Colaboración con fuerzas federales

En tres años, la policía santafesina incautó más de 376 kilos de cocaína

En los 6 años anteriores, lo secuestrado fue de 82 kilos. Hasta el momento, es récord la marihuana detectada. Una tarea contrarreloj de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones. Las dudas sobre lo que pasa por territorio santafesino.

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El camión que volcó en la Ruta 95 tenía la carga disimulada en un doble fondo de grandes dimensiones. Siete camionetas se necesitaron para llevar la droga a sede judicial. Foto: DGPCA

 

Mario Cáffaro

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Doce cocinas desbaratadas -11 en Rosario y la restante en Tostado-, dos aviones incautados; 1.015 allanamientos en 35 meses con más de 376 kilos de cocaína y más de 11 mil de marihuana; 290 armas de fuego secuestradas son los resultados que muestra en casi tres años la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones de la policía santafesina que tiene a su cargo el comisario general Hugo Damián Tognoli. En noviembre la repartición debutó siguiendo la huella de precursores químicos, elemento esencial para la transformación de la pasta base en cocaína. De todos modos habrá que señalar que la tarea de control sobre esos elementos está a cargo del Sedronar, organismo que depende de Presidencia de la Nación.

Las cifras son impresionantes y más aún cuando se las compara con lo realizado desde el 2002 al 2007. La gran pregunta es cuánto más pasa por rutas, cielos o por el río que bordea la costa santafesina y la respuesta no es fácil, apenas una aproximación ya que según la DEA se detecta apenas el 10% del tráfico de drogas en gran parte del mundo.

El panorama es bien conocido: Santa Fe conecta el noroeste con Buenos Aires por Ruta Nacional 34; Paraguay y la Mesopotamia con la capital del país por la Ruta 11; un relevamiento pedido por el gobierno actual determinó que en territorio santafesino hay al menos 192 lugares aptos para aterrizaje. “No son pistas clandestinas”, se apura en aclarar Tognoli, pero da una pauta de lo extensivo que debe ser el control cuando no hay demasiado apoyo de radares que deberían ser operados por el gobierno nacional. A esto habrá que añadir, toda la ribera sobre el sistema del Paraná.

La tarea no es sólo de los 250 hombres que conduce Tognoli. “Hay muy buena relación y cruce de información con la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería. No existe celo profesional y en muchos operativos se trabaja en forma mancomunada. En otras pasa que llegamos juntos a un objetivo sin saber que ambas fuerzas estaban detrás del mismo cargamento”.

La apreciación del jefe santafesino es corroborada por voceros de esas tres fuerzas federales con presencia en la provincia.

Otra complicación son los límites provinciales y en más de una ocasión, Santa Fe debió avisar a sus pares de Santiago del Estero porque la carga fue entregada en esa provincia o el avión descendió en campos aledaños.

Un largo seguimiento

Inteligencia, paciencia y a veces también suerte. Precisamente la suerte permitió dar con el cargamento incautado la semana pasada en la Ruta 95 por un camión que volcó y dejó al descubierto los dobles fondos que escondían toneladas de marihuana que -según los investigadores- tenía como destino la localidad de Los Polvorines, en provincia de Buenos Aires, con el objetivo de abastecer desde allí a la costa atlántica en el inminente verano. “Muchas veces los grandes inventos también fueron casuales”, señala Tognoli sobre los 3.276 kilos que quedaron desparramados en el kilómetro 905 junto al cargamento de yerba mate.

En Gendarmería se destacó que los fuertes controles de la fuerza en la Ruta 11 obligaron a buscar una ruta alternativa para llegar al destino y por eso buscaron la 95 que baja desde Chaco.

Tognoli considera adecuada la decisión adoptada por el actual gobierno de atacar desde el vendedor barrial hacia arriba “nunca el consumidor porque es una víctima” y acota que el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el llamado “caso Arriola” le dio la razón.

De todas maneras, no son pocas las ocasiones en que vecinos denuncian el consumo en determinados lugares y la fuerza debe dar algún tipo de respuestas.

“La tarea de la dirección es investigar, hacer las filmaciones, cortar, pedir escuchas telefónicas y con los elementos en la mano lograr la autorización judicial para concretar allanamientos y elaborar pruebas para la Justicia”, acota el jefe santafesino. A su lado, un viejo reproductor de casete tiene la función primordial de reproducir las escuchas realizadas. Los medios han evolucionado pero todavía en la fuerza seguridad se trabaja con casetes.

De todas maneras se dice que no hay lógica en la persecución de este millonario negocio. “Los infractores van mutando de medios. No tienen hora ni día determinado, ni zona determinada como una salidera bancaria”, se queja.

El caso Arriola

El 25 de agosto de 2009, la Corte Suprema de Justicia de Argentina resolvió, por unanimidad de todos sus integrantes, declarar la inconstitucionalidad del segundo párrafo del artículo 14 de la Ley de Estupefacientes (Nº 23.737), que reprime la tenencia de estupefacientes para consumo personal con pena de prisión de 1 mes a 2 años (sustituibles por medidas educativas o de tratamiento). Según la Corte, la inconstitucionalidad del artículo es aplicable a aquellos casos de tenencia de estupefacientes para consumo personal que no afecten a terceras personas.

El principal argumento utilizado en el fallo es que la norma que penaliza la tenencia de estupefacientes para consumo personal, en la medida que avanza sobre el ámbito privado de las personas, afecta el derecho a la intimidad protegido por normas constitucionales (no sólo el artículo 19 de la Constitución Nacional, sino otros instrumentos internacionales de derechos humanos incorporados luego de la reforma constitucional de 1994). Al respecto se señaló: “La tenencia de droga para el propio consumo, por sí sola, no ofrece ningún elemento de juicio para afirmar que los acusados realizaron algo más que una acción privada, es decir, que ofendieron a la moral pública o a los derechos de terceros” (voto de la Dra. Carmen Argibay).

322

allanamientos

fueron realizados por la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones en 11 meses de este año, contra 379 de todo el 2009 y 124 de 2004.

146

kilos con 254 gramos de cocaína en 11 meses, en comparación con 11 kilos de todo el 2002 y 163 kilos de 2009.

5.032

kilos y 373 gramos de marihuana ya fueron secuestrados, cifra que, cuando resta menos de un mes de terminar el año, es récord en la provincia.

88

armas de fuego

fueron incautadas en los procedimientos contra 96 de 2008 y 106 de 2009.

1.500

pesos se paga el kilo de marihuana en el mercado mayorista.

20.000

pesos cuesta el kilo de cocaína en el mercado mayorista.


Mezcla

Tognoli dice no tener estadísticas confiables que le permitan decir que en Santa Fe hay mayor consumo de estupefacientes que en años anteriores. “Sí puedo decir, porque camino la calle, que en la noche urbana el mayor flagelo hoy es el alcohol mezclado con sicofármacos. Hacen la previa, van al boliche mezclan todo y se creen capaces de tumbar los muros que tienen enfrente”, afirma.

/// EL DATO

secuestro estup y armas.pdf