Triunfazo sabalero en el Único platense...

Colón fue todo lo que no pudo Estudiantes

Práctico, aplicado e inteligente, el equipo de Sciacqua justificó en el segundo tiempo la victoria. En el primero, gozó de la fortuna para mantener el cero en su arco.

Colón fue todo lo que no pudo Estudiantes

“Lobito” feroz ante el “Pincha”. Como si el apodo significara algo, Ledesma no tiene nada que ver con Gimnasia pero se “recibió de Lobo” ante Estudiantes. Hizo un buen partido hasta que un casi seguro desgarro lo dejó afuera. Una lástima, venía jugando bien. En la foto, maniobra ante la marca de Barrientos. Foto: DyN

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a La Plata)

Todo es válido en fútbol si está dentro del reglamento. Por eso, no tiene que quejarse Berizzo, quien criticó el planteo especulativo —para él— de Mario Sciacqua. En todo caso, se podría cuestionar a sí mismo por no poder resolverlo. Todo lo demás forma parte de una cuestión de gustos, de estilos, de predilecciones y de conveniencias. Se vio en la final del otro día en Valencia, entre los dos mejores equipos del mundo. Mientras Barcelona juega al toque y practica el fútbol “que le gusta a la gente”, Real Madrid tiene otra forma de jugar y de entender las cosas: las plantea (dixit Mourinho) desde la absorción del rival y la anulación de sus virtudes principales. Podrá no haber sido bello a los ojos de la gente o de Berizzo lo que hizo Colón, pero nadie podrá discutirle que fue vivo, inteligente, aplicado y eficaz, virtudes que, varias de ellas, le faltaron a Estudiantes.

Berizzo debe entender que Sciacqua no fue a defenderse al estadio Único. Terminó haciéndolo en el primer tiempo porque no le quedó otra. Su equipo arrancó bien y después se fue quedando sin precisión ni convicción para manejar la pelota. Mercado e Iberbia ganaban las espaldas de los volantes y complicaban a los defensores por los laterales; mientras que la Gata Fernández y Barrientos recibían siempre la pelota precisa que llegaba desde los pies de Braña o Verón. Esa batalla del mediocampo que había previsto Sciacqua fue ganada con claridad por Estudiantes en el primer tiempo. Ocurre que al equipo de Berizzo le faltó la otra parte de la historia: dominó el juego pero no tuvo “punch” ni supo resolver en el área de enfrente. En cambio, Colón, que no tuvo la pelota y fue desbordado en la mitad de la cancha, aprovechó la única acción de peligro que generó en el primer tiempo: mal rechazo de Iberbia, rebote en un jugador de Colón y tremendo derechazo cruzado de Fuertes para marcar el 1-0 mentiroso del primer tiempo.

Para el “cuadrito”

El segundo tiempo de Colón fue estupendo. Marcó el rumbo del partido a partir de la inteligencia táctica para retroceder con orden y salir rápido de contragolpe. Y además, gozó de rendimientos individuales que fueron levantando hasta llegar a máximas expresiones. Uno de ellos fue Damián Díaz, desplegando fútbol, marca, despliegue y hasta un gol en su posición de volante por izquierda. Pero siguió jugando bien Prediger, levantaron mucho los marcadores de punta (Quilez apareció varias veces en ataque), se achicaron espacios entre líneas para evitar que aparecieran espacios a espaldas de los volantes y por delante de los defensores, más la fortuna de los postes que también ayudaron (hubo dos remates de Gastón Fernández, uno en el travesaño y otro en el palo izquierdo de Pozo que lo dejaron temblando).

Hasta en los cambios fue acertado lo de Sciacqua, a pesar de que hubo dos de ellos que resultaron obligados: las lesiones de Raldes y Ledesma (si no es desgarro en este último, “pega en el palo”). Pero antes había puesto a Higuaín por Lucas Acosta, y con el “Pipita” se pudo ganar en juego y en profundidad: marró un mano a mano y le dio la pelota de gol a Damián Díaz.

¿A qué tiene que jugar Colón?

Sin dudas que cuando este plantel se concibió, la idea de Mohamed y la dirigencia era la búsqueda de protagonismo. Éste se puede encontrar desde una posición básica como es la de salir a ser más que el rival en tenencia de pelota y en vocación ofensiva, o en ser inteligente y práctico para lograr solidez defensiva y aprovechar otras virtudes como puede ser la del contragolpe.

