Expoagro, el campo y el país
La última edición de la Expoagro realizada en el establecimiento La Flamenca, en el corredor Baradero-San Pedro, volvió a demostrar el potencial del sector agropecuario nacional.
En el rubro de la maquinaria agrícola, la muestra fue un verdadero centro de negocios. Más de 200 operaciones cerradas por más de 12 millones de pesos. 4.500 consultas de interesados en potenciales negocios. A manera de ejemplo, una empresa de Sunchales vendió mas de 15 equipos, cerrando negocios por 700.000 pesos, y otra de Las Parejas hizo lo propio con 20 sembradoras de última generación, por un valor superior a los 2.5 millones de pesos.
Las marcas importadas, en tanto, no se mostraron tan optimistas. La gradual política de limitación de importaciones impuesta por le gobierno nacional complica más de la cuenta a marcas como Claas, John Deere o New Holland, cuyas cosechadoras siguen liderando las preferencias de los productores locales.
Las delegaciones extranjeras volvieron a reafirmar el liderazgo argentino en materia gestión agropecuaria. Visitantes de Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Costa Rica, pasearon por las calles de la muestra, junto a contingentes de Canadá, Holanda, Alemania, Rusia, Ucrania, Angola, Francia, Sudáfrica y Bélgica. Todos, impulsados por un denominador común: aprender, buscar ideas innovadoras para sus países y adaptarlas a sus necesidades.
Las semilleras hicieron lo suyo, exhibiendo en sus plots demostrativos los últimos adelantos genéticos en soja, maíz, sorgo, girasol y algodón. Los mismos incorporan adelantos evolutivos en materia genética y son altamente adaptables a cada zona del país.
Todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de instalar el debate por el pago del derecho de propiedad intelectual a las generadoras de estas nuevas semillas, un problema recurrente en Argentina luego del conflicto desatado con Monsanto por la soja resistente a glifosato.
Algunas semilleras, inclusive, exhibieron de manera provocativa las nuevas sojas próximas a aprobar en los otros países del Mercosur, las que presentan mayor capacidad de rinde, mayor resistencia a herbicidas y a insectos, permitiendo un menor uso de insecticidas.
Entidades como Aapresid o Acrea, que aglutinan a los pioneros en la siembra directa y a los consorcios de experimentación agrícola, tuvieron también una presencia muy activa, demostrando su liderazgo nacional a la hora de instalar nuevos paradigmas de pensamiento tranqueras adentro, en aras de una mayor eficiencia productiva y una agricultura más amigable con el medio ambiente.
Sin embargo, muchos eslabones de la vida rural no estuvieron presentes. Principalmente, los relegados sectores del norte que sufren en carne propia los desaciertos históricos en el manejo del agua y los problemas de una actividad ganadera que compite con una agricultura altamente eficiente.




