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Desperdicio
Enrique Cruz (h)
Hay sensaciones que se mezclan y van desde la forma en que le empatan el partido a Unión, el momento, los dos goles anulados del primer tiempo que fueron muy finitos, casi exageradamente finitos y la preponderancia del adversario, pues Central le genera un grado de excitación diferente a la gente, algo que se notó en la calidad del aliento y la forma en que se vivió el partido durante los 90 minutos.
Duele la manera en la que Unión deja escapar cuatro puntos en los últimos dos partidos. El penal de Avendaño en la última acción del cotejo en Tucumán y este gol de Central en la última jugada del partido de anoche, privaron al equipo de Kudelka de cuatro puntos que no sólo lo habrían dejado en la segunda posición, sino a las puertas de un piso de 30 puntos que era muy importante de alcanzar al cabo de la primera rueda y que, matemáticamente, todavía se puede lograr.
El análisis fino (muy fino) del cabezazo en contra de Chitzoff —había un jugador de Unión en posición adelantada— podría otorgarle la razón al asistente. Pero son esas jugadas que, en esta clase de partidos, enervan a la gente, máxime cuando después ocurren otras, como algunas acciones dudosas en el área de Central en perjuicio de Quiroga, que aumentan el grado de irritabilidad.
Es inevitable el descontrol cuando, en la fineza de los fallos, la balanza se inclina en favor de un rival fuerte. Ocurría en Primera cuando venía alguno de los grandes y pasa en la B cuando llega este Central que es el Boca o River de la categoría. Pasó, pasa y pasará.
Consideraciones arbitrales al margen, lo peor que le ha pasado a Unión es lo que se comenta más arriba. La sensación de desperdicio, en un torneo tan parejo, evita que este equipo sin demasiadas luces pero que ha mostrado pasajes de un rendimiento cuanto menos aceptable en los últimos dos partidos, le impiden a Unión ubicarse un poco más arriba en la tabla y sumar cuatro puntos que los tenía prácticamente metidos en el bolsillo.