Se escuchó el golpe en toda la cancha
El “ruido” que Favale no vio
El chico Curuchet sufrió una fractura de tibia sin desplazamiento por una jugada violenta de Lema, un zaguero que había reemplazado a Schiavi.
Se escuchó el golpe en toda la cancha
El “ruido” que Favale no vio
El chico Curuchet sufrió una fractura de tibia sin desplazamiento por una jugada violenta de Lema, un zaguero que había reemplazado a Schiavi.

El momento exacto en el cual Lema, zaguero de Newell’s, quiebra la tibia del pibe Facundo Curuchet, delantero de Colón. Increíblemente, sólo fue amonestado por Favale. Foto: Luis Cetraro
Darío Pignata
La quinta amarilla de Esteban Oscar Fuertes y la molestia física de Federico Higuaín le abrieron las puertas de la titularidad al pibito Facundo Curuchet, un rápido y atrevido delantero de las divisiones inferiores que presentó credenciales por el carril en la peor semana del año: cuando se fue el “Turco” Mohamed y tomó el equipo la dupla. Antes de medirse con San Lorenzo, tanto Sciacqua como Marioni lo tiraron a la cancha como carrilero derecho y el chico la rompió.
A partir de ahí, quedó como recambio en un puesto de la cancha donde siempre deben jugar “Fuertes y uno más” en el Colón de los últimos tiempos. Encima, en una línea de la plantilla donde este año llegaron Federico Higuaín y Joaquín Larrivey como refuerzos. Y donde también Mohamed decidió “subir” al coloradito Lesman, que casualmente ayer sumó un par de minutos de juego en Primera en reemplazo de un resistido Larrivey.
Algunos ingresos con corridas más que importantes lo fueron poniendo en la valoración del cuerpo técnico que conduce Fernando Gamboa y justamente encontró titularidad en su puesto natural para el último partido del año en Santa Fe frente a Newell’s.
Lejos de esperar alguna asistencia, se las ingenió para armarse él mismo su jugada de gol: anticipó a Mateo con el puntín de la bota derecha, se metió en el área, remató cruzado y Guzmán —recambio de Peratta— le ahogó el festejo. Al ratito, lo hizo amonestar a Dolci, que lo “tacleó” cuando se escapaba con una contra veloz. Y en el final de la etapa, armó un slalom por derecha, habilitó a Damián Díaz y no fue gol de Colón por milagro.
El chico, que en la semana fue propuesto por el club en la premiación habitual de la AFA como “el mejor valor de las inferiores”, era lo mejor del equipo junto al “Kitu” Damián Díaz. El premio afista de Curuchet lo recibió Carlos Martín Luque, otro de los rapiditos de abajo del semillero sabalero que seguramente subirá a la pretemporada.
Gamboa ya había mandado el cambio de Lesman por Larrivey y la presión de Colón por encontrar el gol era cada vez mayor. Hasta que Curuchet encaró con espacios una de sus corridas, quedando mano a mano con Lema, un grandote de 1.90 metros que había reemplazado al “Flaco” Schiavi en el entretiempo para pararse atrás junto a Alayes y Fideleff. La idea del pibe fue tirar el caño y pasar. La que terminó pasando fue la pelota sola, porque el de Newel’s se tiró con los dos pies en plancha hacia adelante y una de sus “guadañas” cortó la pierna de Curuchet, que quedó tendido con signos que anticiparon lo que confirmaría la radiografía.
En la cancha, se escuchó el ruido. El anecdotario popular dirá que fue el hueso al romperse; la medicina explicará que es la cobertura profesional que se conoce con el nombre de “canillera”. Suponiendo, para pensar bien, que la jugada era rápida y Favale estaba tapado, lo del juez asistente número uno —Hernán Maidana— fue lamentable. Es que Lema, premiado con una amarilla, debió irse expulsado al toque. ¡Cómo habrá sido que todos los jugadores de Colón se amontonaron y esta acción generó violencia entre los plateístas del foso y la Policía! Es que un hincha le tiró al línea un vaso con agua del foso en señal de protesta, llegó un efectivo policial para evitar esta acción y allí todos se desconocieron. Volaron trompadas para todos lados por un par de minutos.
Los estudios posteriores confirmaron lo peor: fractura de tibia sin desplazamiento, lo que puede atenuar en parte el diagnóstico para la posterior recuperación. El chico, que irrumpió en la Primera de Colón a pura corrida, deberá estar unos cuatro meses afuera del fútbol profesional.
Cualquiera que alguna vez se animó a ponerse botines para jugar fútbol —desde la Liga más amateur que jugamos los sábados hasta este nivel profesional— sabe perfectamente cuál es el riesgo de tirarse, con el uso desmedido de la fuerza, con los pies para adelante. Pasó lo que puede pasar cuando se toman estas decisiones en un segundo.
No recuerdo haber visto una fractura aquí en Santa Fe en 20 años de cancha, comentando fútbol todos los fines de semana. Me tocó alguna vez, por fortuna, disfrutar en un “picadito” a Huguito Villarruel. Dicen que el ruido de ese choque con el “Chango” Cárdenas se escuchó en todo el estadio. Peor que anoche.
Favale no vio, no escuchó y no le avisaron. Apenas una amarilla. El “Toto” Jorge Da Silveira, periodista uruguayo que más Mundiales cubrió, patentó una frase en el paisito: “Es una jugada de expulsión y prisión”.
El juez que dirigió el final de este campeonato entre Colón y Newell’s anoche debería pensar seriamente desde hoy en su propio final.
Así sancionó Favale

El defensor Lema, que está a la derecha de Fideleff —el del número “39” en Newell’s— y no aparece en la foto, recibe esta “ejemplificadora” sanción de parte de Gabriel Favale, el juez de Colón-Newell’s anoche en el Cementerio de los Elefantes. Ni el árbitro ni el asistente número uno, Hernán Maidana, aplicaron lo que marca el reglamento. Porque si se habla de “uso desmedido de la fuerza”, esta tarjeta amarilla parece un chiste. En realidad, una broma de mal gusto.