Casos

Un cambio de musculatura

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Bertone: “Entre la maquinaria y las certificaciones, nos hemos posicionado muy bien”.

Foto: El Litoral

Cinter, la empresa metalúrgica de Sauce Viejo, duplicó su capacidad productiva. Ahora es la mayor procesadora de acero para estructuras de la Argentina. Para dar el salto debió invertir 10 millones de dólares.

 

Félix Canale

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Desde 2005 a la fecha, el mercado de las construcciones de acero en la Argentina se duplicó, y al cierre de 2010 se ubicaba en unos 200 millones de dólares anuales. De esa torta, Cinter SRL, la empresa santafesina radicada en el parque industrial de Sauce Viejo, participa en aproximadamente 60 por ciento.

Carlos Bertone, uno de los tres socios gerentes de la empresa, matiza tal participación: “Hay que entender que se trata de contrataciones no de facturación. Cerramos contratos, por determinada cantidad de dinero, para ejecutar obras que se concluirán en seis meses, un año o 18 meses. Hoy por hoy, el nivel de contratación está alrededor de los 120 millones de dólares”.

En esta misma sección de El Litoral, en septiembre de 2006, los directivos de Cinter comentaban que la facturación prevista para ese ejercicio era de unos 40 millones de dólares. ¿Cómo se hizo para triplicar aquella cifra, máxime si en el camino se cruzó la crisis 2008-2009?

La reinversión

“Una compañía debe decidir si reparte la ganancia entre sus socios o si las reinvierte. Nosotros tenemos objetivos de largo plazo y para asegurarlos preferimos reinvertir”, dice Bertone.

Puesto en números: desde 2005 a 2010 la inversión alcanzó los 10 millones de dólares (casi 3 millones en maquinaria de última generación), con lo que se duplicó la capacidad de producción, que pasó de 10 mil toneladas de acero procesadas anualmente a 20 mil. “Salvo monstruos enormes, como son algunas fábricas de Sudáfrica, 20 mil toneladas es el tamaño de una planta industrial mundialmente grande”, acota el ejecutivo.

En ese proceso de crecimiento, la empresa comenzó a incorporar personal. El plan es crear unos 100 puestos de trabajo hasta marzo de 2011 y completar una nómina de 350 personas, entre obreros y profesionales, ya que el volumen de trabajo comprometido obliga a redimensionar los departamentos de ingeniería y logística.

Lo referido a ingeniería es fácilmente entendible. Logística requiere párrafo aparte. Bertone calcula de memoria: 20 mil toneladas al año de materia prima son aproximadamente 800 camiones que ingresan. Sumando los que salen con productos terminados, da un promedio de unos 10 camiones diarios.

El dato explica por qué de los 80 mil metros cuadrados de terreno que ocupa la fábrica, la playa de stock y logística se lleva 18.500, casi el mismo espacio del área cubierta que alcanza los 22 mil metros.

Las certificaciones

“Nosotros todavía nos sentimos una Pyme, porque los socios venimos a trabajar todos los días y nos conocemos desde hace años. Pero la realidad es que nos hemos convertido en la mayor procesadora de acero para estructuras en la Argentina y podemos hacer todo lo que nos pidan.

Entre la maquinaria y las certificaciones nos hemos posicionado muy bien”, admite el ejecutivo. De otro modo: en paralelo a la inversión en fierros e infraestructura, que incrementaron la competitividad, la empresa es percibida por el mercado con otra magnitud.

Esta percepción se relaciona también con certificaciones internacionales acumuladas desde 1995. Pero la más reciente (2010), es definitoria para el core business de la empresa. Proviene de la AISC (American Institute of Steel Construction) y de acuerdo a la misma Cinter se ajusta a los estándares internacionales para la construcción de estructuras de acero.

¿Para qué sirve eso? Responde Bertone: “Cuanto se cotice, nacional o internacionalmente, difícilmente el cliente pedirá ver la fábrica antes de cerrar el contrato. No es fácil certificar AISC. Cinter es la primera empresa argentina que lo logra y la número 11 en toda Latinoamérica”.

Los premios

Siguiendo la pista del posicionamiento alcanzado, deben agregarse dos distinciones internacionales. Una fue otorgada por Ilafa (Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero), que este año dio a Cinter el Premio a la Excelencia, por la calidad lograda en las soluciones técnicas y arquitectónicas mediante el uso del acero.

La otra, también en 2010, es el premio Abecem (Asociación Brasileña de Construcción Metálica), que distinguió a la firma en la categoría “Obras Especiales” por la construcción del aeropuerto internacional de Carrasco, en Uruguay.

“Tenemos obras realizadas en todas las provincias de la Argentina y hemos exportado a 8 países de Latinoamérica. Todo esto nos posiciona como un jugador a escala regional, desde México hacia el sur”, subraya el ejecutivo.

Jugar regionalmente multiplica horizontes. Los trabajos en el exterior representaron 10 por ciento de la facturación de los últimos 12 meses, y la expectativa es llevar esa proporción a 15 ó 20 por ciento en los próximos 5 años. Dato: en ese lapso se realizarán el Mundial de Fútbol y las Olimpíadas en Brasil.

“Estadísticamente, donde hubo mundiales u olimpíadas creció el consumo de acero. En Brasil se viene una gran inversión, más sabiendo que ellos siempre buscan ser o mais grande do mundo. Veremos qué pasa con Brasil y nuestros negocios”, cierra Bertone.

En marcha

En los 37 años de existencia, Cinter tiene en su haber unas 1.500 obras construidas. Al cierre de 2010, las más importantes y en desarrollo son: un centro de distribución de 15 mil metros cuadrados, llave en mano, para Procter & Gamble de Argentina; exportaciones a Bolivia de estructuras para Petrobras; una obra de frío para el depósito de congelados de Swift Argentina; procesamiento de 2.500 toneladas de acero para una usina termoeléctrica de Río Turbio; la finalización de la segunda etapa de la siderúrgica Beltrame, en Villa Constitución; exportación a Río de Janeiro de 1.800 toneladas para una obra portuaria; contrato con Crucianelli SA, fabricante de maquinaria agrícola de Armstrong, para la construcción de una serie de galpones y la construcción, llave en mano, de una planta de procesamiento y almacenaje de arroz en Frank para Pilagá (Grupo Adecoagro).

 

///LA CLAVE

Una perla

“Estamos muy orgullosos de techar el anfiteatro municipal de Villa María, en Córdoba. Es una especie de tejido de araña, un domo hexagonal de 8.000 metros cuadrados, 24 metros de altura y una separación entre columnas de 105 metros, en una estructura que requiere unas 20 mil piezas de acero (que las fabricamos en Cinter) y pesa 800 toneladas. Toda la ingeniería de cálculo fue desarrollada por personal de Cinter, pero debimos chequearla en un túnel de viento en España, porque por simple cálculo no se puede hacer. En ese desarrollo se invirtió mucha materia gris, mucha ingeniería, mucho knowhow. No es sólo una cuestión de fierros”.

/// EL DATO