River trajo gente como si peleara el título...
River trajo gente como si peleara el título...
Una gallina para el puchero
Hacía 7 partidos que no ganaba como visitante y llevaba dos años sin festejar en el interior: justo lo vino a hacer en Santa Fe contra Colón.

Pavada de gol de Pavone: tres puntos de oro se llevó River del Cementerio en Santa Fe, cuando el ahora llamado “tiempo recuperado” estaba totalmente cumplido en la señalética de la TV. Lo que vale es el reloj -de arena- de Pompei. Foto: Pablo Aguirre
Darío Pignata
Esas 6.000 almas “millonarias” no podían creer lo que estaban viendo en el Cementerio de los Elefantes, una cancha de la cual se fueron muchas veces sin nada, con mejores equipos que el que armaron anoche Jota Jota, Fillol y Pitarch. El encomillado para el apodo histórico se justifica más que nunca, porque este River está pobre en todos lados. Menos en las tribunas, donde ayer se revolucionó el sector visitante del cada vez más lindo estadio sabalero.
¡Cómo estará de mal River que vino en micro, algo que hace años no se daba! En esto Passarella, que tiene muy buena relación con Lerche, se parece al mejor -o al peor, según la lupa que se lo mire- Vignatti. Cuentan que el otro día, antes del superclásico, no autorizó pulseras especiales para la prensa porque costaban 300 pesos cada una. Extrañar a un jugador como Almeyda, que paró la maquinaria cuatro años y volvió al profesionalismo, es patético. Depender de un ex jugador como Ortega suena similar.
Sin embargo, llegó a Santa Fe con pico y pala para luchar, como si fuera una verdadera final. Claro: ¡son todas finales para River por el promedio y el miedo al descenso! Sus hinchas, reinventados en la lealtad a los colores en medio del drama deportivo de la Promoción, soportan el mismo cantito en todas las canchas: “¡El que no salta se va a la B!”.
De todos, cuando peor la pasaba, estando 0-1 sin merecerlo y con Colón descubriendo espacios para meter la mano de contra, usó la pala para desenterrar una jugada de los ‘70, armó el show del toque y Lamela se la picó a Pozo. Un golazo. Que valió en términos de fútbol -fue la piedra fundamental para empezar a construir la victoria- y también en términos económicos, porque en los palcos del Brigadier López, al lado de Lerche, estaba sentado Ariedo Braida, director deportivo del poderoso Milan de Italia, a quien Passarella le pidió 20 palitos verdes por la última gran joya de la abuela. La impresión que dejó el pibe en Santa Fe fue excelente: combativo para pelear en el carril, habilidoso para desequilibrar pero valiente para ser el conductor en este momento de River. Por algo, Ortega en las duchas y Buonanotte en el banco.
Y así como Colón empezó a perder el partido cuando salió Moreno lesionado, River pareció desinflarse con el “calambre” de Lamela que pidió el cambio. El secreto estuvo en los dos cambios: flojito “Pirulo”, muy bien Lanzini (encarador y guapo para atropellar en la jugada del gol agónico).
El grito de Pavone -otro que hasta convertir pareció un ex jugador, incapaz de ganar un mano a mano y tirándose en todas las divididas- hizo estallar el sector popular del Fonavi. El festejo simuló a sacarse la mufa de encima, por los partidos sin goles. Y es cierto que River parecía mufado: cuando Funes Mori fusiló de 35 metros, la bocha dio en el travesaño, le pegó a Pozo en la espalda y... ¡ni siquiera fue córner, quedó mansita para un arquero que estaba entregado y vencido! El 90 por ciento de esas jugadas termina en auto-gol y acá no pasó nada.
Transcurrieron casi dos años del último festejo de River en el interior de la Argentina y se quebró una racha de siete salidas de Núñez sin alegrías para los de la banda. River, que trajo gente como si estuviera por salir campeón, festejó la victoria en Santa Fe como un título. “Señora, cuide su gallinero, porque esta noche vamo’ afanar, una gallina para el puchero, porque mañana tenemos que morfar”, fue el canto de guerra durante muchos años en la hinchada de River. Eso hizo River anoche en el Cementerio: se robó al final una gallina para el puchero. Hay que morfar -puntos- sí o sí, de eso se trata.
La actitud del “Torero” Iván
Muchas veces pudo ser resistido en el paso anterior con la camiseta de Colón, a pesar de sus goles. Ahora, si bien anoche marcó, llega menos al gol. Pero viene siendo el jugador más regular de la era Fernando Gamboa. Por algo, cuando no estuvo el “Bichi”, fue el capitán del equipo por decisión del “Negro”. Es el abanderado de un pressing asfixiante y, además, está jugando bien con la pelota en los pies. La gente lo ovacionó.

una noche para el olvido del “seleccionado” quilez
No pudo ganarle nunca el duelo personal a Pereyra, que lo superó defensiva y ofensivamente. Luego de la convocatoria de Batista para integrar la selección local, Ismael Quilez tuvo dos partidos flojos ante Argentinos y River, como el resto del equipo. Ni siquiera pudo sacar algún centro preciso para la búsqueda de los dos centrodelanteros. Su aporte fue muy escaso.
