El túnel: un sueño hecho realidad


“El río es nuestro”

“El río es nuestro”

El gobernador de Entre Ríos, Raúl Lucio Uranga y el gobernador de Santa Fe, Dr. Silvestre Begnis recorriendo las obras. Colección Alberto Francioni. Archivo El Litoral

 

Miguel Ángel de Marco (h) (*)

El 25 de febrero de 1960, luego de asegurar que los funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación eran “decididos enemigos” de la realización del túnel subfluvial, los gobernadores Raúl Uranga de Entre Ríos y Carlos Sylvestre Begnis de Santa Fe, suscribieron una declaración conjunta propiciando su construcción según el anteproyecto preparado por los ingenieros Altgelt y Laucher para el gobierno de Entre Ríos. Posteriormente, con los otros gobernadores de la Mesopotamia, César Ayrault de Misiones y Fernando Piragine Niveiro de Corrientes, viajaron a Buenos Aires para poner la decisión en conocimiento del gobierno federal, buscando apoyo para la futura empresa, la que fue nuevamente descartada por los técnicos de la mencionada secretaría. “Abundaron en razones como afirmar que era un río que por sus características no lo permitía y que no había ninguna experiencia ni parecida en el país”, según evocó Sylvestre Begnis, por lo que aseguró: “Si el túnel se hizo fue gracias al artículo 107 de la Constitución Nacional, que permite a las provincias hacer tratados para ejecutar obras de interés común con la sola obligación de dar cuenta al Congreso de la Nación”. Es decir, utilizando la disposición constitucional, las provincias de Entre Ríos y Santa Fe decidieron acometer la empresa. “De esa manera se descartaba el puente, que por interferir en la navegabilidad del río obligaba a dar participación al Estado nacional, que nunca habría hecho nada por incorporar la Mesopotamia al continente argentino, y Uranga quería concretar la comunicación”, admitió Sylvestre Begni.

“El río es nuestro”, expresó el gobernador de Santa Fe, y aseguró que de ninguna manera se interferiría la jurisdicción nacional. El planteo fue tan correcto que no se observaron señales de que los poderes federales se dispusieran a intervenir contra la decisión adoptada.

También sorprendió la determinación y firmeza de los gobernadores de hacer las obras con financiación exclusiva de las provincias en el caso de que no se consiguiera la intervención de los organismos nacionales.

José Giménez Rébora, sostiene que fue el Ejército el principal adversario de la realización del túnel, una opinión coincidente con la mayoría de los testimonios orales recabados entre los frondizistas y algunos sylvestristas. Los generales habrían objetado su construcción argumentando razones estratégicas: convenía mantener al río Paraná como valla natural inexpugnable frente a una hipotética invasión brasileña.

Los considerandos previos del tratado interprovincial firmado el 15 de junio de 1960 señalaban que los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos estaban “compenetrados de la aguda necesidad de poner fin al aislamiento e incomunicación que soportaban ambas provincias debido a la falta de una vinculación firme y permanente a través del río Paraná, y estrechamente identificados en el propósito de vencer la separación física que impide a la Mesopotamia unirse al sector continental del país y adecuar el módulo de su crecimiento y desarrollo al ritmo de progreso”.

La Comisión Interprovincial editó las bases del llamado a licitación nacional e internacional. Se estimaba que la obra costaría 1.500 millones de pesos y que se construiría en no menos de tres años. De no haber propuestas aceptables de financiación, cada provincia podría aportar 250 millones de pesos por año. “El costo de la obra no debe asustarnos -dijo Sylvestre Begnis- pues tenemos los recursos, y si éstos no estuvieran, hay mil soluciones que van desde la aplicación de impuestos de emergencia a la emisión de bonos de alto interés y libres de gravámenes. Estoy convencido de que por este lado no habrá problemas”, confió a la prensa.

El 29 de junio fue firmado el protocolo del contrato para la construcción del túnel en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de Santa Fe. Osvaldo Santi, en nombre de la Comisión reconoció que el proceso había despertado sin precedentes la conciencia colectiva de las dos provincias y el gobernador Sylvestre Begnis sostuvo que la firma del contrato debía ser “un hecho aleccionador” para el país, pues ella concretaba un esfuerzo del federalismo para ejecutar la obra pública más importante de Sudamérica. El método de construcción, a grandes rasgos, consistía en el acoplamiento de tubos prefabricados, los que se remolcarían hasta el lugar de su instalación mediante un poderoso sistema de aparejos denominado “isla flotante”. La realización estaría a cargo de tres empresas asociadas: Viannini, de Roma; Hochtief, de Essen, Alemania, y Sailav, grupo de firmas nacionales. El túnel tendría 2.397 metros de largo, medida ésta a la que se agregarían 542 metros pertenecientes a las rampas de accesos, y se concluiría en 42 meses.

No fue casual que la Comisión Interprovincial, de acuerdo con Uranga, fijara el día 3 de febrero de 1962 para la inauguración oficial de los trabajos. Al respecto dijo Sylvestre Begnis: “Para Uranga éste es el Caseros que vence la tiranía del aislamiento, de la postergación y de la segregación, y con ello se abre el camino para la complementación y armonía de todo el país”. El túnel venía a demostrar una transformación más profunda, no limitada a un plano meramente económico. Se estaba ante un cambio de actitud. La Argentina, dueña de su patrimonio y de su espíritu, superaba su frustración y la disolución para recuperar el tiempo perdido, en procura de la realización de un destino histórico. Dirigiéndose al presidente de Uruguay, destacó que el túnel también permitiría al país hermano alcanzar expresiones concretas de intercambio y estrechar la convivencia con las provincias argentinas.

Fuentes y Bibliografía

De Marco, Miguel (h)Carlos Sylvestre Begnis, gobierno y liderazgo en el desarrollo del litoral Argentino”, Editorial Dunken, Buenos Aires, 2005

Vea y lea, revista quincenal, año XIV, N° 149, Buenos Aires, 25 de octubre de 1960, p. 25.

Homenaje a Raúl L. Uranga, en el primer aniversario de su fallecimiento, palabras del doctor Carlos Sylvestre Begnis, Paraná, 26 de junio de 1977.

El Mundo, Rosario, 2 de junio de 1960

Entrevista a José Giménez Rébora, Buenos Aires, julio del 2004.

Tratado Interprovincial, construcción del túnel subfluvial entre Santa Fe y Paraná. Ejemplar encuadernado perteneciente al gobernador Carlos Sylvestre Begnis, utilizado en el acto del 15 de junio de 1960.

Democracia, Rosario, 30 de junio de 1961.

(*) Dr. en Historia.Conicet-Idehesi- Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe.

Sorprendió la determinación y firmeza de los gobernadores de hacer las obras con financiación exclusiva de las provincias en el caso de que no se consiguiera la intervención de los organismos nacionales.

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Tratado interprovincial para la construcción del Túnel Carretero Subfluvial entre las ciudades de Santa Fe y Paraná. Entre otras firmas, aparecen la del gobernador de Santa Fe, Silvestre Begnis y el gobernador de Entre Ríos, Raúl Uranga. Archivo gral. de la provincia