Efecto Niña
Soja: por la sequía se cae la campaña
La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la cosecha caería tres millones de toneladas con respecto al año pasado, a pesar de un aumento en el área sembrada.
De la redacción de El Litoral
DyN
Terminada la cosecha de soja en los Estados Unidos, las miradas del mundo están puestas en Brasil y la Argentina, segundo y tercer productores mundiales de la oleaginosa, respectivamente. Y las noticias del último mes no son buenas. Lluvias escasas e irregulares en ambos países, en especial en la mejor zona agrícola del país -que comprende Buenos Aires, La Pampa, parte de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Así, la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó 49,5 millones de toneladas para 2011, al cabo de un mes de lluvias escasas e irregulares. De darse este resultado, la cosecha caería tres millones de toneladas respecto del año pasado a pesar de que el área sembrada aumentó en unas 500.000 hectáreas.
Pese a que nadie se anima hoy a recortar más las estimaciones, hay preocupación respecto de que el clima seco en los próximos meses complique aún más la evolución del cultivo estrella de la Argentina, que representa más de la mitad del volumen cosechado de los cuatro principales granos (trigo, maíz, soja y girasol).
“Se empezó a instalar un fenómeno “Niña’ (seco) que va desde mediados de noviembre y que entre enero y marzo genera lluvias muy por debajo de lo habitual”, explicó el especialista de Agritrend, Gustavo López. La clave está, amplió “en qué situación agarre al cultivo”.
La fuerte sequía que ocasionó este evento climático la última vez, entre 2008 y 2009, recortó la cosecha nacional de soja a poco más de 30 millones de toneladas pese a que el área sembrada era poco menor a la de este año (18 millones de hectáreas), según cifras oficiales del Ministerio de Agricultura (Minagri).
Mientras que la cosecha estadounidense fue menor que la esperada, el consumo mundial de soja, impulsado por China, sigue en alza. En paralelo, el recorte de proyección de cosecha argentina acompaña al mismo pronóstico en Brasil, donde las estimaciones pasaron de 69 millones de toneladas a 67,5 millones en las últimas semanas. Todo esto presiona sobre los precios.




