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A un año, en la provincia se cobran más de 295 mil asignaciones por hijo - Política | Economía Política

Referentes sociales opinan sobre esta política nacional

A un año, en la provincia se cobran más de 295 mil asignaciones por hijo

Quienes trabajan con la población pobre rescatan la Asignación Universal por Hijo como una “ayuda” para muchas familias, aunque advierten que la salida al desempleo pasa por crear fuentes de trabajo. Consideran que el impacto sobre la educación y la salud se verá a largo plazo. Un primer balance, a un año de vigencia.

A un año, en la provincia se cobran más de 295 mil asignaciones
por hijo

Desde septiembre, el beneficio pasó de 180 a 220 pesos por hijo, y de 720 a 880 por hijo discapacitado. Por mes, cobran el 80 por ciento de la suma, y el resto, al presentar los certificados de escolaridad y salud. Foto: Archivo EL LITORAL

 

Mariela Goy - Nancy Balza

redaccion@ellitoral.com

La Asignación Universal por Hijo -vigente desde hace más un año- es una de las políticas más fuertes y polémicas del gobierno nacional. A tal punto que un informe reciente del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) no duda en calificarla como “la iniciativa más importante de la Argentina de los últimos años en el campo de la protección social”. Aunque advierte sobre la necesidad de establecer un mecanismo de actualización del monto y de incorporar a grupos formales excluidos, entre otros problemas a solucionar.

El beneficio económico destinado a los menores de 18 años, hijos de padres desocupados, trabajadores en negro y empleadas domésticas, alcanza en todo el país a 3.684.441 de inscriptos que representan el 9,1 % de la población total. En la provincia de Santa Fe, la prestación llega a 295.710 niños, de los cuales alrededor de 45 mil corresponden a la ciudad de Santa Fe, según los datos de Anses Nacional.

Además del aporte económico de $ 220 por hijo -de los cuales reciben $ 176, y la diferencia al presentar la libreta- los beneficiarios deben cumplir con requisitos obligatorios como enviar a los hijos a la escuela y colocarles las vacunas. Otra exigencia es que los niños de 0 a 6 años y embarazadas deben estar inscriptos en el Plan Nacer.

Si bien a nivel nacional el gobierno ya habla de un crecimiento de la matrícula en las escuelas secundarias del 25 % y de un aumento del 56 % en los controles de salud y vacunación, en Santa Fe recién van apareciendo los primeros datos de referencia en el Plan Nacer o en la mayor demanda de DNI. Quizá falte tiempo para poder medir el impacto real de esta medida, sobre todo en ámbitos como la educación y la salud, donde las políticas públicas tardan en consolidarse.

Más allá de las cifras, El Litoral sondeó una primera apreciación sobre la Asignación Universal por Hijo entre referentes sociales que trabajan en silencio con los sectores vulnerables de la población. Todos sostuvieron que la asignación es una “ayuda” para la subsistencia de miles de familias, pero enseguida afloraron las diferencias entre quienes la consideran una “política revolucionaria y altamente positiva” y quienes critican aspectos relacionados con su alcance y la metodología de subsidio.

El DNI al día

En el Registro Civil, el impacto fue directo e inmediato: apenas anunciado el programa y difundidos sus requisitos -a fines de 2009- se incrementó casi en un 50 por ciento la cantidad de trámites para obtener la partida de nacimiento o el Documento Nacional de Identidad, según el caso. Y esta demanda se hizo bien visible en la propia vereda del edificio de calle San Luis, a partir de extensas colas que prácticamente recorrían toda la manzana, en las que numerosos niños -directos beneficiarios de la asignación- debieron aguardar pacientemente su turno.

“Fueron muchos casos de madres o matrimonios con varios hijos”, recuerda una fuente de la repartición pública que no duda en asegurar que aquella demanda prácticamente los desbordó.

En Salud

En el área de salud pública, el único dato concreto en la provincia es que aumentó la inscripción al Plan Nacer, por ser un requisito para cobrar la Asignación Universal por Hijo. “De 22.000 inscriptos en enero de 2010 se llegó a los 72.000 en noviembre”, consignó la Dra. Nora Redondo, directora provincial de Maternidad e Infancia. Con respecto a la vacunación, no pudieron obtenerse cifras concretas.

Desde su experiencia profesional, María Marcela Codes, médica pediatra del Policlínico Vecinal de Salvador del Carril observa un impacto en los chicos más grandes porque los controles anuales ya eran más frecuentes en los niños y niñas de hasta 3 ó 4 años. “Ahora se ve una mayor concurrencia de chicos de entre 10 y 15 años, pacientes que antes no teníamos, que también están incluidos en la Asignación”.

