Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
Hasta que la ambición nos separe
Para algunos, el poder es una adicción incurable que justifica cualquier sacrificio. En cuestión de gobiernos, sobran ejemplos en los que parejas sentimentales o grupos de parientes que llegan al poder, recurren a artilugios varios para perpetuarse en el manejo del destino de sus países. Y para ello impulsan y logran modificar constituciones, encontrar incisos ambiguos que dejan de serlo ahora a su favor, o actúan en támdem o como equipo para “no largar”.
Pero en Guatemala, el ingenio del actual primer mandatario y de su esposa y primera dama, ha llegado a provocar el asombro de sus conciudadanos. Después de ocho años de matrimonio, el presidente Álvaro Colom se divorciará de su esposa Sandra Torres para que ella pueda avanzar en su carrera política. “Hacemos un sacrificio real, va a ser un divorcio real, una separación física”, expresó Colom a los medios. “Para no provocar más inestabilidad en el proceso electoral, hemos tomado esa decisión”, agregó.
Pero la reacción no se hizo esperar. Con titular en tapa, el diario “Prensa Libre” informó en su edición del miércoles 23 que “en una participación histórica, poco más de 22.000 lectores rechazaron la decisión del matrimonio presidencial de divorciarse para permitir que ella sea la próxima candidata”.
Los votos fueron recabados a través de la sección “Voto Libre”, en la página web del rotativo.
La Constitución de Guatemala prohíbe la elección presidencial de los parientes de quien está ejerciendo la presidencia de la República, dentro del “cuarto grado de consaguinidad y segundo de afinidad”.
En tanto, Sandra Torres de Colom, quien hace dos semanas anunció su decisión de postularse como candidata del partido oficial, la Unidad Nacional de la Esperanza y de su aliado la Gran Alianza Nacionalista, declaró que el divorcio representa “un sacrificio familiar y personal”.
Como primera dama, Torres de Colom dirigió en los últimos años un millonario programa de “Cohesión social”, mediante el cual regaló dinero en efectivo, bolsas solidarias de alimentos y materiales de construcción a cientos de miles de familias en el campo y en las áreas marginales de la capital, provocando críticas en sectores empresariales por falta de transparencia.
En medios legales se conoció que el proceso de divorcio se consumará en unos 15 días, después que los abogados de la pareja acudieron el martes pasado a un tribunal que los convocó para una audiencia “conciliatoria”.
En Guatemala, como en muchos lugares donde se dan situaciones de ribetes semejantes, la causa de esos delirios, no es sacrificio personal en pos del bien común o amor por la patria. Es, lisa y llanamente, ambición sin límites.