Al margen de la crónica

El “nuevo” edificio de la Legislatura

Primero fue adentro, después el exterior y en poco menos de diez años, el Palacio Legislativo fue recuperado como espacio arquitectónico y sede de uno de los tres poderes del Estado provincial. El martes, en un acto oficial, se hizo la rehabilitación simbólica del tratamiento externo y la nueva iluminación del lugar. El propio gobernador Hermes Binner acompañó a los titulares de ambas Cámaras, Griselda Tessio y Eduardo Di Pollina en el acto.

Primero fue Diputados, cuando Alberto Hammerly ejercía la presidencia del cuerpo, que empezó a ordenar y restaurar el espacio interno ante el peligro de derrumbe por archivos mal almacenados y la acumulación de oficinas que arrebataron los amplios espacios de reunión y de circulación que tenía el edificio. La tarea fue continuada por las presidencias posteriores.

En el Senado, fue María Eugenia Bielsa quien puso a tono el ala este del edificio y resolvió empezar el derrumbe del adefesio iniciado durante la gestión Vanrell en la esquina sureste del Palacio.

La restauración y puesta en valor de las fachadas del edificio de la Legislatura se realizó bajo una estrategia de intervención integral. La condición institucional y patrimonial del edificio y su singularidad, demandaron la aplicación del máximo grado de protección para conservar el bien en su autenticidad tipológica, tecnológica y formal.

Los trabajos realizados contemplaron detalles de pintura y revestimientos plásticos similares a los originales del edificio, limpieza de la eflorescencia y vegetación invasiva en las plantas superiores, reparación de capas aisladoras en todo el perímetro de la Legislatura, así como el tratamiento de humedades ascendentes generalizadas, elementos ornamentales y de iluminación faltantes, con el fin de mejorar el entorno y preservar el estilo del palacio. Se reubicaron piezas salientes no originales, como aire acondicionados, cañerías; se reacondicionaron y restituyeron distintas ornamentaciones, escalinatas de granito y aberturas.

Ahora, falta volver a la plaza Italia original con sus elegantes jardines, esos sepultados bajo el hormigón de la actual playa de estacionamiento.