Edición del Sábado 23 de abril de 2011

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“La presión moral de su mensaje sigue vigente” - Edición Impresa - Área Metropolitana Área Metropolitana

un año del fallecimiento del padre rosso

“La presión moral de su mensaje sigue vigente”

Es lo que siente José Luis Ambrosino, coordinador actual del Movimiento Los Sin Techo. El padre Atilio Rosso murió el 23 de abril de 2010. Su cortejo fúnebre fue acompañado por cientos de personas en los barrios de la ciudad.

“La presión moral de su mensaje sigue vigente”
 

Juan Ignacio Novak

jnovak@ellitoral.com

No debe haber sido fácil para la gente de los barrios más humildes resignarse a la pérdida definitiva de la persona que tanto hizo para mejorar sus vidas. Tal vez por eso, por la necesidad de llenar al menos un poquito del espacio que dejó, los vecinos de Villa Oculta decidieron ya en 2010 colocar su nombre en una de las calles de la barriada.

Hoy se cumple un año de la muerte del padre Atilio Rosso, fundador del Movimiento Los Sin Techo. Su legado permanece como un faro para sus colaboradores, que trabajan para mantener el camino de esperanza que abrió con obstinación.

Uno de los que tomó la posta es José Luis Ambrosino, quien actualmente es coordinador del movimiento. Al cumplirse el primer aniversario de la partida del religioso, lo recuerda como alguien insustituible. “La impronta que dejó Atilio en sus colaboradores es muy fuerte. La vigencia de sus pensamientos, su ímpetu y su claridad de conceptos sobre los excluidos, es permanente. En buenos términos, la presión moral de su mensaje sigue vigente. Cada uno de los que trabajamos para seguir su obra nos sentimos acompañados y asesorados a diario”, aseguró a El Litoral.

Entre los aspectos que más se valoran del trabajo que llevó adelante en los barrios fue su presencia activa: “Unió siempre el pensamiento y la praxis, nunca voló fuera del hecho concreto”, analizó Ambrosino. Y como asoció esa tarea con el amor al prójimo y la fe, “quien trabajó con él lleva una impronta de trabajo y compromiso que está vigente”, remarcó.

Las ideas del religioso, basadas entre otras cosas en la necesidad de devolver dignidad a los marginados, son asumidas por quienes hoy traccionan para que su obra prosiga como referencia ineludible. “Fue un pensamiento de estadista que tiene vigencia como mínimo por diez años. Hoy tenemos una década de camino que nos permite trabajar sin grandes desvíos con respecto a lo que era su objetivo y su pensamiento”, indicó el actual coordinador.

El futuro del movimiento

Tras la inesperada partida del padre Rosso, el primer interrogante de sus seguidores fue ¿y ahora qué? Pero la respuesta fue contundente: Ambrosino cuenta que todo el grupo de colaboradores se mantuvo y hasta se sumó gente nueva. “Por lo tanto, la desaparición de Atilio no fue traumática, sino dolorosa, pero con una continuidad normal”, insiste el coordinador del Los Sin Techo.

“El recuerdo es profundo, cariñoso y nostálgico al mismo tiempo. La gente lo extraña y el trabajo de Los Sin Techo no es lo mismo”, admitió el referente. Sin embargo, la labor por él iniciada sigue en pie. “La gente nos sigue acompañando, la mística del movimiento se mantiene. Pero es importante mantener las obras, porque la gente cree y trabaja siempre que vea obras. Los chicos se alimentan cada día, las embarazadas tienen acompañamiento, los desnutridos siguen con su refuerzo alimentario y la erradicación de ranchos prosigue”, enumeró.

En efecto, según Ambrosino los proyectos diagramados se están “haciendo y concluyendo”. Entre los más significativos, la introducción de la netbook entre los niños excluidos. “Las cien primeras ya se entregaron, y las seguimos consiguiendo a través del apoyo privado, provincial y municipal. De manera que sigue adelante su idea de la penetración de la informática entre los marginados”.

Legado. Sus amigos y colaboradores recuerdan al padre Rosso como un hombre de acción y de fe. Con pasión y obstinación trabajó para mejorar las condiciones de vida de las familias más vulnerables.

Ilustración: Lucas Cejas

Una vida de servicio

Atilio Rosso nació en Leones (Córdoba) el 23 de noviembre de 1929.

Se graduó como doctor en Química en la UNL y tomó un activo rol en el movimiento estudiantil de los ‘50.

Ingresó al seminario de Santa Fe para iniciar su preparación como sacerdote en 1959.

Fue rector del Colegio Mayor Universitario desde 1965. Allí, el 2 de mayo de 1970 se realizó el Primer Congreso para Sacerdotes del Tercer Mundo.

En 1985, fundó en Monte Vera y Ángel Gallardo el Plan de Los Sin Techo hacia los 500 años de Evangelización.

En 2004, el Senado de la Nación declaró su “reconocimiento y beneplácito” por la tarea solidaria de Rosso y Los Sin Techo.

En 2005, el rey Juan Carlos de España le concedió la Encomienda de la Orden de Isabel La Católica como fundador y “alma mater” del Movimiento.

“Me voy con Dios”

El padre Atilio Rosso falleció el 23 de abril de 2010 a las 4 de la mañana en un hotel de Villa Mercedes (San Luis). Estaba con el sacerdote Raúl Alcorta y debían llegar a Mendoza para una celebración litúrgica. Un infarto de miocardio fue la causa de su muerte. Sus últimas palabras: “Tranquilo, tranquilo, ya me voy con Dios”.

Al día siguiente un larguísimo cortejo fúnebre llevó sus restos por los barrios de la ciudad de Santa Fe donde tuvo llegada su obra. Ese día gris y frío, las lágrimas y los gestos de dolor de cientos de vecinos que se reunieron para despedirlo fueron la evidencia irrefutable del dolor que causó su partida. Concluido el último adiós, fue trasladado a su ciudad natal donde él mismo pretendía que se erija su morada final.

“La presión moral de su mensaje sigue vigente”

Largo adiós. El año pasado, cuando el féretro con los restos del religioso recorrió la ciudad acompañado por un largo cortejo de autos, las muestras de dolor de la gente fueron conmovedoras. Foto: Archivo/Guillermo Di Salvatore

“Dale pata”

Ambrosino compartió una anécdota que pinta al padre Rosso como “el hombre serio y audaz para la acción” que se recuerda. El marco: el compromiso de recibir el siglo XXI sin ranchos. “Teníamos un barrio atrasado, Las Lomas, al que había que diagramar urbanísticamente. Y el gobierno que sí, que no, que vamos a ver. Un día estábamos con el entonces gobernador, Carlos Reutemann, y el padre le dijo: —Lole, tenemos que llegar al 2000 sin ranchos. Así que o hacemos las calles o meto la (motoniveladora) Champion. El Lole contestó, en voz baja: —Dale pata. Y el lunes estaba la motoniveladora haciendo las calles en Las Lomas”.

 

/// anécdota

Misa

El próximo domingo 1º de mayo se realizará una misa en la capilla del Colegio Mayor Universitario (San Jerónimo 3328) para conmemorar el encuentro del padre Rosso con el Señor. “Invitamos a todos los amigos que quieran participar”, aseguró Ambrosino. Por otra parte, se lamentó por el fallecimiento, hace un mes, de Ana María Solís, quien fuera “una colaboradora fundamental de Atilio”.

 

/// el dato



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