Acosta, la eterna promesa borrada, salvó a Colón

Lucas no murió

El jugador, al que todos elogian pero nadie pone para darle continuidad de partidos, clavó un cabezazo perfecto a diez del final para romper el cerrojo “leproso”.

Lucas no murió

Un gol de “30” Lucas Acosta saltó más que todos El centro número mil del “Negro” Juan Leandro Quiroga tenía que terminar bien, porque hasta ese momento todas las pelotas quedaban cortas o quedaban largas. Hasta que llegó la rosca con la pierna izquierda y Lucas Acosta —que había entrado por el accidente de Curuchet— se reinventó con un cabezazo técnicamente perfecto, impecable e implacable. Guzmán, que había sacado todo, sólo hizo vista.

Foto: Luis Cetraro

 

Darío Pignata

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Ahora, como ocurre en el final de cada campeonato, se discutirá la etiqueta de esta campaña de Colón. “Fracaso rotundo” dirán los pesimistas; “Campaña aceptable de 26 puntos”, contestarán los optimistas; “No se cumplieron los objetivos” equilibrarán los realistas. Lo que está claro —y el que menos culpa tiene es Gamboa que llegó con todo armado— es que por algo terminaron jugando en este torneo los Bellone, Curuchet, Lesman, Soto y hasta el mismo Lucas Acosta, el héroe y salvador del último domingo del 2010. Y, la verdad, suena mucho más a obligación que a convicción.

Que ahora Colón moldee los pibes de mejor forma y en otro contexto es otra historia. Saludable, por cierto. Tan saludable como que los dos mejores ingresos de estos últimos tiempos fueron las ventas de Sebastián Prediger y Facundo Bertoglio, ambos productos genuinos de las divisiones inferiores del semillero sabalero.

Todo el mundo coincide, de afuera y de adentro, que Colón debe dejar de ser un club comprador para ser un club formador. Y hoy, la realidad indica que se gastó mucho en Larrivey, pero también es cierto que se puso mucho plata en el Predio, apostando a la materia prima. Lo que ocurre es que hasta que Colón no alcance el objetivo de máxima —salir campeón, sin vueltas—, es posible que los dirigentes no puedan apartarse de esta adicción instalada en el fútbol argentino y llamada “traer refuerzos”. Porque siempre pasó lo mismo. Con Vignatti, con Darrás, con Lerche. Nunca vino ni se trajo un técnico que diga “me arreglo con lo que tengo” y nunca hubo una decisión política de decir “que jueguen los que están y punto”. Si pasara eso, el hipotético apoyo “a los pibes” duraría lo que duran tres derrotas.

Los clubes exitosos son los que combinan equilibradamente el salto de calidad de lo que compran como refuerzo y la inserción de la sangre joven de sus inferiores. Nadie salió campeón con todos los pibes del club en los últimos tiempos y tampoco nadie salió campeón comprando once estrellas con el poder del dinero.

Gamboa llegó a este baile con la música, los músicos y las parejitas armadas desde mucho antes. Dirigió la mitad de un campeonato corto: asumió con dos juegos seguidos de visitante y se comió el 0-6 de Liniers ni bien llegó. Una trompada de nocaut para cualquier DT. Sin embargo, se repuso. Cuando ganó tres partidos seguidos (Lanús, Tigre, Huracán) se pensó en una empresa fácil. Cuando perdió tres juegos seguidos (Argentinos, River y Arsenal), se pensó en el peor final. Finalmente, ganó anoche tres puntos “de comodín” frente a Newell’s y alcanzó los 26 puntos.

El “Negro” sacó un poquito más de la mitad de los puntos que puso en juego: 17 sobre 33, producto de cinco victorias y dos empates. Ahora, se verán sus uñas y la de su cuerpo técnico: armará la pretemporada, elegirá los refuerzos, pondrá la cara con las bajas, promocionará pibes para subir al plantel superior e instalará el estilo Gamboa en todo. Adentro y afuera.

La gente, el plantel y los dirigentes esperaban otra cosa de esta campaña 2010. Ni qué hablar del segundo semestre, donde llegaron las figuras. ¡Cómo será de distinto y distante el final de la novela que se lleva los aplausos un “extra”, ni siquiera un actor de reparto! Las primeras figuras que llegaron decepcionaron todas, unas más... otras menos. Pero estaba Lucas Acosta para apagar el incendio. Porque Lucas no murió.

