EDITORIAL

Lluvias necesarias

Las lluvias moderadas del fin de semana en buena parte del territorio santafesino, sumadas a otras que fueron cayendo con cierta regularidad para atemperar las altas temperaturas de la época, son beneficiosas pero pueden generar una lectura equivocada de la campaña que se avecina, que, vale recordarlo, estará signada por “La Niña”, situación climática que se asocia con sequía y escasas lluvias. Hasta aquí, la provincia ha gozado de un año -después de dos duras sequías- “normal”, con buenas cosechas de soja -aprovechando el buen perfil húmedo que dejó el anterior período del “Niño” en la región- y excelente de trigo, que está culminando ahora.

Pero la presencia de otro año “Niña” comenzó a manifestar su característica de menores lluvias sobre el área núcleo, con carencias sobre todo en el arco oeste y noroeste de la provincia. En algunos lugares, sobre todo en el centro, oeste y norte de la provincia, se temió que las altas temperaturas conspiraran contra el cargado de granos del final de campaña de trigo, cosa que sucedió sólo en parte. Felizmente, esa incipiente escasez de lluvias asociada con altas temperaturas no alcanzó a dañar una campaña excepcional, cuyo éxito ya estaba resuelto. Culmina entonces un gran año para el campo desde el punto de vista de las cosechas plenas de soja y de trigo.

Hay que aclarar que un año Niña, sobre todo si se asocia a un Niño llovedor anterior, no es estrictamente una mala noticia para Santa Fe, ya que suele moderar las lluvias en el este y el sur, aunque hace sentir sus rigores en el oeste y noroeste.

En esta época del año se está resolviendo además buena parte de la implantación de maíz, esperándose una superficie de más de tres millones de hectáreas -con más del 80 por ciento de los lotes en marcha- en la zona núcleo y allí sí se nota, a despecho de estas lluvias espaciadas que está entregando diciembre, una escasez de humedad que empieza a afectar los sembrados y echa dudas sobre la campaña sojera de comienzos de 2011.

Es que tanto el maíz en marcha o el tardío por implantarse (mucha gente, sobre en todo en Córdoba y en el norte de Santa Fe apuesta a postergar la siembra resignando rindes pero apuntando al rendimiento promedio, a las lluvias de diciembre y al barbecho para la soja en directa que le sigue de inmediato), como la futura soja estarán probablemente condicionados por la escasez de lluvia que todos los especialistas vaticinan para el verano.

Por lo mismo, estas lluvias de diciembre y las que puedan caer en los primeros días de enero, son realmente importantes para la provincia y pueden marcar económicamente el final de gestión del gobierno socialista que “soportó” las brutales sequías de los dos primeros años de mandato. Y que ahora disfruta del empuje y el “aire” -sicológico y real- que otorga el campo cuando las cosechas son buenas.

Habrá que esperar, entonces, la próxima campaña y la ocurrencia de nuevas lluvias que atemperen la sequía anunciada para el verano y parte del otoño.