Edición del Lunes 10 de enero de 2011

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“De paseo” con los ladrones - Edición Impresa - Sucesos | Policiales Sucesos

Noche de horror en barrio Siete Jefes

“De paseo” con los ladrones

La víctima es un arquitecto. Fue asaltado cuando ingresaba a su casa y luego “paseado” por varios cajeros automáticos en una camioneta de su propiedad. Los delincuentes fugaron con el vehículo de la víctima.

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Los dormitorios del inmueble fueron requisados con ferocidad por los malvivientes.

Foto: Flavio Raina

 

Redacción de El Litoral

sucesos@ellitoral.com

Tres delincuentes concretaron anoche un violento asalto domiciliario en barrio Siete Jefes.

La víctima resultó ser un profesional de la construcción el que escapó de la pesadilla tras arrojarse de un vehículo en movimiento, cuando era “paseado” por distintos cajeros automáticos.

Por cuestiones de seguridad, el arquitecto prefirió hacer reserva de su identidad. No obstante, ofreció su relato con los pormenores del suceso.

Todo comenzó minutos después de las 2, cuando el profesional arribó a su domicilio, ubicado en la zona de Laprida al 3800.

“Ingresé a la cochera con mi camioneta -dijo- y apagué el motor. Me bajo del rodado y cuando iba a cerrar el portón veo que ingresan tres tipos a la cochera. Sin mayores trámites cerraron el portón (corredizo) y a partir de entonces se hicieron dueños de la situación.

Todos armados

De los malvivientes se supo que eran tres hombres, de entre 28 a 30 años. Todos estaban armados. Vestían pantalones anchos y cubrían sus rostros, a medias, con gorras.

“Andá para adentro”, fue la primera orden. Le siguió otra del mismo tenor. “No nos mires las caras y portate bien, que no te va a pasar nada”.

“Una vez adentro de la casa me hicieron sentar. Para que no los vea me colocaron una camisa en la cabeza. Siempre mirando al piso”, relató.

Me tuvieron todo el tiempo deciéndome cosas como: “Dónde está la plata. Sabemos que acá hay plata, así que decinos dónde está”.

Más adelante el hombre explicó que “comenzaron a requisar todas las habitaciones. Hicieron un gran desorden en los dormitorios. Pero no encontraron nada.

Entonces me pidieron las tarjetas. Me pidieron los códigos y accedí. Yo en todo momento los traté de tranquilizar. No quería que la situación se les desborde”.

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Aquí comenzó todo. La víctima en el portón corredizo que da entrada a la cochera. Foto: Flavio Raina

El enemigo en casa

“Al ver que no había dinero en la casa, dos de los sujetos se subieron a mi camioneta y salieron a buscar un cajero. Mientras, yo quedé en la casa con uno de los malvivientes que me cuidaba”, contó.

“Regresaron a los 15 minutos y sin dinero. (No estaban al tanto de la realidad político-económica)

Entonces me dicen: “Ahora vas a venir vos con nosotros’. Se ubicaron dos sujetos adelantes y yo con otro en el asiento de atrás. Salieron por Laprida y tomaron bulevar. Mientras íbamos por bulevar me decían: “Mirá por la ventana y no agaches la cabeza por si pasa un patrullero. Pasamos por el cajero de calle Alberdi y no había plata.

“Les dije, en calle Rivadavia hay otro. Y me contestaron que no sabían cuál era calle Rivadavia. Se hacían los que no eran de acá.

“Finalmente, llegamos al cajero de Rivadavia (frente al Iapos). Me decían, dale... apurate. De los nervios se me trabó la tarjeta. No pudimos sacar plata.

“Me dijeron subí y vamos de vuelta a casa”, recordó.

Decisión crucial

“Ahí me di cuenta de que algo tenía que hacer. Los tipos no la iban a terminar tan fácil. No me iban a decir: “Bueno flaco, no importa que hay plata. Lo dejamos para otro momento...’ -ironizó-. Me comía una golpiza o un tiro”.

“Vi que los seguros de los puertas no estaban puestos. Apenas se puso el semáforo en verde, a 10 metros que pasó el Iapos, me arrojé de la camioneta en marcha. Uno de los tipos me manoteó del cuello pero no me pudo agarrar. Escaparon a toda velocidad.

“Rodé por el suelo y comencé a gritar pidiendo auxilio, pero nadie me dio bola. Había boliches de la zona con gente y nadie me ayudó. Intenté parar a algún automovilista, también sin éxito.

“Llegué hasta la estación Petrobras, de 25 de Mayo y allí me vio un policía. Fue ese agente el que se puso en contacto con los demás policías. A los pocos minutos, ya habían llegado un montón de móviles.

“Me llevaron hasta mi casa y tuve que entrar por la ventana, porque no tenía las llaves.

“De la policía no tengo nada que decir. Actuaron rápido. Vinieron los de Criminalística e hicieron su trabajo.

“El susto de mi vida ya me lo llevé. Me queda el susto y la falta de solidaridad de la gente. Lo único que espero ahora es que recuperen el vehículo”.

No apareció

El vehículo robado de la casa del arquitecto es una camioneta Ford Ranger, doble cabina, gris metalizada, 4x2, dominio IGJ 760. Durante las últimas horas la policía batió distintas zonas aunque sin éxito hasta el momento.




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Lunes 10 de enero de 2011
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