En cuanto al carné de vacunación, si ocurre que no está completo -condición que es obligatoria para recibir el beneficio- se colocan las dosis faltantes a ese chico y se incentiva a los padres a que les hagan controles sanitarios periódicos. “Es un desafío para los equipos de salud porque la población beneficiaria se acerca solicitando el control, y la intención nuestra es que no sea un control burocrático sino que permita ingresar al sistema si no lo ha hecho y, si está dentro de la población adscripta a cada centro de salud, mejorar la calidad del control”, aportó el coordinador del Nodo Santa Fe del Ministerio de Salud, Darío Montenegro.

Por más educación

La ministra de Educación, Élida Rasino, había señalado al El Litoral que se registró un incremento del 20 % en la matrícula del secundario en 2009, pero lo atribuyó más que nada a la creación de 254 niveles secundarios por parte del gobierno de la provincia para garantizar bancos en el secundario, que ahora es “obligatorio” hasta quinto año. Mientras que, en los niveles inicial y primario, prácticamente no se observaron grandes diferencias de matrícula por el cobro del beneficio.

Desde algunas escuelas santafesinas, corroboraron esa apreciación. “En la escuela secundaria 508 del barrio Liceo Norte, no hemos recibido chicos nuevos por la asignación. Posiblemente, el cobro del beneficio pueda servir para que falten menos a clases y que las familias tomen conciencia de que deben venir a la escuela en vez de quedarse a cuidar al hermanito”, dijo la directora Analía Jersonsky.

Desde la primaria Monseñor Zazpe, del barrio Santa Rosa de Lima, la directora Virginia Zulián aseguró que “no hubo impacto en la matrícula; de hecho fue una sorpresa que sólo el 30 % de nuestros alumnos esté cobrando la Asignación Universal”. Destacó que la política que más ayuda a acercar los chicos a la escuela es la de los “equipos pedagógicos” que trabajan para la retención de alumnos marginales en la educación.

Sandra Bustos opina que la Asignación Universal colabora en un mayor control sobre la asistencia a clases, debido a que necesitan el certificado para el cobro del beneficio. “De todas formas, con o sin Asignación, si faltan más de 3 veces debemos ir hasta la casa a ver qué sucede con ese alumno”, indicó esta directora de la escuela Maximio Victoria, de Altos de Noguera. La docente no nota que los chicos hayan mejorado en su situación material. “Los guardapolvos y útiles se los seguimos dando nosotros, tampoco dejaron de venir al comedor escolar. Personalmente, no creo que la Asignación sea un gran aporte, es apenas un paliativo en la pobreza, no una solución”, deslizó.

Los pros y los contras para Los Sin Techo

Ana Solís es coordinadora del Programa Primero mi Primaria, del Movimiento Los Sin Techo, y consideró que la modalidad tiene aspectos positivos y negativos. Entre estos últimos, apuntó que “no es tan universal porque aquellas personas con menos conocimiento son las que quedan afuera”. Y especificó: “En el barrio, siempre hay gente que ayuda pero hay trámites que se tienen que hacer de forma personalizada y son más fáciles para algunos que para otros”.

En cuanto a la gente que está recibiendo la asignación, evaluó que está “relativamente contenta”, aunque admitió que en algunos casos tuvo que sacrificar una pensión que es de por vida. Pero eso es decisión de cada uno”. Por último destacó que “el hecho de que los beneficiarios tengan como condición que presentar la constancia de que sus hijos van a la escuela y tengan que cumplir con el control sanitario, es positivo”.

Otra referente del Movimiento, Nilda Díaz -coordinadora de Jardines de Infantes- evaluó como “beneficiosa” la asignación, y dijo que es “un derecho que todos tienen que tener y que no es exclusividad de quienes percibimos un salario. Los ha beneficiado a quienes reciben esta suma porque tienen una entrada de dinero con la que pueden contar. Sabemos que con ese dinero no solamente van a responder a las necesidades educativas sino a todo lo que precisa una familia que vive en la marginalidad o no tiene trabajo”. En tal sentido, señaló que “lo ideal sería que todos tengan empleo y la asignación sea cobrada con lo que aporta cada uno”, pero reconoció que “la situación está dada así”.

