Ayer a la tarde

Murió también la mujer del matrimonio asaltado en Santa Clara de Saguier

Ahora el hecho es investigado como doble homicidio en ocasión de robo. Hay dos detenidos.

Danilo Chiapello

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Ayer a media tarde se apagó la vida de María Esther Lezcano (70).

Su deceso se produjo como consecuencia de las gravísimas lesiones traumáticas que sufrió a manos de dos delincuentes que la asaltaron en su domicilio de Santa Clara de Saguier.

Apenas unas horas antes había dejado de existir (también por los golpes recibidos) su esposo, Demetrio Arellano (87).

Con estas penosas derivaciones, el hecho ahora pasó a estrados judiciales bajo la carátula de “doble homicidio en ocasión de robo”.

El suceso provocó un verdadero sacudón entre los habitantes de esta apacible localidad, ubicada 130 kilómetros al oeste de la capital santafesina.

Furia criminal

Del cruento atraco se tuvo noticias la tarde del lunes, cuando una hija del matrimonio llegó hasta el domicilio de calle Sarmiento 113 con la intención de tomar unos mates.

Pero a poco de abrir la puerta se topó con el espanto.

Sus padres agonizaban en el suelo con visibles signos de haber recibido una golpiza. Los delincuentes habían dejado la casa toda revuelta, “patas para arriba”.

Se supo que los jubilados fueron despojados de una suma cercana a los 5 mil pesos.

Desde el interior del inmueble agentes de la Policía Científica se incautaron de una barreta de hierro, con manchas de sangre seca en uno de sus extremos.

Demetrio y María Esther llevaban una vida tranquila. Muy atrás había quedado el tiempo en que juntos trabajaron duro en tareas rurales.

Desde hacía 10 años habían decidido terminar con esa etapa y fue entonces que se mudaron al centro del pueblo. No obstante despuntaban “el vicio” en un modesto terreno ubicado al lado de su casa. Allí tenían una pequeña huerta donde cultivaban hortalizas y algunos frutales.

A lo largo del tiempo supieron ganarse el respeto y cariño de todos quienes los conocieron, quienes destacaron su excelente trato, su predisposición al trabajo y cordialidad.

El loquito y el tranqui

Los hombres encargados de la pesquisa movieron rápidamente sus fichas en busca de los autores del hecho.

Tras inspeccionar el lugar y recabar algunos datos se jugaron “una fija”: los delincuentes no podían estar muy lejos. Es más, eran oriundos del lugar.

Y no se equivocaron.

A las pocas horas fue detenido un joven, de 18 años. Un tal “Jonás”.

En poder de este sujeto, la policía se incautó de unos 2 mil pesos en efectivo, además de otros elementos que lo comprometen seriamente con el caso.

De Jonás se supo que vivió en Santa Clara de Saguier siempre aunque hacía unos 5 años había desaparecido. Recientemente se lo volvió a ver en el pago.

“Siempre fue un chico problemático... un loquito”, dijeron hoy algunas personas entrevistadas por este diario. “Era violento, le pegaba a los otros chicos. Hasta tuvo un grave incidente con la directora de una escuela.”

Jonás vivía muy próximo al domicilio de Demetrio y María Esther. Esta cercanía le permitió entablar una relación de vecinos.

Pese a los conocidos problemas de conducta, Jonás supo ganarse la confianza de ese matrimonio. “Este joven frecuentaba esa casa”, dijeron hoy nuestras fuentes.

Atendiendo esos detalles es muy posible que las propias víctimas le hayan franqueado el acceso. “Le abrieron la puerta a su asesino”, opinaron.

Respecto a su compinche trascendió que un muchacho de 20 años. Un tal César. Fue detenido ayer al mediodía en la zona rural de María Juana. También oriundo de Santa Clara de Saguier, aunque últimamente había tomado residencia en El Trébol.

A este último lo apuntaron como un joven tranquilo, sumiso, de extremado perfil bajo.

El día del suceso se lo vio caminando nervioso por la cuadra de la plaza principal. Llamó la atención de algunas personas que lo vieron pasar caminando varias veces.

Ante los investigadores se acusaron mutuamente. Admiten su participación en el robo pero ninguno se hace cargo de las muertes.