al margen de la crónica

El héroe soviético

Hace 50 años, el 12 de abril de 1961, despegó, impulsado por 20 millones de HP el cohete soviético que llevaría al primer ser humano al espacio exterior. A bordo de la Vostok 1 iba Yuri Gagarin, hijo de una campesina y un carpintero. En 108 minutos circunvoló la Tierra y se lanzó en paracaídas al descender la cápsula. El duro impacto de la nave habría podido matarlo.

El cosmonauta de 27 años cayó en un campo arado, donde no se encontró con la prensa internacional, sino con una campesina asustada, Anna Tajtarova, y su nieta. Según se cuenta, la anciana preguntó si venía del espacio y Gagarin contestó: ‘Sí, pero soy soviético‘. Los ingenieros habían errado por algunos cientos de kilómetros el punto del aterrizaje.

El éxito de su misión convirtió a Gagarin, con su sonrisa juvenil, en un héroe socialista. En cierto sentido, en el primer pop-star de la URSS. No hubo capital del bloque soviético que no tuviese su calle ‘Gagarin‘, el mismo líder del Kremlin Nikita Krushev lo recibió con todos los honores. Muchos rusos recuerdan aún hoy riendo cómo recorrió la alfombra roja el cosmonauta portador del orden de Lenin... con los cordones del zapato desatados.

En medio de campañas propagandísticas muchas veces un tanto torpes, Gagarin se reveló como un golpe de suerte. ‘Lo lamento, podré volar alrededor de la Tierra, pero no sé qué hacer con tantos cubiertos‘, dijo en la recepción que ofreció en su honor la reina de Inglaterra ante la profusión de cuchillos y tenedores en la mesa. La escena internacional se mostró encantada ante semejante espontaneidad.

Que la Vostok (‘Oeste‘) cayera en Saratov en lugar de hacerlo junto a Volgogrado (antes Stalingrado) no fue el único error registrado en la misión. Los ingenieros de vuelo, a sabiendas del riesgo, le dieron al cosmonauta una pistola antes del despegue, ‘por si acaso‘. Al reingresar a la atmósfera falló una conexión eléctrica, sólo un milagro evitó una catástrofe. La agencia Tass tenía preparada, junto al despacho sobre el éxito de la misión, una necrológica.

El mismo Gagarin previó la posibilidad de un desenlace trágico, según reveló un libro reciente: el oficial del Ejército rebautizado el ‘Colón del Cosmos‘ por la prensa soviética le escribió a su esposa Valentina una carta de despedida antes de partir al espacio: ‘Viví honestamente y para beneficio de la humanidad, aun cuando ese beneficio fuese pequeño”.

Pero después de la excursión espacial se le nubló el horizonte. Circularon informes sobre excesos con el vodka y amoríos, que deterioraron su vida familiar. En medio de esta fase Gagarin muere: el 27 de marzo de 1968 se precipita a tierra al probar un avión de combate MiG-15 UTI, en las cercanías de Moscú. Las causas son objeto de especulaciones hasta hoy. El hombre que acuñó la expresión del ‘planeta azul‘ para referirse a la Tierra fue honrado póstumamente con un sepelio de Estado en el muro del Kremlin.