Punto crítico

En septiembre, las familias carecientes que envían a sus chicos a las escuelas de gestión privada -ubicadas mayormente en la periferia de las ciudades y que no cobran cuotas- dejaron de percibir intempestivamente la Asignación Universal por Hijo. Esta situación desató la desesperación y el enojo de muchos padres, que protagonizaron piquetes y una movilización a Casa de Gobierno. En la provincia, se habría perjudicado a 12 mil chicos. En pocos días, la Nación restableció el beneficio a esas familias pero advirtió que depurará el padrón.


Seis recomendaciones

A un año de la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) dio a conocer un documento en el que señala “desafíos y enseñanzas” del programa; reconoce que es “la iniciativa más importante de la Argentina de los últimos años en el campo de la protección social”; plantea recomendaciones para mejorar su implementación, y anticipa que en el debate y consenso de las medidas necesarias a ese efecto -además de la participación de diversos sectores políticos y sociales-, el Congreso de la Nación deberá ejercer un papel clave.

El texto completo, de autoría de Fabián Repetto y Gala Díaz Langou, está disponible en www.cippec.org.

“En este documento se analizan las implicancias de la AUH en la consecución de un sistema de protección social. A su vez, se proponen, con pasos más firmes y estratégicos, algunas de las principales medidas y los debates más importantes que deberían darse para comenzar a transitar este camino. Para ello, el análisis se centra en dos de las dimensiones fundamentales de la Asignación: cobertura (entendida en términos de suficiencia del aporte y de su alcance) y coordinación lograda con otros programas.

“La conclusión principal de este estudio es que la AUH ha supuesto un gran avance tanto en la cobertura como en la coordinación “pro-integralidad” pero que, pese a esto, quedan cuestiones de diseño por mejorar. A este efecto, se plantean seis recomendaciones:

- Establecer un mecanismo de actualización del monto de la AUH basado en la canasta básica de alimentos.

- Incorporar en la AUH a grupos formales excluidos de las Asignaciones Familiares, a los niños que asisten a escuelas de gestión privada, y revisar los criterios para la inclusión de extranjeros.

- Permitir la complementariedad entre la AUH y otras prestaciones, según problemática.

- Garantizar la calidad de los servicios sociales que son requeridos para la recepción de la AUH.

- Promover mayor coordinación entre la AUH y las políticas activas de empleo.

- Fomentar estudios acerca de la incidencia de la AUH sobre la oferta laboral.

“Estas medidas deben ser debatidas y consensuadas públicamente. Para ello, se requiere una amplia participación de los diversos sectores políticos y sociales en este debate público. En ese sentido, el Congreso de la Nación debe tener un rol clave, especialmente en un año electoral. Sólo con el más activo involucramiento de los actores con responsabilidad técnica y política en la creación de consensos estratégicos de largo plazo será posible avanzar, a partir de la Asignación Universal, en la construcción de un sistema de protección social integral como el que la sociedad argentina requiere y merece”.

Fabián Contreras

“Sigue siendo asistencialismo”

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Fabián Contreras es un vecino común que inició hace tres años la Asociación Civil Juventud Progresista, una ONG sin bandera política (el nombre no refiere a un partido) que trabaja para brindar talleres de capacitación a chicos y jóvenes en la zona de La Loma.

“Nadie puede negar que la AUH es una ayuda para muchas familias, pero sigue siendo una forma de asistencialismo. Acá, la gente está acostumbrada a los planes sociales y sería importante que haya otra forma de ayudarlas: con un trabajo que dignifique”, opinó.

Mencionó uno de los talleres que tuvo mucha convocatoria para los chicos que asisten a la ONG. “Se engancharon con la capacitación en el arreglo de bicicletas, como forma de ahorrar y de paso se sintieron útiles, compartieron con un grupo y se apropiaron de este espacio”, contó.

En lo personal, opinó que “a un año de la aplicación de la AUH podrían haberse implementado otros mecanismos para cambiar el asistencialismo por trabajo. No digo que este beneficio no haga falta pero, en paralelo, se podrían haber implementado emprendimientos asociativos o se podrían haber formado cooperativas en los barrios, para cambiar esa cultura del asistencialismo que no dignifica ni alcanza para vivir”.

Al trabajar con chicos y jóvenes descubrió que muchos van a la escuela por el comedor. “Si no existiera, habría una deserción altísima. Por eso, creo que la AUH por sí sola no alcanzaría para que los chicos vayan a la escuela y se vacunen, por más obligatoria que sea. Dirían: total me la tienen que dar igual”.

