al margen de la crónica

No las dejes correr

El dato resulta revelador: anualmente, el consumo de agua en unas condiciones deficientes causa el fallecimiento de cuatro millones de personas, de las cuales, dos millones son niños menores de cinco años. Esta cifra implica que un niño muera cada 20 segundos por no contar con agua en buenas condiciones. A diferencia de los países desarrollados donde las aguas de desecho son tratadas en depuradoras, se calcula que en los países en vías de desarrollo el 90% de sus aguas residuales se vierten sin tratar.

Los datos son aportados por la Fundación española We are Water son claros y destacan que para evitar que estos vertidos, 2 millones de toneladas día- contaminen 2.000 millones de toneladas de agua, es necesario que se tomen medidas urgentes al respecto.

Finalmente cabe señalar que a en el mundo más de 1.100 millones de personas carecen de abastecimiento básico de agua. Asimismo 2.500 millones de personas, es decir, 40% de la población mundial, no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

Por este motivo ayer el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon dio a conocer un mensaje por la celebración del Día Mundial del Agua en el que destaca la crucial relación existente entre el agua, los alimentos y la energía como uno de los principales desafíos del presente y asegura que sin ese recurso ‘no hay dignidad ni escape de la pobreza‘.

Advierte que en el tiempo de poco más de una generación, el 60 por ciento de la población del mundo vivirá en pueblos y ciudades y que el incremento será más notable en barrios marginales y asentamientos ilegales en los países subdesarrollados. Al respecto, señala que la cantidad de moradores en centros urbanos sin acceso a agua corriente en sus casas o en el espacio inmediato creció a 114 millones y la de quienes carecen de los medios sanitarios más elementales ascendió a 134 millones. Se trata de un incremento del 20 por ciento que tiene un enorme impacto en detrimento de la salud humana y la productividad económica, pues ‘una persona enferma está incapacitada para trabajar‘.

Lamentablemente para nosotros que vivimos junto a una de las fuentes de agua más importantes del mundo -el río Paraná y sus brazos- los datos carecen de sonoridad y suenan alejados. Los santafesinos consumimos un promedio de más de 400 litros de agua corriente de red por día, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud para el consumo humano. Nos bañamos durante largos minutos, regamos el césped todos los días, lavamos el auto varias veces por semana o dejamos gotear canillas o inodoros durante meses.

Pero hay que alejarse unos pocos kilómetros de la costa este santafesina para encontrar dificultades con la calidad del agua hasta detectar problemas graves como la presencia de arsénico, nitratos y nitritos.

Por eso, nuestros pequeños controles sumarán un gran aporte en una materia delicada como lo es el asegurar la distribución de agua tratada y apta para el consumo en cada rincón de nuestra ciudad y nuestra provincia.