La historia de un personaje corondino

Félix Pérez cumplió 102 años y conoció a Mate Cosido

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Tiene 102 años, su madre vivió hasta los 116, un hermano falleció cuando tenía 105, conoció al bandido rural Mate Cosido y cuando escucha un chamamé se transforma. Félix Pérez, el personaje.

 

Alfredo Ceballos

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Momento muy especial para un periodista, entrevistar a una persona centenaria, lúcida, alegre, con proyectos y muchas ganas de vivir la vida. Todo un siglo de anécdotas, de personajes y lugares conocidos, en definitiva, todo un siglo de sabiduría.

Don Félix Pérez, nacido el 20 de febrero del 1909 en la 3ra. sección de Goya provincia de Corrientes, acaba de cumplir 102 años de vida. Peón de campo, bailarín chamamecero y de los buenos, pero fundamentalmente un buen padre, que vive rodeado de los afectos de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

Félix le cuenta a El Litoral su experiencia vivida en el bravo territorio chaqueño con aquel personaje conocido como Mate Cosido, reuniones donde prevalecía la jugada de taba y los desenlaces, las emboscadas de aquel matrero o justiciero de los pobres para muchos, tiempos de canjes y poco dinero para la peonada que trabajaba en la zona. También confiesa que había una cooperativa cuestionada por los trabajadores que trataba de implantar justicia “a su manera” y que mereció la atención del Robin Wood criollo.

Tampoco a la memoria de Pérez escapa la desaparición física de Mate Cosido. “Lo mataron porque lo encontraron dormido”, dispara a manera de argumento.

Tuvo 9 hermanos y 9 hijos; su madre era aborigen y su padre español, vinculados desde siempre a tareas de campo, caminador de distintas geografías del país, de cosecha en cosecha hasta que ancló definitivamente en Coronda para trabajar en las quintas de frutillas, hace 49 años.

“No quiero lágrimas, quiero alegría, por eso cuando escucho un chamamé me transformo”, expresa Félix y confiesa que la música del Taragüí la lleva en la sangre y sus descendientes parece que también porque es tío del conocido chamamecero Paquito Aranda.

“Conocí Coronda de paso, en 1924 cuando tenía 14 años, acompañando casualmente a un periodista como usted y me gustó, después me radiqué definitivamente con mi familia en 1962”, señala con llamativa certeza.

Cuando cumplió 100 años a su fiesta llegaron 123 familias proveniente de distintos lugares como Córdoba, Rafaela, Corrientes, San Clemente del Tuyú, Rosario y San Antonio de Areco; en total hubo 250 comensales. Para tan significativa fecha, cuentan sus hijos que el homenajeado se disfrazó y por supuesto bailó y de vez en cuando afloraba un potente sapucay.

Sus allegados cuentan que en las fiestas corondinas era punto de atracción ¡para verlo bailar...!. Cuando Félix las recuerda, se le iluminan los ojos y destaca los concursos chamameceros ganados. “Hasta le gané un mano a mano, un contrapunto al entonces intendente Lafuente”, hace ya unos años, señala jocosamente.

Lo que estamos seguros es que se ha ganado el afecto y el cariño de la gente de esta ciudad que son, como cuenta la historia, “Los pagos de Don Segundo” Sombra o Segundo Ramírez.

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Sabiduría es lo que reúne don Félix, quien con admirable lucidez recuerda anécdotas y lugares que conoció. Aquí junto al acordeonista E. Rapuzzi, con quien comparte la pasión por el chamamé. Fotos: Corresponsalía Coronda

/// EL DATO

Antecedentes

Mate Cosido -Segundo David Peralta-, era un bandido rural . El apodo refiere a los puntos de sutura que debieron aplicarle a una herida en el cuero cabelludo, de allí lo de “Mate (cabeza) Cosido”.

Mate Cosido, el “bandido de los pobres”, escribió algunas notas en la revista Ahora en las cuales justificaba sus robos, explicando que los verdaderos ladrones eran los que explotaban al trabajador y al suelo argentino.