Gustavo Papili

“Restituye un derecho”

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Para Gustavo Papili, asistente social del Hospital Iturraspe -un centro de salud de referencia no sólo de la ciudad sino del centro norte de la provincia- la Asignación Universal es “una política de inclusión social, totalmente positiva y que restituye un derecho”.

“Es importantísimo que se garantice un ingreso mínimo para achicar las brechas o deudas con los pobres e indigentes”, señaló.

Añadió que “si uno lo piensa desde el punto de vista económico, la Asignación Universal es un ingreso que queda dentro del circuito económico local. Desde el punto de vista ideal, es justo decir que con 200 ó 400 pesos es casi imposible cubrir las necesidades básicas de un grupo familiar, pero sí es una ayuda”.

El profesional también consideró que es falso que “la gente que tiene algún subsidio del Estado deje de buscar empleo. Ése es un mito creado por los que anteriormente no implementaron ningún tipo de política o por gente de derecha”.

Como impacto, aseguró que en el servicio de Asistencia Social del Iturraspe “recibíamos, al principio, muchas consultas por la libreta de vacunación. Además, vemos en los padrones que la mayoría de la gente que atendemos cuenta con pensión nacional no contributiva o con Asignación Universal por Hijo”.

Axel Arguinchona

“No saca a la gente de la pobreza”

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El padre Axel Arguinchona, párroco de la Iglesia La Merced y vicepresidente de Cáritas de la Arquidiócesis de Santa Fe, opina que “el impacto de la AUH no es tan positivo como se esperaba porque no ha sacado a la gente de la pobreza ni de la indigencia”.

Rescata de esta política nacional “el interesante caudal de dinero que ha ingresado al mercado” y el hecho de que “les permitió a las familias tener alguna posibilidad de salir al cruce mínimamente de la cuestión alimentaria”.

“Podemos decir que si no estuviera la AUH, estas familias estarían peor económicamente hablando, pero tiene que quedar claro que no las ha sacado de la pobreza ni de la indigencia. Es una ayuda momentánea pero no cura la enfermedad. La solución tiene que pasar por la creación de fuentes de trabajo”, advierte.

El sacerdote es crítico sobre dos cuestiones relacionadas con la instrumentación del beneficio: que la suma de dinero entregada a los beneficiarios se diluye con la inflación y que no están incluidos, en forma permanente y por ley, los chicos pobres que asisten a escuelas privadas religiosas. “Esto nos preocupa mucho porque cada tanto tenemos que salir a defender a nuestros chicos porque le cortan el beneficio. Podemos decir que la asignación no es tan universal como se dice porque si así fuera se otorgaría a todos los chicos pobres, vayan a la escuela que vayan”, cuestionó.

Axel cree que esta política puede significar un “empuje positivo” cuando algún padre “se deje estar” con relación a las vacunas o la educación de sus chicos. “Pero qué triste tener que llegar a esto. Sería importante que desde el Estado se garanticen los medios necesarios, no a través de la Asignación, sino por medio de una educación que brinde las mejores condiciones y una salud a la que los chicos puedan acceder sin tener que hacer colas para poder ir al médico u operarse”, cerró.

Mónica Ledesma

“Una medida concreta de inclusión social”

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Para Mónica Ledesma, vecinalista y referente de Guadalupe Oeste, la AUH “es una de las medidas más concretas de inclusión social que ha habido en los últimos tiempos. Acá no se trabaja desde lo discursivo sino que, en el plano social, es hasta revolucionario porque es un planteo de estrategia a largo plazo, aunque, hay cuestiones que ya se ven. Ésto apunta a mejorar la educación, a mejorar la salud y a desandar el camino para que los chicos vuelvan a comer en su casa. O sea que en todos los sentidos es positivo”.

Además, “el programa implica una cuestión objetiva y de sentido común: se pasa de cobrar un plan social de 150 pesos a que cada chico pueda percibir esta asignación que es de carácter universal”.

Para la vecinalista, “es probable que haya aspectos a pulir con el tiempo, como el caso de aquella mamá que cobra la pensión no contributiva, que es incompatible con la AUH. Y por supuesto creo que, debido al aumento en el costo de vida, se tiene que ir mejorando la cantidad de dinero que se asigna al programa”.

“Hoy, tenemos que pensar en cómo incluimos a los sectores que durante años han estado excluidos de todo. Los que trabajamos en los barrios sabemos lo destructivo que es para los chicos estar fuera del sistema educativo. Por eso, el solo hecho de preocuparse porque permanezcan en la escuela ya es revolucionario”, concluyó.




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