EDITORIAL

La economía después de Japón y Libia

 

Sacudido por dos acontecimientos graves: terremoto, tsunami y fugas radiactivas en Japón; y la ofensiva militar internacional contra Libia, el mundo económico sufre contratiempos inesperados y de significativo impacto económico.

El desastre de Japón llegó en momentos en que el mercado exhibía una tendencia correctiva de los desequilibrios globales de los dos últimos años. Hoy, por razones obvias, esa corriente mitigadora puede verse afectada por variables negativas. Como se dice habitualmente ante lo inesperado, la tarea de mercados es ahora la de proyectar negocios en este contexto, seguramente con algo más de cuidado. El resto se irá viendo a medida que pase el tiempo. En otras palabras: éste es el escenario posible; y sobre él hay que actuar.

No obstante, nadie puede evitar el temor, mucho menos los inversores en mercados cada vez más sensibles. Las consecuencias del terremoto en Japón y el riesgo de una catástrofe atómica llevaron a los más previsores a hacer apuestas seguras en los mercados de divisas y bonos, principalmente en títulos públicos estadounidenses y alemanes. Entre las monedas, el Euro se vio algo perjudicado, mientras que el dólar y el franco suizo mejoraron sus cotizaciones frente a otras monedas. El yen, por su parte, se mantuvo estable. Los expertos explicaron que los inversores japoneses tendrán que recuperar fondos desplazados al extranjero para hacer frente a los costos de la reconstrucción. La tendencia refuerza la moneda nipona, según los analistas.

La pregunta que invadió los mercados es qué pasará ahora con la economía mundial. Se sabe que en un mundo globalizado, el efecto dominó es difícil de controlar. El Banco Mundial ya lanzó una advertencia: hay que estar atentos a previsibles alzas de los precios del petróleo, gas y otras materias primas, por los esfuerzos que deberá hacer Japón para reconstruirse tras los desastres naturales y la consiguiente crisis nuclear, aún sin resolver. Nadie olvida que Japón tiene que alimentarse y volver a acceder a servicios públicos hoy restringidos. Para su recuperación hay que desembolsar cerca de 235 mil millones de dólares, según la evaluación del Banco Mundial.

Aun así, la estimación inicial es que los países emergentes de Asia (Tailandia y China incluidos) mantendrán un sólido crecimiento (8,2%), según el pronóstico del BM, aunque los mayores incrementos del precio del arroz y otros alimentos tendrían efectos negativos en estratos vulnerables de la población en varios países del este.

Entre tanto, la soja y el petróleo siguen en alza; el lingote del oro se comercializa a 1.430 dólares ante las preocupaciones de los inversores por la guerra en Libia. El barril de crudo Brent cotiza 115 dólares, mientras que la tonelada de soja se negocia sobre los 502 dólares. Todos piensan como el mercado: en su conveniencia.