mayor parte de la página en blanco. ¿Por qué? Porque entonces, el silencio envuelve al poema y potencia el valor significativo de las palabras. Son ejemplos: “Alondra cantarina/ en los días de duelos/ florecida” y “La rosa mira/la mano que se acerca. /Y usa la espina”. Así, Gladys logra que esos sutiles instrumentos que son las palabras, generen asociaciones y significaciones imprevistas que provocan el impacto del descubrimiento. Y descubriendo mundos, se abre la segunda parte del libro, aquella que da nombre al conjunto: “Resonancias del Universo”. Resonancia: palabra plurisemántica, sin dudas, que por un lado alude a la sonoridad, al rumor, la reverberación, y por otro lado es también prolongación, repercusión, profundidad, eco. Ecos de uno mismo en el Universo y el Universo resonando en nosotros.
Gladys asume la voz de quien se siente solitario navegante en el Universo, con su clara conciencia de no ser más que breve, minúscula partícula en la inmensidad: “Caminamos para atrás, siempre para atrás, sin darnos cuenta, o nos reproducimos en nuestros errores y caemos para ser uno más dentro del no universo”. “Desnuda y pequeña. De tan pequeña, desaparecida”.
La autora despliega una visión holística del Universo, que lo abarca, lo integra todo, y se funde con él. Mirada que va desde los seres más pequeños que testimonian el milagro de la vida (“de tan azul la mariposa liba”) hasta lo más ignoto e inalcanzable.
Franz Kafka decía que “Escribir es un escándalo milagroso”; si la poesía es ese milagro del que hablaba Kafka, cada una de las páginas de este bello libro consuma ese milagro. Allí están todo el dolor, el amor, la vida misma. Porque esa conjunción es la vida.
En “Resonancias...” hay un poema que habla de la felicidad como construcción: “Algunos van detrás de la felicidad/ como pequeños perros hambrientos./ ¡Yo la construyo!”. Reafirmando esta “construcción”, la autora construye con palabras un mundo de significaciones. Poder transformador de la escritura literaria. Se transforma el lenguaje a través del trabajo del poeta; se transforma, por ende, quien escribe, al correr sus propios límites para ser muchos “otros” y se transforma quien lee. Por todo ello, bienvenido este último libro de Gladys, verdadero, sentido homenaje al amor, al dolor, la muerte y la vida.
(*) Síntesis del texto leído en el Centro Cultural Municipal en oportunidad de la presentación de este libro.

Gladys Frutos Faloni.
Foto: Flavio Raina.