Colón no encontró una identidad de la mano del Turco ni tampoco la logró posteriormente cuando llegó el Negro Gamboa. Parecía que el equipo arrancaba (no olvidarse el segundo tiempo con Olimpo o los 90 minutos ante Lanús), pero enseguida se “pinchaba”. Gamboa quiso un equipo que presione, que ahogue al rival y no lo consiguió. Ahora, le llegó el turno a Marito Sciacqua, que le tocó jugar desde el arranque contra los dos mejores equipos del país y le fue bárbaro.

La pregunta es: ¿a qué tiene que jugar Colón?, ¿debe ser un equipo que se plante del medio hacia atrás, que tenga posesión de pelota para esperar el momento de contragolpear, o debe ser más frontal en la búsqueda e intentar un juego más ambicioso desde lo ofensivo? A la luz de lo visto ayer, al equipo le quedó muy bien la vestimenta de contragolpeador. ¿Tiene con qué?

El mejor delantero que tiene Colón es el Bichi Fuertes. Sus 38 años, a priori, impiden que se piense en él como un fundamento contragolpeador para obligarlo a picar diez o quince veces por tiempo a “campo traviesa”. Pero el Bichi se puede adaptar a las circunstancias —ayer marcó un gol cuando la pelota, en realidad, le llegó una sola vez y de un rebote— y aportar lo suyo, aunque no le resulte tan conveniente. En cambio, hay otros como Damián Díaz, Moreno y Fabianesi o el mismo Higuaín, que se sienten a gusto con espacios, son ligeros y en el mano a mano pueden superar a los defensores rivales. ¿Es para seguir buscándolo?, trabajo para Sciacqua.

Colón fue todo lo que no pudo Estudiantes

Perro que muerde. Sebastián Prediger fue uno de los puntos altos en el rendimiento sabalero, junto con Pozo y Damián Díaz. Fue implacable en la marca y no se achicó en un par de encontronazos con Verón. En la foto, una de las pocas veces que Barrientos se le va. Foto: Télam

Solucionar la irregularidad

Sin dudas que este Colón desorienta a cualquiera. Es un equipo voraz de visitante, que gana y lo hace en canchas complicadas y ante rivales difíciles, pero le cuesta mucho de local. Es capaz de jugar un gran segundo tiempo como el de ayer, que contrasta con la pésima actuación de hace quince días ante Olimpo. Eso desorienta y lo hace irregular.

Marito Sciacqua ha hablado de la búsqueda de un estilo, de una identidad. A eso se refiere, a tratar de solucionar la irregularidad y encontrar no sólo un equipo estable sino también un planteo y una estrategia que le saque jugo a un plantel que —desde el primer partido se dijo— tiene muchas valencias.

A Estudiantes no le gana una “murga”, ni a San Lorenzo ni a Godoy Cruz. Ni tampoco un equipo precario o mediocre le puede hacer un partido como el que le hizo Colón a Vélez. Lo que sorprende es ver a ese mismo equipo que le gana a equipos con chapa y de jerarquía, jugar mal como lo hizo ante Olimpo o frente a Boca. A esa irregularidad hay que atacar. Todavía le queda tiempo para todo.

/// SÍNTESIS

Estudiantes...0

Colón............2

Cancha: Estudiantes.

Árbitro: Diego Abal.

Estudiantes: Orión; Federico Fernández, Desábato y Roncaglia; Mercado, Braña, Verón e Iberbia; Barrientos; Gastón Fernández y Leandro González. A.S.: Taborda. Estuvieron en el banco: Nelson Benítez, Stefanatto, Leandro Benítez y Peñalva. D.T.: Eduardo Berizzo.

Colón: Pozo; Quilez, Garcé, Raldes y Candia; Moreno y Fabianesi, Ledesma, Prediger y Damián Díaz; Fuertes y Lucas Acosta. A.S.: Marcos Díaz. Estuvieron en el banco: Graciani, Luque y Larrivey. D.T.: Mario Sciacqua.

Goles: en el primer tiempo, a los 40 min Fuertes (C). En el complemento, a los 49 min Damián Díaz (C).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 14 min Higuaín (C) por Lucas Acosta; a los 15 min Pereyra (E) por Roncaglia; a los 29 min Nuñez (E) por Verón y Mendoza (C) por Raldes y a los 33 min Bellone (C) por Ledesma.

Amonestados: en Colón, Quilez, Prediger e Higuaín.