Para lotes desparejos
Un buen mapa para un gran tesoro

Medir la conductividad eléctrica del lote permite conocer objetivamente las virtudes y defectos del suelo, aplicar el manejo de manera más eficiente y ayudar a conservar el medio ambiente. En campos desparejos la sonda se paga sola.
Federico Aguer
El viento arrecia sobre el campo. A media tarde, el inclemente sol primaveral obliga a mantenerse a cubierto en este campo de lomas y quebradas, entre el paraje ABC y Cululú. En medio de este páramo del departamento Las Colonias, la monotonía agreste es rota por el lento transitar de una camioneta arrastrando una sonda.
Mario Rocchi se detiene por un instante para contarle a Campolitoral que se trata de una Sonda Veris, que mide el nivel de conductividad eléctrica del suelo, un factor determinante de la salinidad; y que con el paso de la misma se logra confeccionar un mapa sobre el cual trabajar con más efectividad.
Para este Ingeniero Agrónomo especializado en Agricultura de Precisión, la medición de la conductividad del suelo a través de este aparato es la forma más rápida, sencilla, y económica de poder llegar a conocer zonas y ambientes homogéneos dentro del lote. “Claro que el mismo debe debe tener cierta variabilidad para que mediante esta técnica nosotros podamos conocer los ambientes y manejarnos en base a su verdadero potencial”, agrega.
El equipo mide la conductividad en dos profundidades, una de 0 a 30 cm. y otra de 0 a 90 cm. “Esa información la va almacenando un data loger y lo va relacionando con los datos del GPS. Tenemos así un mapa agroreferenciado de la conductividad del suelo a dos profundidades”, explica.
Un dato para tener en cuenta: la conductividad eléctrica del suelo es un factor que si bien es bastante constante y no varía con el tiempo, se relaciona con muchos factores que hacen a la productividad de un cultivo, por ejemplo: la textura. “Hay suelos arcillosos, arenosos, limosos o francos. En suelos muy arcillosos con muchos poros que almacenan agua, la conductividad será alta. Cuando pasemos por una zona más franca, al tener menos poros, tendremos una zona con menor conductividad, y en base a eso uno se puede manejar distinto. Eso se llama manejo de sitio específico”, agrega Rocchi.
Finalmente, destaca que con este mapeo georeferenciado aceleramos el proceso para encontrar esas zonas diferentes, porque a ese mapa de conductividad lo sobrepondremos a los mapas de rendimiento que haya arrojado la cosechadora a lo largo de los años y tendremos un explicación a las diferencias del rinde. “De acuerdo a eso vamos a confeccionar un mapa de prescripción de dosis variable de insumos para darle a cada zona lo que esté necesitando. Estamos haciendo un trabajo de precisión, maximizando el rendimiento y minimizando el costo”, expresó. Rocchi agregó que los productores están muy abiertos a incorporar esta tecnología, porque ven que aumenta la eficiencia en el uso de los insumos, los que están dolarizados y le cuestan dinero al productor.
Manejo integrado
Esta técnica se enmarca en una política integral que lleva adelante la empresa Primagro, con sede en San Carlos Centro. Su titular, Juan Invinkelried, especificó algunos detalles de la misma. La empresa trabaja unas 1.500 hectáreas entre propias y alquiladas, en las cuales aplica una estricta rotación maíz-trigo-soja, con 100 % de siembra directa.
Este campo puntual fue adquirido hace cuatro años. Está compuesto por algo más de 100 has., que estaban bastante deterioradas. Tiene marcadas pendientes donde se hacía un poco de ganadería y un poco de agricultura. “Hicimos terrazas para favorecer la infiltración en las lomas, como primera medida”, recuerda Invinkelried. Es que es un campo con mucha variación (hasta 12 qq/ha en el mismo lote), por eso surgió la idea de trabajar por ambientes en el mismo lote.
“En un primer análisis de suelo realizado lo notamos bajo en fósforo (6 partes por millón). Vimos que el lote tenía potencial, y surgió la idea de pasar la sonda para identificar los mejores ambientes y aplicar el fósforo de manera más eficiente”, agrega.
El mapa realizado se debe constatar con el trabajo de dos o tres cosechas consecutivas, porque el monitor de rendimiento de la cosechadora puede relevar información errónea, influenciado por el contexto de una trilla en particular.
Además, con la idea de ser amigable con el medio ambiente, si uno “tira” nitrógeno en zonas que no tienen potencial, el mismo se va a las napas, y es un nitrato que contamina el agua”, explica. “Si uno tiene la radiografía del lote, la aplicación eficiente es fundamental”.
Apostando a esto, este año compraron una sembradora con dosificación variable. “Cuando tengamos la receta aplicaremos el fertilizante correspondiente, siempre trabajando con la correcta reposición de nutrientes, agregando un poco más que lo que recomienda la tabla. Preferimos no cambiar la camioneta pero mantener el recurso suelo”, aconseja Juan. En la primer quincena de noviembre van a estar sembrando una soja de ciclo intermedio apenas largo, que seguramente revelará la estrategia aplicada.
El INTA
“La presencia de sales en un suelo afecta las propiedades del mismo como así también el crecimiento de las plantas”, dice Hugo Fontanetto y Sebastián Gambaudo del INTA Rafaela. Los efectos negativos hacen disminuir la estabilidad coloidal; hacen que el sodio, tiene efectos negativos sobre la estabilidad estructural y dispersa la materia orgánica; disminuye la disponibilidad del fósforo; los micronutrientes, excepto el molibdeno, disminuyen su movilidad; disminuye la mineralización de la materia orgánica; e impedimentos para crecimiento radicular por degradación de la estructura. Además, acorta la disponibilidad de nutrientes y mantiene la toxicidad del sodio a concentraciones elevadas.
Para los especialistas, en los ambientes mencionados la variabilidad edáfica condiciona a las técnicas de muestreo convencionales y limita la efectividad de los análisis de suelos y de plantas, al diagnóstico y a la recomendación de la nutrición y la fertilización. Lo mencionado anteriormente obliga a que para ser eficiente en el manejo de los recursos sea necesario caracterizar ambientes para el manejo de la fertilidad de los suelos y el uso de enmiendas y fertilizantes.
“En la actualidad, el desarrollo de nuevas tecnologías, tales como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), los sistemas de información geográficos (SIG) y la disponibilidad de cosechadoras equipadas con monitores de rendimiento, sondas que miden la conductividad eléctrica, permiten generar, almacenar y analizar datos que reflejan la variabilidad del rendimiento de los cultivos dentro de los lotes”, analiza el trabajo.
Sin embargo, “la correcta ambientación debe contar con la más importante de todas las herramientas: el asesoramiento del profesional capacitado para interpretar la información que suministran la maquinaria y el instrumental de última generación y finalmente diagnosticar y recomendar el manejo correcto”.