 

/// SÍNTESIS

COLON 1

NEWELL’S 0

Colón: Diego Pozo; Ronald Raldes, Ariel Garcé, Marcelo Goux; Ismael Quilez, Cristian Ledesma, Iván Moreno y Fabianesi, Juan Quiroga; Damián Díaz; Facundo Curuchet y Joaquín Larrivey.

Director técnico: Fernando Gamboa.

Newell’s: Nahuel Guzmán; Agustín Alayes, Rolando Schiavi, Ignacio Fideleff; Luciano Vella, Diego Mateo, Lucas Bernardi, Franco Dolci; Mauro Formica; Mauricio Sperduti y Daniel Salvatierra.

Director técnico: Marcelo Grioni.

Gol: en el segundo tiempo, a los 36 minutos, Lucas Acosta (C).

Cambios: en el primer tiempo, a los 28 minutos, Cristian Díaz por Vella (N). En el segundo tiempo, desde el reinicio, Cristian Lema por Schiavi (N); a los 26 minutos, Germán Lesman por Larrivey (C); a los 33, Lucas Acosta por Curuchet (C); a los 37, Iván Borghello por Sperduti (N); a los 42, Santiago Soto por Quilez (C).

Cancha: Colón.

Árbitro: Gabriel Favale.

Lucas no murió

De tantos goles errados...Como los que se lamenta Larrivey El ex “9” de Huracán, Cágliari de Italia y Vélez Sarsfield jugó a su gusto con toda el área grande a disposición, al no estar el “Bichi” Fuertes por culpa de las cinco amarillas ante Arsenal en el Viaducto. Sin embargo, en todas las opciones que le quedaron tomó malas decisiones a la hora de definir, ya sea con las piernas o con la cabeza. A su lado, Curuchet, al que le quedó una y Guzmán salvó con las piernas.

Foto: Pablo Aguirre

Lucas no murió

...A este festejo impensado Lucas Acosta, el gol del corazón Hincha fanático de Colón y jugando desde las divisiones inferiores con la sangre y luto, el pibe al que todos siempre alguna vez elogiaron. Ahora, después de tantas idas y venidas, logró encontrar un centro de Quiroga dando vueltas que terminó en su cabeza. El resto, fue todo del “30”: el salto, el gesto técnico para colocar el parietal y la dirección que le dio al balón. Un golazo.

Foto: Pablo Aguirre

BAJO LA LUPA

POZO (6): en el arranque del complemento, resolvió con dos tapadas de nivel. Primero se lo tapó a Sperdutti y después a Dolci. Termina en buen nivel.

RALDES (5): por momentos lo complicó la velocidad de Sperdutti, hasta que ajustó un poco las marcas. Fue de mayor a menor su rendimiento en este campeonato.

GARCE (6): terminó quitando un par de balones importantes y ofreciéndose como salida clara a pura gambeta. Hasta le quedó una que pudo ser gol, pero el zurdazo pegó en un rosarino.

GOUX (4): otorgó nuevamente algunas ventajas importantes en el mano a mano. Se le complica en el pie a pie con la velocidad de los delanteros rivales.

QUILEZ (6): con menos proyecciones que otras veces, pero ordenado para no perder el carril con el tándem Dolci-Formica. Le vendrá bien el descanso para recuperarse de la molestia física.

MORENO (5): no descolló ni fue figura como venía siendo. Cumplió con la entrega pero no fue tan claro ni punzante con la pelota en los pies.

LEDESMA (6): quitó, cortó y pegó en un solo partido lo que no hizo en todo el campeonato. Terminó jugando un partido interesante sin margen, esta vez, para silbidos.

QUIROGA (5): le costó mucho al “Negro” poder sacar un centro para lastimar en toda la noche. Hasta que al final, le puso la pelota en la cabeza a Lucas para el 1-0.

DAMIAN DIAZ (7): fue el iniciador de todas las jugadas de ataque del equipo de Gamboa. Movilidad, tenencia de pelota y desequilibrio. Un buen juego del “Kitu”.

LARRIVEY (4): esta vez, sin Fuertes, todo el frente de ataque era para él. Sin embargo, volvió a decepcionar y falló en lo que mejor se mostró en Colón: la definición.

CURUCHET (6): estaba jugando un buen partido, ganando en velocidad y hasta armando sus propias llegadas. Le quedó una y tapó Guzmán. Le fracturaron la tibia y deberá estar afuera cuatro meses.

LESMAN (-): reemplazó a un silbado Larrivey.

ACOSTA (-): entró por Curuchet después del patadón de Lema. Le quedó una y la mandó a guardar con un cabezazo perfecto.

SOTO (-): el cambio habitual por Quilez en el final.